L'Anarquisme català com expressió de rebel·lió contra l'injustícia, l'opressió i la desigualtat

Per Gaia Talls

Enmig de la pressió econòmica, política i mediàtica catalanoindependentista, Xavier Diez i Virus Editorial treuen aquest llibre, certament polèmic. Tal i com el mateix Diez reconeix en una entrevista*, el llibre pretén ser un recull de diversos fets de la història de Catalunya amb una mirada més profunda a la què estem acostumades. La revolta dels Remences; la dels Segadors; l’arrelament del bakuninisme i els diversos intents insurreccionals dels segles XIX i XX; la consolidació de la CNT; la revolució del 1936 i el gran rebrot llibertari postfranquista fins avui dia: un repàs a la història catalana que treu a la llum una societat gelosa de la seva llibertat, on l’anarquisme i el seu substrat han estat presents.

Tal i com ja han fet investigadors com Soldevila, Termes o Izard, entre altres, el llibre treballa l’arrelament dels principis anarquistes en el sentiment popular dels i les habitants del territori català. S’evidencia la importància de la llibertat individual i col·lectiva, la tendència a l’igualitarisme, la cultura d’autodefensa de les classes populars i la seva desconfiança cap als poders superiors; trets que s’han manifestat repetidament en l’antagonisme de classes o de poders al llarg de la història, fruit del recel dels sectors populars a perdre capacitat decisiva i de gestió en els afers públics. Però si, per una banda, el llibre obre una polèmica enfront al catalanisme tradicional que busca una societat catalana cohesionada verticalment, és a dir, que combregui amb els poders polítics, econòmics i religiosos, no és menys cert que l’enfocament de X. Diez sembla apel·lar a una identitat o caràcter anarquistes exclusivament catalans, aspecte que no seria gens llibertari i menys realista. Per això, l’autor ha hagut d’explicar que és conscient que, a l’estat Espanyol; Andalusia, Aragó, València, Menorca i el País Basc, entre altres, també han tingut nuclis llibertaris rellevants.

I és que s’ha d’entendre que aquesta referència constant a la identitat catalana és una burla cap a la retòrica catalanista oficial, aquesta que ens parla del seny conservador com a característica de la personalitat catalana, que ha estat i continua sent tan explotada pels sectors dominants de la societat per tal de mantenir els seus estatus i privilegis. Així, Diez parafraseja icones de l’erudició catalana com Vicens Vives i Torras i Bages: «En primer lugar, el título del libro es una provocación intelectual deliberada. (...) El epílogo del libro se recrea en su ánimo provocador al parafrasear a Torras i Bages (autor de la frase “Cataluña será cristiana o no será”) quien consideró al catolicismo como elemento fundamental de la identidad catalana. El título de esta última parte pretende, en contraposición, reivindicar el legado libertario de nuestro país como elemento irrenunciable de nuestro pasado, escamoteado en la narrativa oficial (...).»

El llibre, però, no amaga la importància del descontent de catalanes i catalans, al llarg dels segles, envers el centralisme castellà i espanyol, sent part de l’origen del desig d’autonomia política catalana. Per això, a Catalunya, els federalismes de Proudhon o Pi i Maragall han tingut molta força, així com la barreja del separatisme de Macià amb bona part de la CNT. Però ens recorda que a finals del segle XIX i principis del XX, temps de consolidació del moviment llibertari en aquest territori i societat, els i les anarquistes catalanes no desitjaren un estat propi, sinó la gestió col·lectiva dels afers públics sense l’empara de cap gran poder, sigui propi o aliè, des del conjunt de les sobiranies individuals i des d’una gran sobirania col·lectiva, basant-se en la intervenció directa de tots i cadascun dels individus. Deixem-ho en paraules del propi Díez: «Como conclusión final, trata de considerar como elemento identitario propio una historia en la que hombres y mujeres, en distintas épocas, desde perspectivas y finalidades diversas, y desde adjetivos diferentes, han tendido a rebelarse contra la injusticia, la opresión y la desigualdad. Y es esta tendencia al inconformismo, a la búsqueda de la libertad y la igualdad en un contexto político adverso la que ha mantenido la identidad propia.»

*Podeu llegir l’entrevista sencera a http://blocs.mesvilaweb.cat/node/view/id/248999

 

 

Ressenya publicada a El Pèsol Negre n.º 62, octubre-desembre 2013

 

 

   L'Anarquisme fet diferencial català
 


23/10/2013 15:51:53 Versió per imprimir

«La lucha de los trabajadores de Can Tunis no era un caso aparte»

Por Julián Vadillo

Pere López (Barcelona, 1956) ha recuperado la historia colectiva de un barrio, el de las Casas Baratas de Can Tunis o Prat Vermell en Barcelona. Estas casas, construidas al calor de la Exposición Interna­cional de Barcelona en 1929, fueron protagonistas del desarrollo del movimiento obrero de la capital catalana.

¿Cuándo y cómo surge la idea de hacer esta obra?

Lo del cuándo es difícil de precisar. Como idea hacía mucho tiempo que me bullía e iba buscando el tiempo que no llegaba, pues siempre por una cosa u otra encontraba excusas para aplazar el ponerme a fondo. En firme, me puse en el otoño del 2004, aunque después por esas mil circunstancias que sobrevienen también lo tuve que aparcar de vez en cuando al volcarme en otros asuntos más apremiantes. Diría que ha ido saliendo a trancas y barrancas, y que por el camino se ha ido haciendo. Viene de lejos y lo he ido haciendo poco a poco, sin prisas.

¿Explicar las razones del libro? Podría lanzar equis motivos, y lo resumiría en que tenía interés en conocer cómo la gente del montón es capaz de hacer una revolución social, y pensando que dicho acontecimiento no es cosa de un día, me preocupaba saber el itinerario que habían seguido para un día ponerse a por todas; es decir, el cuento del día d y hora h --sea la fecha que sea-- no me convence, y menos los que aluden y subrayan la manoseada espontaneidad oportunista de los nadie que se apuntan a todas cuando toca. Escoger el sitio fue una cuestión menor, quería que fuera un territorio periférico, poblado de los que “nunca han hecho historia”. Eso sí me planteé que el lugar que escarbara no me fuera lejano. Podrían haber sido las Casas Baratas de Can Tunis, también la Torrassa,… Aunque, como explico en el libro, al final escogí las Casas Baratas porque fueron en aquellos años el espacio de correrías de mi familia paterna.

El libro está elaborado a partir de muchas entrevistas. ¿Cuales son las dificultades que has encontrado en todo el proceso?

No sé si hago bien, pero déjame introducir una previa. No me atrevería a decir que he realizado muchas entrevistas, incluso diría que empleé casi nada la grabadora, aunque la llevara en la mochila. Prefiero contentarme con reflejar que he hablado o conversado con demasiada gente, y no en una ocasión sino bastantes veces; incluso con algunos quedábamos para almorzar o tomar algo. Me insinuaron que dejara constancia de “los informantes” pero ni podría ni he querido, que han sido cientos a los que he incordiado, desde luego.

El proceso es el típico que explican de la bola de nieve pendiente abajo. En los archivos encontraba una serie de nombres y preguntaba por ellos, los buscaba. Tras esas charlas salían otros nombres y volvía a los archivos. Etcétera. Una ida y vuelta constante e inacabable. Las dificultades eran otras, aunque me presentara como fuera (mi familia había vivido en el barrio, les decía, eran los tal --el mote por el que allá todos se conocen todavía--, que no pretendía entrar en cotilleos, que tan solo quisiera recuperar el pasado de luchas sociales de quienes vivieron en aquellos años en el barrio…), sí que encontré renuencias, pocas o ningunas ganas de hablar en bastantes casos. La excusa, y es lógico pero tremendo que todavía sea así es que de aquellos años es preferible no hablar. Fueron muy castigados tras la derrota --y creo que aporto testimonios, documentos y datos, demasiado elocuentes--, de ellos no se han echado más que pestes: los más malos entre los malos, y luego algunas historias noveladas o no que del barrio se han escrito tampoco los dejaban nada bien e iban repletas de versiones, diría, y como mínimo, un tanto tergiversadas. Lo difícil fue eso, ganarse la confianza, intentar convencerles que no iría a contar otra vez lo de siempre para hundirlos aún más. Ellos están hartos y yo también, y en parte una de las razones del libro es romper con el estigma que les acosó y les acosa. Ellos lo resumían diciendo que en el barrio, cómo no, había de todo, como en todos los sitios, pero también que abundaba la gente trabajadora y luchadora y que por eso pringaron como pringaron, que no se merecen tantos insultos y esa mala fama que se ha difundido siempre de ellos.

¿Qué es lo que más te ha llamado la atención de todos los testimonios?

No sabría qué decirte o resaltar. Me guardo un sinfín de anécdotas e impresiones, no todas, ni mucho menos, reflejadas en las muchas páginas de “Rastros de rostros”. Algunas de ellas simplemente por respeto a ellos, y de verdad que las hay de muy fuertes. No sé si la palabra sería humildad o sencillez. Uno de ellos, después de contarme algunas cosas, sacadas a relucir o no en el libro, me recordaba que “coincidió” con Cipriano Mera en el exilio, compartiendo trabajos con él y otros compañeros, que intercambió unas palabras con el Quico (Sabaté) antes de que atravesara la frontera en su última entrada, todo por casualidad, pura coincidencia…

Más de uno se refugiaba en decir “es que lo que hicimos no tenía ningún mérito, es lo que nos tocó”En los mayores además habría ese pundonor de no soportar las barbaridades, las mentiras descabelladas, que les echaban encima. Ramón y Sebas, vegetarianos y naturistas, no entendían cómo los tildaban de sanguinarios. Encarna se sulfuraba solo recordar la de memeces (decía ella) que les endilgaron. Algo de ese dolor si que transmitían… Fue Tomás que me recordó aquello de que “llevábamos un mundo nuevo en nuestros corazones” para que nos hayan maltratado de esta manera, ayer y hoy.

Entre los hijos o nietos de los protagonistas de aquella revolución social la sorpresa ha sido que más que quedarles lejos era que no tenían apenas noción de lo que ocurrió, de la implicación de sus familiares. En ellos, a menudo, encontré las mayores barreras; sus recuerdos eran de mucha hambre, penurias, etc. y poco más. Ahora, una vez que ha empezado a circular el libro, y han visto el vídeo, parece que surgen otras voces, que muestran —algunos, claro— interés en reivindicar la dignidad, con orgullo, de sus progenitores…

¿Crees que el entorno del barrio de Can Tunis fue fundamental para la adquisición de la conciencia de clase por parte de estos protagonistas anónimos de la historia?

Aunque haya abordado lo ocurrido en aquella barriada de Can Tunis, y mucho más en concreto en el barrio de las Casas Baratas del Prat Vermell, no quisiera que se interpretara como un caso aparte. Desde luego que el análisis concreto de situaciones reales lleva a destacar ciertas singularidades, pero preferiría que se entendiera que aquel proceso revolucionario se vivió con la misma intensidad entre otros espacios con parecida composición social. Entonces, los ritmos de vida hacían que los barrios, los lugares en que se habitaba, fueran espacios de socialidad, donde se afirmaba un nosotros dado al apoyo mutuo en todo lo que les concernía como comunidad. Siendo además el estar juntos en la calle, o también en los bares, uno de los canales donde aquella cultura obrera se paría y expresaba contra la explotación y opresión que padecían. Las peculiaridades, digamos, geográficas de Can Tunis --pero insisto, también en otros barrios similares-- tenían su peso, desde luego. Casitas como cajas de cerillas o latas de sardinas, alejados y aislados del centro, carencia de equipamientos, etc, eran factores que ayudaban a que cuajara y reforzara aquel espíritu de comunidad de lucha.

Lucha por una vivienda digna, mejores condiciones de trabajo, etc. Son reivindicaciones que hoy en día sigue con total vigencia. ¿Qué nos puede legar en la actualidad la lucha de los trabajadores en las décadas de 1920 y 1930?

Su legado podría ser su constancia, aun con la toda la represión que les caía encima, en unas prácticas críticas llevadas a todos los terrenos, sin distinguir o poner prioridades entre las esferas laborales o de la producción y las territoriales o de la reproducción social. Benito Maldonado, por ejemplo, fue comisionado por el barrio en la larga huelga de alquileres, también fue portavoz en el largo conflicto de las extracciones de arenas, además, al mismo tiempo, fue dinamizador del cuadro escénico del Ateneo Cultural de Defensa Obrera y socio y pregonero de la OSO --la Organización Sanitaria Obrera--.

Y como Benito otros muchos, y ese ser muchos y arraigados en el barrio creo que sería otro signo destacable de sus luchas. Además añadiría que se cuidaron mucho de ensamblar la mejora material con la moral. Y moral para ellos era ser manusumisos (insumisos que diríamos después), es decir dueños de sus actos y pensamientos. De ahí que se volcaran al autoaprendizaje colectivo, que pensaran y pusieran en práctica otra idea de salud (la OSO ya disponía de una especialidad en medicina naturista y homeopatía), que en su Ateneo se prodigaran en el “teatro proletario” (la primera que representaron fue precisamente Tierra y Libertad) y en charlas que además de abordar las cuestiones más latentes (por ejemplo los negocios del agua cuando se la cortaban como represalia por su huelga de alquileres) encaraban como querían la sociedad futura.

A lo largo de la obra comprobamos la importancia de la actividad de la CNT. Una CNT enraizada en la clase obrera y que servía como vehículo de mejora de la clase obrera. Esta visión real aleja las visiones de una CNT alejada de la realidad y con pretensiones oscuras. ¿Crees que lo que caracterizó al anarcosindicalismo español en aquellos años fue el pragmatismo (entendido éste como estar en la realidad de las luchas del momento)?

Me temo que en la pregunta anterior ya he respondido en buena parte a lo que me planteas. No sé si valdría la pena matizar lo de una CNT enraizada en la clase obrera, porque me suena un poco a lo del huevo y la gallina. Como organización la CNT era la expresión de la autonomía obrera, es decir no venía o caía de afuera, surgía y se extendía desde abajo; tampoco era cosa de unos pocos buscando o pretendiendo que los más se apuntaran. No sé.

La cuestión del pragmatismo, si se entiende en el sentido de estar en las luchas del momento en aquella barriada no cabe ninguna duda. Pero al mismo tiempo también se volcaron en las huelgas insurreccionales de entonces. Congeniaron, como pudieron, el combate por las mejoras inmediatas del día a día con sus ansias de emancipación, me parece.

Recoges trazos de historias personales que hacen ver una visión de conjunto. Aquí podría entrar la disputa entre “memoria” e “historia”. ¿Has corroborado los recuerdos que te transmitían los testimonios?

Si por memoria entendemos los recuerdos de cada cual y por historia lo que es tarea de unos especialistas no sé si el dilema nos conduce a algún lugar. ¿Con qué material, o fuentes, narran la Historia los historiadores? ¿Y si la memoria fuera colectiva, compartida, no saldría otra historia, por más que se la deje o quiera dejar en minúscula?

A menudo se otorga fiabilidad a papeles, tratados como documentos, que por más resguardados que estén en los archivos fueron en su día escritos por quien fuera. Un caso extremo, pero abundante, concierne a las declaraciones extraídas bajo tortura y transcritas por un funcionario. ¿Son fiables, o depende del declarante para que el historiador les de credibilidad para avalar, por ejemplo, el terror rojo de aquellos revolucionarios? Tarradellas, otro ejemplo, dejó un texto (ahora ya publicado) en el que abordando los preliminares de los Hechos de Mayo del 37 —la crisis de abril que le precedió— abunda en las buenas relaciones y sintonía entre Companys, el cónsul ruso y Comorera, ¿qué credibilidad se le da? …
En mi caso concreto, al recoger los testimonios he intentado contrastar, hasta dónde podía, sus palabras con la documentación de la que disponía. Y se aparecía más tarde alguna otra información que distorsionaba lo que me habían expresado volvía a preguntarles. Por eso me refería a que he preferido hablar, conversar antes que entrevistar, ya que no me conformaba con lo que podían o querían recordar los “informantes”. Más de una explicación que me dieron he dejado de narrarla por faltarme elementos de corroboración. En el libro lo expreso: tan nocivo es reproducir tal cual las voces de los protagonistas como adjudicar a los papeles (de los archivos, de las hemerotecas) en tanto que tales un plus de veracidad.

Perseguidos por la dictadura de Primo de Rivera, maltratados en muchos momentos por las instituciones republicanas, combatientes en la Guerra Civil como revolucionarios y perseguidos hasta el exterminio por los nazis y, sobre todo, por el Franquismo. ¿Cual es el impacto de todo esto entre los protagonistas que pudiste hablar?

Lo cierto, cosa lógica, es que no pude hablar con muchos protagonistas directos de aquellos acontecimientos revolucionarios. Si con algunos más que entonces eran críos o adolescentes, o que participaron de algún modo en la resistencia libertaria contra el Franquismo. Por lo general eran del criterio de que volverían a implicarse como lo hicieron, aunque igual, y después de las experiencias horrorosas que padecieron tras la derrota, lo harían de otro modo, comentaban que aunque después han sido tratados como asesinos se comportaron de una manera demasiado ingenua, bondadosa. De hecho, remarcaban que en el barrio las purgas no llegaron a la sangre y que en cambio después la venganza fue mucho mayor, incluso con algunos que habían mostrado clemencia. De las peripecias posteriores para sobrevivir, ya en el exilio allende las fronteras o interior, torcían el morro, preferían no hablar demasiado, y algunos expresaban abiertamente que la cacareada recuperación de la memoria histórica a ellos nos les ha llegado. Manolo Fornés, detenido con 19 años en 1949, que se pasó 16 años en los presidios tras salvarse de una primera petición de pena de muerte, todavía está reivindicando junto a otros compañeros que se reconozca su lucha activa en el movimiento libertario contra el franquismo.

Del hilo rojinegro se estira aquello que no cualquier medio sirve para llegar al fin que sea. Rebrotan la horizontalidad y la autoorganización, abundan las asambleas, el darle la espalda a la jerarquía y a la delegación va ganando terreno como práctica y no simple discurso

¿Qué queda hoy de las luchas del Prat Vermell?

No sabría bien bien qué decirte. Con la crisis parece que se insinúa un repunte de la conflictividad, que ciertas luchas sociales se esparcen, qué menos, aunque con la que está cayendo… Anotaría que, debido a demasiadas transformaciones del entonces a ahora, igual se ha perdido la ligazón --trabazón que decían en aquellos tiempos-- entre las luchas laborales y las territoriales; que los barrios, aunque parece que se esté dando un lento y subterráneo resurgir, ya no son los espacios de socialidad que fueron antaño. Parece que hay una excesiva fijación en la crisis de la política, siendo los políticos la diana de todas las quejas. Es difícil, desde luego, reconocerse (al menos en esta parte del mundo) como proletarios, de ahí el ciudadanos todos!, aunque caer en el ciudadanismo no parece un modo de enfrentarse a la crisis ni tampoco un trampolín para volver a pensar, y hacer posible, el sueño igualitario de aquellas gentes.

Se alumbran, quizás incipientes, quizás dispersas, también alternativas muy imbricadas a lo concreto. Quizás, como entonces, juntas podemos o podremos todo… No sé.

 

Entrevista publicada en la web de Diagonal, el 15/10/2013

 

 

  Rastros de rostros en un prado rojo (y negro)


21/10/2013 10:27:16 Versió per imprimir

Conversación entre Jaron Rowan y Rubén Martínez sobre La tragedia del copyright

 

la tragedia del copyright video2 from Virus editorial on Vimeo.

 

Jaron Rowan y Rubén Martínez conversan sobre algunos aspectos de La tragedia del copyright. Bien común, propiedad intelectual y crisis de la industria cultural. como muestra La tragedia del copyright, éste ha sido siempre un terreno de conflicto que afecta a bienes comunes en campos tan diversos como la ciencia, la agricultura, la producción artística o la cultura popular. La historia del copyright y de los derechos de autor está estrechamente asociada a los procesos de desposesión, apropiación, privatización y comercialización del conocimiento y la cultura, que han afectado tanto a la sabiduría ancestral de comunidades indígenas como a quienes han dedicado su vida a la creación. El interés por la explotación comercial de los saberes ha estado en tensión permanente con el dominio público, el acceso abierto al conocimiento y, en última instancia, con los modelos de cooperación no basados en la competencia.

 

 

  La tragedia del copyright


16/10/2013 12:01:36 Versió per imprimir

El somni d'un món just a Can Tunis

Per L'Accent

En Pere López és un geògraf social que combina la docència -professor a la Universitat de Barcelona- amb la investigació, amb el treball d'arxiu. La seva darrera publicació és aquest treball que té per objecte, tal com assenyala el subtítol, “Las Casas Baratas de Can Tunis en la revolución social de los años treinta”. La història d'aquest poblat començà amb l'Exposició Internacional de Barcelona del '29, quan per tal que la muntanya fes goig s'hi agrupà la gent que hi vivia escampada. I fou des d'aquest indret de món on foren arraconats que començaren a somiar i a fer possible el somni d'un món just, un projecte al qual s'abocaren a partir de juliol de 1936 i que els costà molt car.

 

Ressenya publicada a L'Accent n.º 257, del 19 de setembre al 2 d'octubre de 2013

 

 

Rastros de rostros en un prado rojo (y negro)


11/10/2013 15:28:57 Versió per imprimir

Can Batlló presenta un llibre sobre la revolució social de Can Tunis als anys 30

Per Redacció El 3

Can Batlló va acollir la setmana passada la presentació del llibre Rastros de rostros en un prado rojo (y negro) del geògraf Pere López, que ha estudiat la revolució social dels anys 30. Segons López es tracta d’una revolució molts cops negada, atípica, fonamentada en la quotidianitat, en el dia a dia de les persones que la protagonitzen.

L’autor va explicar durant la presentació que per documentar-se va “remoure molts arxius, massa, però també va parlar amb les persones del barri” de què parla, de Can Tunis, als actuals barris de la Marina. El llibre partia d'una pregunta: com aquella gent va ser capaç d'arribar a fer una revolució.
Eren gent que vivia a les cases barates i que abans havia estat en barraques. L’autor va agafar els fets del 36 i es va preguntar què havia passat abans i després: el 1929 es va fundar el barri perquè amb l'exposició internacional calia fer fora a la gent de les barraques de Montjuïc. El projecte inicial preveia que hi hagués 490 "casetes i hortets" i es van acabar fent 533 vivendes, encaixonant edificis i eliminant els hortets. El 1930 ja havien constituït un ateneu autogestionat i una secció sindical de la CNT i el 1931 inicien la vaga de lloguers que va durar cinc anys, malgrat els assalts policials i els desallotjaments. L'any 1936 molts van marxar al front, la majoria a l'Aragó, com a milicians i milicianes, per a combatre el feixisme. Mentrestant a Can Tunis es va fer un "comitè d’abastos" per a què ningú passés gana, una col·lectivitat agrícola, i l'"administració popular urbana" per autoorganitzar el barri, construint equipaments i regulant l'habitatge, patrulles de control, etc. “Van fer la revolució, però va durar poc”, comenta l’autor.

El 23 de desembre del 1938 van afusellar a Montjuïic a cinc persones, tres de les quals eren de les cases barates. Aquí es va acabar la revolució i a partir d’aquell moment va començar la repressió. Però el barri no va desaparèixer i sota la idea de "viure al barri" van seguir sent una comunitat unida que “vivien junts, pensaven junts, eren una comunitat de lluita”.

Aquesta és, sintèticament, la història que recull l’autor que a la vegada, tal com va expressar en la presentació, es pregunta perquè aquesta història no s’ha donat a conèixer ja que considera que ens cal aprendre d’aquelles persones. “Si n'aprenem alguna cosa, jo estic satisfet amb la meva feina”, va concloure Pere López.

 

 

Reportatge publicat a El 3, el 25/09/2013

 

 

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11/10/2013 15:12:55 Versió per imprimir

Una lectura relevante sobre las agencias de calificación, llegada desde Alemania

Por Juan Hernández Vigueras

Aunque han sido una de las causas de la crisis financiera que desde 2007 expandió Wall Street, las agencias de calificación de riesgos financieros siguen dominando los mercados internacionales de crédito y el endeudamiento de las empresas y de Estados otrora soberanos, y pese a las críticas y las reformas, han sido reforzadas como parte de lo que llaman "los mercados", esa instancia suprema que convierte a menudo a los gobiernos en meros gestores de los intereses bancarios.

En este libro de Werner Rügemer, doctor en filosofía y periodista de investigaciíon especializado en delincuencia bancaria, encontramos un análisis de este problemático instrumento del capitalismo global que contribuye al endeudamiento sistémico, aportando una información valiosa de la que suele carecer nuestra "clase política". Desde la perspectiva del predominio de las finanzas, en esta investigación destacan tres puntos, como son la falacia demostrada de la pretendida objetividad de las calificaciones de riesgo, la estructura enmarañada de la propiedad de las agencias que desmiente su independencia y, sobre todo, su integración en un sistema financiero global mediante el cual se imponen los intereses del capital sobre los de la ciudadanía.

Las calificaciones del crédito por cuenta del acreedor, sus criterios y métodos de trabajo, esconden los motivos espurios en que se sustentan. Y hay casos en que se perciben fácilmente motivaciones políticas, como fue la pérdida de la máxima calificación, la triple A, para la deuda pública de los EEUU en el verano de 2011, que gran parte de los analistas consideraron como una penalización de la inclinación social de Obama en su disputa con la oposición republicana. Otro ejemplo es el manejo que han hecho las tres principales agencias de las calificaciones "no solicitadas" para los bonos soberanos europeos, que fueron publicitadas motu propio en determinados momentos durante la crisis del euro. Una visión del asunto particularmente relevante viniendo de un experto alemán, quien nos recuerda que la historia comenzó cuando en "la comunidad financiera" se difundió la fórmula de los "PIGS" (cerdos en inglés) para referirse a Portugal, Irlanda, Gracia y "Spain", lo que significó una rebaja psicológica y mediática que precedió a las rebajas sucesivas de calificaciones por las tres agencias, aunque en otro orden: Irlanda primero, seguida de Grecia y Portugal y luego España, todo en función de los intereses que representan estas reverenciadas agencias, empresas privadas que buscan el lucro propio y de los grupos de que dependen.

Porque eses es un dato que generalmente se ignora o se oculta y que explica que, de las miles de agencias de calificación disponibles, "las tres grandes", Standard & Poor's, Moody's y Fitch, dominen el 95% del mercado global de estos servicios y que como tales empresas privadas se integran en grandes grupos empfresariales globales. S&P pertenece al grupo McGraw Hill, conocida editorial y matriz de una variada gama de empresas, como la gestora del famoso índice bursátil S&P 500, Moody's Investors Service depende de Moody's Corporation de la que a su vez dependen empresas con intereses en software financiero, análisis de riesgos, etc. y la agencia Fitch, la menos importante de las tres, es del holding Fimalac, que tiene como dueños al financiero francés Marc Ladreit de la Charrière y al magnate de medios Hearst. Todos vinculados con grandes fondos de alto riesgo como Capital Group, BlackRock y otros.

Este libro, de lectura recomendable y fácil, muestra cómo las finanzas han logrado un modelo de agencias reconocido como oficial por legislaciones, gobiernos, el BCE, el FMI, etc., con un marco jurídico que ampara su irresponsabilidad por los errores y desmanes demostrados. Mientras tanto, estas empresas privadas actúan como lobbies del capital dentro del sistema, gozando a su vez del apoyo de grandes lobbies financieros como el Instituto de Finanzas Internacionales, contrario a la creación de una agencia europea propia que tantas veces ha sido anunciada.

 

 

Reseña publicada en la revista Temas n.º 227, octubre de 2007

 

 

  Las agencias de calificación


04/10/2013 09:53:29 Versió per imprimir

Una historia de individuos asociados que hacen avanzar la sociedad

Por Julián Vadillo

Hay muchas maneras de contar la historia. Se puede hacer con sesudos trabajos de investigación, buceando en archivos y contrastando fuentes. Así han nacido algunas de las obras más importantes de nuestra historia reciente. Pero también nos podemos aproximar a la historia a través de las voces de aquellos que la vivieron en primera persona. No son historias excluyentes, pero la segunda tiene en muchas ocasiones un componente que no tiene la primera. Este componente es la parte emocional de los acontecimientos.

Algunos libros han marcado una época en este último sentido. Pere López Sánchez ha conseguido montar un libro de historia que está a caballo entre ambas formas, pero partiendo como base de la segunda acepción. Tomar la historia oral para recuperar una historia general sin renunciar a la parte archivística, hemerográfica y documental. Porque Rastros de rostros en un prado rojo (y negro) tiene un poco de eso. Pere López ha recuperado la historia colectiva de un barrio, el de las Casas Baratas de Can Tunis o Prat Vermell en Barcelona. Estas casas, construidas al calor de la Exposición Internacional de Barcelona en 1929, fueron protagonistas del desarrollo del movimiento obrero de la capital catalana. Sobre todo del avance de la CNT como fuerza obrera mayoritaria.

A través de las voces de algunos de sus moradores se rescata cómo llegaron a ese barrio, cómo fundaron el Ateneo Cultural de Defensa Obrera, cómo muchos de sus habitantes eran militantes del anarcosindicalismo desde tiempo atrás. Las luchas obreras del momento, sus reivindicaciones laborales para dignificar la vida de los trabajadores, sus luchas sociales y su implicación en toda una cultura obrera y libertaria. También cuál fue su respuesta ante el golpe de Estado del 18 de julio. Tampoco olvida Pere López Sánchez la represión que sufrió el barrio en la larga noche de la dictadura franquista.

Con este libro, Pere López ha puesto encima de la mesa una cuestión básica en historia. Ésta la componen los individuos. Y éstos, asociados, hacen avanzar la sociedad. Todo en un microcosmos pero con una proyección mucho más extensa que el barrio de Can Tunis.
 

 

Reseña publicada en Diagonal n.º 206, Del 26 de Septiembre de 2013 al 9 de Octubre de 2013

 

 

  Rastros de rostros en un prado rojo (y negro)


03/10/2013 16:14:00 Versió per imprimir

Algo más que un libro de historia local

Por Jose Luís Gutierrez Molina

Quien quiera conocer el proceso que condujo a que, un caluroso día de julio de 1936, un pronunciamiento militar de los muchos que habían sacudido al país terminara convirtiéndose en una revolución social debe leer este libro. Pocas veces se ha escrito sobre este acontecimiento con tanto cuidado, con una investigación tan detallada, de forma tan comprometida y brillante. Pueden parecer ditirambos excesivos, valga la redundancia, pero no lo son. Desde el sugerente e incisivo prólogo de Tomás Ibáñez hasta los anexos finales. Es algo más que un libro de historia sobre un controvertido barrio barcelonés, su nacimiento y la vida social de sus habitantes desde la década de los treinta del siglo pasado. Por el lector pasan la geografía, la sociología, el urbanismo de un espacio y de quienes lo habitaban destinados desde un principio a ser marginales.

El autor, como el prologuista, deja mucho de sí mismo en lo que no es sino la culminación de un camino la publicación de la investigación– y el comienzo de otro, el momento en que empieza a ser de los lectores. Una ayuda para reflexionar sobre si la desaparición de las personas y el olvido de los acontecimientos, incluso por los mismos que los protagonizaron, significan realmente su muerte absoluta. Algo que, respecto a las ideas anarquistas y en concreto a la Revolución española de 1936, muchos han deseado enterrar bajo una losa de mayor peso que el de la que cubre los restos de uno de los golpistas. Otros tantos han certificado, con la arrogancia del académico, su muerte definitiva. Libros como éste no son hoy un lujo cultural sino una herramienta indispensable tanto para conocer nuestro pasado como para para ser más libres para construir nuestro futuro.

 

Reseña publicada en Periódico CNT n.º 403, agosto-septiembre 2013

 

 

Rastros de rostros en un prado rojo (y negro)

 


30/09/2013 15:09:50 Versió per imprimir

«La política y la seguridad no se llevan bien»

Por D. Font

Pregunta.- ¿Qué te parece el escarnio al conductor del tren mientras que dirigentes y Gobierno niegan cualquier responsabilidad? 

Rrespuesta.- La magnificación del “factor humano” como causa principal del accidente tiene como objeto disimular el papel del “factor político”. El AVE en Galicia era un compromiso electoral y una decisión política llevada adelante por el gobierno “socialista” y por el actual gobierno “popular”, con el consentimiento y apoyo de los demás partidos, sobre todo a nivel regional. La prisa de las autoridades por ejecutar las obras de un tramo con muchos túneles y puentes salvando complejas y costosas expropiaciones, que siempre generan oposición, fue la causa de que el trazado Ourense-Santiago tuviese una curva impensable en un trazado de alta velocidad, de que un solo maquinista condujese el tren, de que el ancho de la vía no fuese el europeo, y de que se aplicase el sistema de señalización convencional ASFA, que no detiene el tren hasta sobrepasar los 200 km/h. Política y seguridad no se llevan bien. Si bien la Alta Velocidad exige unos sistemas sofisticados de seguridad que han dado lugar a una potente industria, su ejecución está en relación inversa con la Alta Velocidad política. A mayor urgencia política, menor seguridad.

P.- Algunos maquinistas reconocen que el sistema de seguridad da fallos. ¿Quién lo eligió?  

R.- El responsable final es el ministro. Cierto es que la cadena de mando pasa por la dirección del ente administrador Adif y del operador Renfe hasta llegar a los ingenieros y técnicos, sin contar las comisiones de los gobiernos autonómicos, también con sus expertos y técnicos. Éstos informan sobre el trazado y la seguridad, pero es el momento político quien influye en las decisiones. Así pues, la decisión es política; luego, los expertos se encargan de la parte técnica, y es ahí donde surgen problemas, de “encaje”, de “homologación” o de lo que sea, que en este caso llevaron a aparcar el sistema recomendado en Europa, el ERTMS, supuestamente mas eficaz. El director de Adif es quien asumiría la mayor responsabilidad en ese campo.

P.- Tú hablas de 'progreso' en un sentido peyorativo al referirte al TAV, por las consecuencias que genera. En el caso de Galicia, ¿cuales serían?

 

R.- Es común en la clase dirigente española, tanto política como empresarial, identificar infraestructuras, tecnología punta y promoción inmobiliaria con desarrollo y progreso. El TAV seria la guinda de ese pastel desarrollista. Y a pesar de la crisis económica, sigue siéndolo. Como es una ruina económica, los efectos sobre autonomías periféricas como Galicia, serían por ahora menos un aumento de la centralización y de la urbanización, que un aumento de los recortes presupuestarios en lo que concierne a las redes ferroviarias, tanto de largo recorrido como de cercanías. La descapitalización del transporte público obliga al uso intensivo y extensivo del vehículo privado. 

P.- En Galicia se construyen vías de alta velocidad sobre las existentes. Además de suprimir la red de cercanías, ¿puede traer problemas de seguridad?

R.- Los problemas de seguridad se exportan a cercanías y largo recorrido, apenas disimulados tras el mal funcionamiento de los trenes, la saturación de líneas, la falta de planes de evacuación, el mal estado de algunos vagones, el peligro de los pasos a nivel, retrasos, averías, etc.

 

 

  Contra el despotismo de la velocidad


30/09/2013 14:55:44 Versió per imprimir

La guerra del copyright no empezó ayer

 

Por Paula Corroto

La propiedad intelectual siempre ha sido una fuente de conflictos. Cómo se puede transmitir, exhibir y comerciar con la creación cultural forma parte del debate desde mucho antes que estallara Internet y los nuevos modelos de consumo de la era digital. Si acaso, estas transformaciones lo que han hecho es poner la discusión sobre la mesa y llevarla al Parlamento. Esta es la tesis que defiende el libro La tragedia del copyright. Bien común, propiedad intelectual y crisis de la industria cultural, de los profesores Igor Sádaba, Mario Dominguez, Rubén Martínez, Jaron Rowan y el colectivo ZEMOS 98, editado por Virus editorial y que estará a la venta a finales de agosto.

“El interés por la explotación comercial de los saberes ha estado en tensión permanente con el dominio público, el acceso abierto al conocimiento y, en última instancia, con los modelos de cooperación no basados en la competencia”, afirman estos autores en un momento en el que continúa la discusión por la Ley de Propiedad Intelectual que prepara el Gobierno y que aún no ha sido tramitada. Un proceso que está envuelto en una crisis actual de modelo, que según se destaca en este libro viene marcada por tres factores: el paso a un segundo plano de la copia física, la construcción de estructuras de intercambio no basadas en la compra-venta, y la constitución de empresas del procomún, basadas en la  gestión colectiva de la propiedad intelectual y su reconocimiento como bien común. Con estos mimbres se abre un nuevo tablero de juego en el que es necesario cambiar las estrategias hacia los derechos de autor.

Un poco de historia

Pero para llegar a esta situación hay que hacer un poco de historia, puesto que la tragedia del copyright comienza desde la aparición de la Imprenta. Fue entonces cuando surgieron las primeras normas que permitían (o no) la difusión de determinados libros, principalmente basadas en la censura. Por ejemplo, durante la época de la dinastía de los Tudor en Inglaterra quedaron establecidas unas leyes que obligaban a depositar en un registro todo nuevo libro publicado y que diversas asociaciones registraran los textos sospechosos de ser hostiles a la Iglesia o al Gobierno. Desde luego, era una época precapitalista y mucho más regulada que comenzó a desvanecerse a partir de la revolución de 1688 cuando se permitió la impresión libre, sin previa autorización “gracias a las ideas de ciertos pensadores, padres del liberalismo, como John  Locke”, recuerdan estos autores.

Sin embargo, la impresión indiscriminada de libros hizo que surgieran los primeros debates sobre la idea moderna de copyright, que también nació en el estado inglés en 1710 con el Statute fo Anne y que establecía una protección de las obras durante 28 años. Fue la primera ley que introducía el concepto de autor. No obstante, como se indica en este libro, el objetivo no era proteger al autor sino que tanto la Iglesia como el Gobierno pudieran seguir controlando los libros que se imprimían. El copyright se dispuso como una medida de dominio por parte del Estado, puesto que

El poder del autor para con sus obras no vendrá de Gran Bretaña, país aventajado en las teorías liberales, sino de Francia y en plena Ilustración gracias a escritores como Diderot o Beaumarchais, quienes impulsarán el debate de los derechos de autor como parte de los derechos de los trabajadores frente a los privilegios del Antiguo Régimen. Será la Revolución francesa la primera que redefinió los privilegios del autor como “propiedad” lo que articula estos derechos desde una perspectiva laboral y no sólo jurídica. Es el autor el que dispone qué hacer con su obra y qué beneficios extraer de ella.

La tercera concepción del copyright procede de EEUU tras la revolución de 1775. Como señalan los autores en esta ocasión “el copyright ya no filtra los contenidos ni es un puro mecanismo de retribución laboral. Ahora es una concesión de alcance limitado que estimula o alimenta la actividad creadora y artística. La obra intelectual se crea para disfrute y beneficio del cuerpo social. A pesar de que la libertad individual se proclama como principio sagrado sobre todas las cosas, también debe garantizarse el progreso social. Es el triunfo de la concepción contractualista y legalista de los derechos de PI [Propiedad Intelectual]” (…) Se erguía la racionalidad económica de los flamantes estados confederados sobre la moralidad del Viejo Continente”. O lo que es lo mismo, la dura pugna que hasta hoy continúa entre EEUU y Europa y que sigue estando presente en conflictos como los vividos por Google con las leyes antimonopolio de la Unión Europea.

En la actualidad

Tras un arduo repaso a las transformaciones que han sufrido las normas sobre la PI, los autores concluyen con una pincelada sobre la reciente Ley Sinde-Wert que nos acerca a la actualidad. Y su conclusión es bastante negativa: “persigue al que «actúa con ánimo de lucro o haya causado o sea susceptible de causar un daño patrimonial». Con ello se recoge otra demanda de la industria cultural, aquello a lo que se ha llamado el «lucro cesante», esto es, los beneficios que «se dejan de percibir» por efecto del acto denunciado. De este modo, y según esta doctrina, (…) aumenta la trivialidad de la norma haciendo que la práctica totalidad de la población internauta, así como la mayor parte de los servicios de la sociedad de la información, se sitúe en el ilícito sistemático y se genere una inseguridad jurídica absoluta para todo aquel o aquella que utilice la Red”.

Este próximo trimestre está previsto que la nueva LPI llegue finalmente al Parlamento. Un debate que volverá a estar caliente. Este libro ofrece una buena perspectiva para saber que el copyright, sometido a ideas proteccionistas o liberales, con y sin Internet, siempre ha estado en el filo de la tragedia.

 

 

Reseña publicada en eldiario.es, el 15/08/2013

 

 

  La tragedia del copyright


30/09/2013 12:15:21 Versió per imprimir

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