Jann-Marc Rouillan: «Perdimos en los '70 contra el capitalismo. Y el proletariado lo está pagando»

Por Guillermo Rivas

A sus 61 años, Jean-Marc Rouillan ha pasado un tercio de ellos, 25, entre las rejas de diferentes prisiones de máxima seguridad en Francia. Otro tercio de su vida, desde 1968 hasta que fue detenido en 1987, lo pasó en la clandestinidad que supuso para él la lucha antifranquista, primero, y el anarquismo después. Nacido en 1952 en Auch, a poco más de una hora de Toulouse, la "ciudad roja" francesa fue su escuela de activismo, y los viejos refugiados de la Guerra Civil española: anarquistas, comunistas, maquis, miembros del exilio vasco, sus maestros. El germen de mayo de 1968 supuso su salto a la acción armada ligando de esa forma sus primeras acciones con el antifranquismo en País Vasco y Cataluña.

Lo primero ¿cómo se encuentra de salud? Tengo entendido que padece una enfermedad rara, el Síndrome de Erdheim-Chester ¿puede deberse a su estancia en la cárcel?

Me encuentro bastante bien, gracias, por el momento no sufro sus síntomas. Erdheim-Chester es una enfermedad poco conocida, provocada por tumores de grasa, sus efectos son muy variados y no siempre los mismos: pérdida de energía, esclerosis, sangrados y diferentes fallos cerebrales. Por supuesto que culpo a la cárcel de mi mal. Las prisiones son prácticas de exterminio social, política y por supuesto de salud.

Rouillan lleva algo más de un año en una libertad condicional muy restringida. Residente en Marsella, durante esta semana y la anterior ha aprovechado para recorrer Euskadi, Navarra y Logroño. En Euskadi, además de visitar a sus viejos camaradas de la lucha antisistema, ha aprovechado para reunirse y charlar con activistas y curiosos de su figura.

En Bilbao, Donosti y Vitoria huyó de la conferencia al uso, sus charlas eran un vivo ejemplo de asamblearismo.

No me gusta el modelo de conferencia, prefiero hacer asambleas o reuniones para discutir. Llevo 25 años en la cárcel, hay muchas cosas que han cambiado o son nuevas para mí. Por eso es tan importante para mí preguntar y aprender.

¿Le cansa hablar de política?

En ningún momento, soy un ser político y moriré con la enfermedad de la libertad. Sólo luchando por la libertad consigues un poco de libertad.

¿Quién le inyectó esa enfermedad libertaria que comenta?

Mi mayor influencia es la España republicana, la revolución de julio de 1936 porque además pude conocer a esa gente, a los máximos dirigentes de ese movimiento, y cómo pensaban. Es algo que jamás puedes olvidar.

Respecto a esto, ¿cómo era Toulouse en su niñez?

En mi juventud tuve dos suertes: tener 16 años en 1968 porque viví ese mayo con una gran efervescencia de rebeldía y rabia y en segundo lugar fue que Toulouse era la ciudad de los rojos, los maquis y miles de exiliados de la Guerra Civil. Y en el día a día podías hablar con gente que había hecho la revolución y que tenían una gran experiencia de lucha. Era una época muy emocionante

Para Rouillan y sus amigos, mayo de 1968 iba más allá de reivindicar la liberación sexual y el malestar económico, supuso el punto de inicio de una militancia más radical y libertaria. Apenas un año después, Rouillan se decidió a tomar las armas de los viejos maquis. Abrazado a una ametralladora Stern, su primera misión en la frontera española fue un transporte de libros y de folletines de Langileak a Donosti. Así se ganó su primer alias de lucha entre los catalanes del Movimiento ibérico de liberación (MIL) "Sebas" de San Sebastián. Tras Euskadi, formó el MIL con otros ilustres antifranquistas como Santiago Soler, Oriol Solé y Salvador Puig Antich. Rouillan era el chófer de Puig Antich el día que finalmente le apresó la policía del régimen.

¿Por qué empezó su activismo político en España, País Vasco y Catalunya?

Cuando creces en Toulouse te sientes más cerca de Bilbao y de Barcelona que de París. Cuando toda la gente en mayo del 68 hablaba de tomar las armas para nosotros en Toulouse significaba una cosa muy concreta: ir a combatir el fascismo del otro lado de la frontera. Entre mis amigos había hijos y descendientes de españoles exiliados, yo mismo tengo familia catalana. Impulsado por esto, empecé a cruzar armado la frontera a partir de 1969 y 1970, en apoyo de la movilización contra el Proceso de Burgos.

Perseguido por la justicia española, Rouillan pasó a Francia donde en 1979 fue uno de los fundadores de Acción Directa, un grupo terrorista de inspiración marxista y que compartió objetivos, logística y contexto con las Brigadas Rojas o la RAF en la Alemania Federal. Entre los más de 50 ataques de Acción Directa destacan el asesinato del ingeniero armamentístico René Audran y el de George Besse, presidente de Renault, en respuesta a un despido masivo de trabajadores de la empresa. Los cuatro terroristas; Nathalie Ménigon, Jöelle Aubron, Georges Cipriani y el propio Rouillan fueron arrestados en 1987 y condenados a cadena perpetua. En prisión, Rouillan ha escrito siete libros entre ellos unas Crónicas carcelarias, y sus memorias en la cárcel: Odio las mañanas.

En Odio las mañanas comenta que por su carácter antiautoritario también intenta huir de cualquier tipo de estilo, pero es un estilo muy gráfico, directo:

Si puedo hacer frases con una palabra, sería genial. Me gusta marcar mucho el ritmo narrativo. Ultimamente estoy utilizando mucho el paréntesis para conseguir una perspectiva más lejana del contexto que viví. Mi defensa como preso, para mantener el espíritu, es la escritura. Me dio el poder de escapar de esta situación en la que me encontraba.

Habla mucho de la nostalgia de la cárcel.

Soy un militante abolicionista. Pienso que la cárcel es una política de exterminación y terror contra los más pobres y una tortura cotidiana. Pero en cuanto a solidaridad colectiva la cárcel puede ser bonita. Es un momento de resistencia colectiva.

También tiene palabras de comprensión hacia los militantes arrepentidos, aquellos que colaboran con las instituciones para conseguir beneficios penitenciarios.

Si un compañero no puede aguantar más y acepta ser utilizado por el Estado no es un fallo. Es débil frente al poder del Estado. Los que aguantan en la cárcel son gente fuerte. Pero la gente muere en la cárcel, hay enfermedad. No todos podemos hacer el mismo camino en la lucha.

¿Cuál es su situación actual con la justicia francesa?

Estoy en un régimen muy duro de libertad condicional. No puedo volver a la ciudad donde crecí, Toulouse, y me está vetada la entrada en 38 departamentos franceses. Para venir a Euskadi desde Marsella he tenido que dar rodeos por Perpiñán. Para cada desplazamiento debo pedir la autorización del juez y lo permisos llegan pocos días antes de salir.

Incluso hay temas que tienes prohibidos, no puedes hablar de Acción Directa.

Al Estado francés no le interesa que mi historia policial y mediática sea cambiada por un testigo directo como soy yo. Por eso tengo prohibido hablar de mis actos con penas de hasta seis años de prisión. Buscan cualquier pretexto para tener una posición de terror sobre la persona que acaba de salir de la cárcel. En 2008 me sentenciaron a cuatro años más de prisión por una entrevista en L'Express. La sensación que quieren inculcarte es que puedes volver a prisión cuando ellos quieran. Después de 25 años es muy difícil reintegrarse en la sociedad con estas limitaciones, por mi posición social de antiguo preso, terrorista, activista, sin la posibilidad de ser un ser humano tranquilo y normal, como el resto.

Hablando, tras los 61 años de vida y lucha que le cubren la barba de canas, Rouillan mantiene un tono de voz pausado, seguro y quedo, como un poeta maldito. Su figura fuerte, su cabeza y sus manos pequeñas y gordas le dan una apariencia a marinero bretón, presente en sus ojos azabache que miran más allá de la sala y de la conversación.

Ahora que ha vuelto a Euskadi ¿qué recuerdos le ha traído San Sebastián?

Un vivo pero viejo recuerdo. Ha cambiado mucho. Mi alias de guerra venía de esta ciudad, "Sebas". Mis primeras acciones fueron en País Vasco, imprimiendo Langileak en Toulouse para los compañeros de ETA VI.

¿Cómo ve la situación de la izquierda abertzale?

El ambiente general es muy cargado, en el aire de las ciudades siento un peso que relaciono con el desánimo. Una tristeza que no llego a entender. Es un sentimiento, no un análisis. En Cataluña por ejemplo veo mucho más optimismo y una crítica práctica a posiciones autonomistas que hace diez o veinte años no se daban. La militancia está creciendo mucho. Por contra, en Euskadi no se puede olvidar jamás que hay 700 presos en las cárceles, puedes quitar las fotos de las calles, de los bares pero el problema sigue ahí.

Ha sido muy crítico con el mito de la Transición española ejemplar. Ahora más que nunca, es un proceso en cuestión.

Después de la Revolución de los Claveles en Portugal, la burguesía europea se puso manos a la obra para cortar el problema de raíz. Atrajeron hacia sí todo los movimientos políticos legales para preparar una solución política de continuidad con el régimen de Franco. Una solución política desde el corazón del Franquismo. Los españoles en cuanto percibieron un poco de libertad se sintieron plenamente realizados y que estaban en democracia. El 23-f, como todos los golpes de Estado, es una puesta en escena para aceptar al Rey. Puro cine. La burguesía nos lleva dos guerras de ventaja. El periodo pre Guerra Civil y este siglo XXI tan retrógrado son muy semejantes, el poder conoce la miseria del pueblo, el paro, y saben que la gente está muy cansada.

¿Dónde se sitúa políticamente ahora?

Comunista de izquierdas. Un opositor al marxismo-leninismo de tipo estalinista. Asambleísta y antiautoritarista.

¿Existe algún movimiento de respuesta social que le dé esperanza?

Sí, muchos. La situación es global, tenemos experiencias locales pero estamos experimentando movimientos nuevos. Y la acción debe ser global. No estoy hablando de internacionalismo, eso terminó en el sentido de que ya no existen naciones, es una lucha entre burguesía y proletariado.

¿Cree que ahora es posible desarrollar una lucha armada similiar a la de los '70?

Existen las condiciones objetivas pero no las subjetivas porque sin una ruptura radical no puedes ir más allá. Una acción se hace con militantes, con hombres y mujeres dispuestos. No sólo con libros. Aprendamos de nuestra experiencia en los 70, la ola como decía el Che, era imprescindible pero se acabó. Cuando el capitalismo triunfó, los que éramos la punta de hierro del proletariado fuimos derrotados, queríamos cambiar fordismo por socialismo y no pudimos. Pero no solo como grupos, sino que todo el proletariado fue derrotado. Y ahora lo está pagando.

 

Entrevista publicada en Diagonal el 27/06/2013

 

  De memoria II


11/07/2013 16:27:39 Versió per imprimir

Un llibre per a una praxis que assumeixi els referents nacionals i socials alliberadors

Per Jordi Martí Font

Poques vegades abans, l’aparició d’un llibre m’havia suposat una dosi d’alegria tan gran com aquest L’anarquisme, fet diferencial català, de Xavier Díez, publicat per Virus Editorial dins la seva col·lecció «Folletos» el passat 23 d’abril. Xavier Díez és doctor en Història Contemporània, llicenciat en Filosofia i Lletres i postgraduat en Pedagogia Terapèutica i Estudis de Dret, a més d’un dels coneixedors més reputats que ara mateix tenim als Països Catalans sobre el món llibertari i la cultura anarquista. Els seus coneixements els ha transformat en nombroses publicacions i llibres, especialment referits a l’anarquisme individualista, el corrent llibertari a què dedicà la seva tesi doctoral. Algunes em direu exagerat quan expresso la meva felicitat per aquesta publicació, però ho tinc clar: feia anys i panys que esperava el llibre i el resultat final, tot i que massa curt i escarit —també cal dir-ho i en parlarem en aquest article—, no m’ha decebut gens ni mica. L’esperava, almenys, des que el 1987 la gent d’Icària va treure el ja mític Anarquisme i alliberament nacional a l’editorial El Llamp i alguns, ja aleshores i sense tenir-ne gaire idea, a banda de perdre la por a barrejar oli i vi, vam veure clar que l’apartat històric del llibre era, per dir-ho així, una mica fluix. Ara ja podem dir que això ho tenim solucionat. I que consti, perquè és de justícia dir-ho, que aquesta nova aportació no és només un estudi històric…
 
Començaré, això sí, amb dues crítiques menors al llibre. D’una banda, la no assumpció plena, al llarg de tot l’estudi, de l’àmbit nacional dels Països Catalans, tot i que sí que és veritat que l’autor fa un esforç clar en aquest sentit. Això fa que alguns referents valencians no hi apareguin, com el mateix Joan Fuster, i, tot i que cal encara una feina d’investigació i argumentativa important en aquest sentit, em sembla bàsic que hi sigui. De l’altra, he de dir que no crec que sigui adequat el símbol que a la portada vol representar l’anarquia catalana, barreja d’una a encerclada i una ç. La ç no és una lletra característica únicament de la llengua catalana i si en algun moment s’ha utilitzat com a tal ha estat davant la ñ, que sí que és una lletra representativa del castellà. Per tant, sense voler ser agre en la crítica però sí explicatiu, quan s’utilitza la ç com a símbol de catalanitat d’alguna manera s’està assumint, per oposició, el marc referencial espanyol. En termes sociolingüístics, podríem dir que el conflicte lingüístic (lingüístic i no social) pels àmbits d’ús es produeix tant amb la llengua francesa, amb qui compartim la ç, com amb la castellana i per tant ç igual podria representar el català com el francès.
 
Però passats els retrets, anem als elogis. L’anarquisme, fet diferencial català, subtitulat Influència i llegat de l’anarquisme en la història i la societat catalana contemporània, és un llibret fet des de l’acadèmia i això es bo i es nota, ja que les dades, tot i que discutibles com sempre s’ha de fer amb qualsevol dada que s’utilitzi per justificar un relat, no ballen ni són suposicions només sinó fets constatables. I per això, per exemple, quan Díez parla de la possible influència ibèrica en la configuració d’un cert sentiment de col·lectivitat no jeràrquica no afirma sinó que cita, i fa bé, perquè aquest és un dels temes que és opinable i té interpretacions diverses i contradictòries. Ara bé, el relat que es desprèn de la lectura del llibre és ben clar: si alguna cosa identifica la catalana terra i la gent que l’habita és precisament la constant lluita per la llibertat, la igualtat i la justícia de les persones que l’hem habitat i l’habitem, el nostre majoritari passat llibertari i les nostres plenes actituds antiautoritàries.
 
El llibre està dividit en tres grans apartats i una introducció justificadora. Aquesta darrera porta per títol «Una memòria incòmoda» i Xavier Díez hi repassa les diverses autoritats que precisament des de l’acadèmia han parlat —i sobretot malparlat— de l’anarquisme i de l’anarquisme català més concretament, l’han interpretat o l’han minimitzat, amb parades interessants, tot i que curtes pel meu gust, en les opinions de Pierre Vilar i Jordi Nadal, Eric Hobsbawm, Gerald Brenan, Vicens Vives, Ferran Soldevila, Josep Termes i Miquel Izard. És evident que aquest recorregut hauria pogut ser molt més extens i detallat alhora que molt més intens i contrastat, però aquí apareix un dels problemes —alhora que mèrit— d’aquest fullet (si fem cas al nom de la col·lecció en què s’ha publicat) i no és un altre que la seva brevetat buscada i volguda. Segons la meva opinió, cada un dels apartats del llibre necessita un desenvolupament argumental més extens que, sense deixar de lloar la proposta concreta de Díez de ser clar i sintètic, és una feina imprescindible de fer en els propers mesos o anys. Passat el repàs historiogràfic i continuant amb el contingut del llibre, l’autor afirma que a l’hora d’explicar «el perquè de tot plegat» caldrà tenir en compte tots aquests autors per tal de conèixer «el perquè de la continuïtat històrica i la persistència del fenomen llibertari, el perquè dels mites sobre els llibertaris, el perquè dels silencis historiogràfics sobre la magnitud i l’arrelament del moviment, el perquè d’un fet que singularitza el passat col·lectiu respecte d’altres nacions europees». Resumeix així què ens trobarem en la resta del llibre.
 
El primer gran apartat d’Anarquisme, fet diferencial català després de la introducció justificadora porta per títol «Els orígens» i, partint de la prehistòria i acabant en l’actualitat, l’autor hi dibuixa un camí clarament antiautoritari i d’enfrontament al poder com a característic de les catalanes i els catalans. Per tant, el llibre trenca els tòpics conservadors del seny, la prudència i la voluntat de pacte. Comença Díez amb les tesis de Pere Bosch i Gimpera sobre la suposada herència col·lectivista ibèrica que a mi em costen d’acceptar, potser pel meu desconeixement en profunditat sobre el tema, però que poden ser tingudes en compte sempre que no esdevinguin pur determinisme. L’autor continua amb la revolta remença, que tal com deia Rovira i Virgili «és un dels fets més transcendentals de la Història de Catalunya». I tenia raó el tarragoní, ja que aquesta revolta i sobretot el seu èxit amb resultats alliberadors per a les classes catalanes amb menys drets són únics a l’Europa medieval i van comportar, a partir de la Sentència Arbitral de Guadalupe del 1486, un empoderament immens de les més pobres, que passaven a tenir un exemple propi de la utilitat de la lluita. Les revoltes i les consegüents repressions se succeeixen i el llibre fa una aturada novament transcendental a l’any 1640 i la Guerra dels Segadors, el moment, segons Díez, en què «Catalunya es dota d’una autonarració de nació lliure i sobirana, on qui exerceix el poder ho fa només des de la concessió del conjunt d’individus que representen els veritables dipositaris de la sobirania». L’autor tanca aquest episodi amb una afirmació que faig meva quan diu que «els segadors, al cap i a la fi, sense pretendre-ho, estaven posant les bases de l’arrelament de l’anarquisme, és a dir, la resistència contra qualsevol poder amb temptacions totalitàries, en el sí de la societat catalana». Aquest capítol arriba fins a l’actualitat i repassa tant l’anarquisme organitzat com el republicanisme, l’obrerisme, la revolució llibertària, la dictadura i la transició trampa dels setanta del segle passat.
 
El segon gran capítol pren el títol de «Colors» i està dividit en els tres colors simbòlics de la revolució francesa. El blau simbolitza una societat gelosa de la seva llibertat; el blanc, una societat tendent a l’igualitarisme, i el vermell, una societat a punt de trencar-se, segons els títols del mateix llibre. Aquest tercer subcapítol inclou un apartat que crec que caldria eixamplar molt més en posteriors treballs, segurament perquè és precisament l’apartat que construeix el relat propi de les qui ens posicionem entre l’independentisme i l’anarquisme. Es tracta, doncs, de la petita història de l’anarcoindependentisme català o com li vulguem dir, ja que si fins ara el llibre parlava de com la catalanitat i el país en general han estat insubmisos, llibertaris i anarquistes, l’apartat «(A)nacionalisme: un anarquisme catalanista?» tracta sobre els corrents, les persones i les organitzacions que han transitat aquest estret i alhora plaent camí que uneix anarquisme i alliberament nacional com a opció política (i política, no caldria dir-ho però mai no se sap, vol dir el que vol dir i no una altra cosa).
 
El darrer capítol porta per títol «Catalunya serà llibertària o no serà…» i tot i ser el més curt també és cert que serveix a l’autor per exposar les seves idees al respecte darrere de la subversió de la màxima del bisbe conservador Torres i Bages «Catalunya serà cristina o no serà».
 
En el llibre de Xavier Díez, a banda de les referències històriques i culturals que ens poden il·luminar en multitud de casos que segurament la majoria social desconeix, allò que més interessant em sembla és el relat que s’hi construeix. Un relat complex i que s’ha de treballar molt més a partir d’altres obres però que situa necessàriament la catalanitat al costat de l’anarquisme, de l’antiautoritarisme. És aquest un fet evident quan transites les pàgines de la nostra història, però la gràcia del llibre i el fet pel qual a mi m’ha fet tan feliç és que, lluny del pamflet, el relat històric que s’hi construeix manté una coherència que ens hauria de fer repensar els mites propis, fins i tot els que tenim completament assumits. I això no té preu, perquè el dubte és l’únic que ens mostra que ens mantenim vius. No és només fer front a les teories i propostes de Vicens Vives, assumides i convertides en tòpics nacionals per la burgesia regional catalunyesa, sinó també l’assumpció de bona part de la nostra història des d’un punt de vista obert i pragmàtic, però alhora encaixada en un relat alternatiu i engrescador.
 
No em queda res més que felicitar l’autor per la feina feta i alhora demanar-li que no abandoni el tema i a la llarga ens obsequiï amb altres volums al respecte, que siguin més extensos perquè aquest, tot i ser molt dens, a algunes ens ha semblat només un tros del tot… Alhora, vull fer una crida a historiadores, filòsofes, sociòlegs, antropòlegs, filòlogues, elaboradores de discurs polític, etc., a anar-hi i anar-hi tenint en compte tot el que aquí hagin pogut llegir. Les animo a posar-ho en dubte, abans que res, però alhora a investigar, a proposar, a crear, a insistir, a obrir i a construir, en definitiva, una praxis que assumeixi els referents nacionals i socials alliberadors anteriors, aquests i d’altres, i els situï dins de l’antiautoritarisme general a què pertanyen i on tan bé es troben. I això no vol dir renunciar a res del que fins ara s’ha fet o dit ni passar a portar xapes anarquistes o banderes roges i negres o negres directament, no siguem simplistes. La proposta va molt més enllà però alhora està ben arrelada davall dels propis peus, tan ben arrelada que a vegades fa riure que algunes continuïn obstinades a no veure-la ni mirar-la. La tenim davant dels morros i només cal assumir-la sense por ni timidesa i sense esdevenir-ne esclaus. Si ho fem, vés a saber si d’aquí a poc no esdevindrem nosaltres «un greu problema d’interpretació històrica» o, pitjor encara, unes «rebels primitives» absolutament modernes i lliures, és a dir del segle XXI.

Ressenya publicada en Nació Digital el 29/05/2003

 

 

  L'Anarquisme fet diferencial català


26/06/2013 16:38:03 Versió per imprimir

Rostros de Can Tunis

Por Helena López

Los desahucios y la solidaridad vecinal para intentar impedirlos o para reubicar a las familias una vez expulsadas de sus hogares no se ha inventado en la Barcelona postestallido de la burbuja inmobiliaria. Casi todos los habitantes de las Casas Baratas del Prat Vermell, levantadas en 1929 para la Exposición Universal, se involucraron en una larguísima huelga de alquileres que perduró durante toda la república, «con sus incesantes desahucios y con sus permanentes demostraciones de solidaridad», como se apunta en Rastros de rostros en un prado rojo (y negro). Las Casas Baratas de Can Tunis en la revolución social de los años treinta, (Editorial Virus), libro recién publicado por Pere López Sáchez, que narra la historia de las gentes que habitaron la barriada, históricamente tachada de marginal, pero que presentaba «un caudal de dignidad, afán de cultura y ansias de emancipación que yacía a los pies de Montjuïc», que López Sánchez se ha encargado de rescatar y reivindicar.

Protagonistas del montón

En sus más de 400 páginas, el autor propone, según explica Tomás Ibáñez en el prólogo, con el sugerente título La muerte nunca vence a la primera, «glosar la gesta de quienes fueron protagonistas del montón de aquella revolución», en el barrio en el que en la casa en la que no había un carnet de la CNT era porque había dos. «Protagonista del montón» como Lucio José Gómez Araniz, años más tarde exiliado y cuyo nombre aparece en la lista de 276 «individuos clasificados como anarquistas peligrosos» que la Dirección de la Seguridad de la Policía francesa declaró «extranjeros a vigilar estrechamente», o Andrés Navarro, el Alfalfa, militante del Sindicato de la Madera de la CNT, alistado como miliciano en la Columna de Durrruti, de la que desertó, quien participó en los combates de mayo de 1937 y fue enviado a un batallón disciplinario.

«¡Esto podría ser Mónaco o Montecarlo!». Esta realista y cruda declaración abre el recorrido de testimonios que encaja López Sánchez. «Pronto de aquello no quedará nada, por más que pretendan empeñarse en recuperar los nombres viejos: ¿Prat Vermell?, ¿Marina?, Pero... ¿qué prados? ¿Qué marina? Mejore que lo dejaran en Zona Franca. ¿Que suena feo? ¿Que tiene poca chispa? ¿Que es demasiado gris o poco verde?...», prosigue, crítica, esa misma voz en el mismo capítulo.

Rastros de rostros en un prado rojo (y negro) relata así a través de entrevistas fruto un tenaz trabajo de investigación, cómo aquellas gentes desalojadas para no mancillar la imagen de la ciudad para la Expo «pronto se aunaron para que aquel recóndito e inhóspito rincón fuera suyo». La historia de unas gentes que «lucharon y apostaron por un mundo mejor». Su legado fue el Ateneo Cultura de Defensa Obrera, la larga huelga de alquileres, las otras muchas luchas en la fábrica del Prat Vermell, en las Arenas, en la Alena, y en muchas otras.

La obra de López Sánchez, especialista en «las Barcelonas rebeldes» incluye también un emotivo álbum fotográfico de la época.

 

Reseña publicada en El Periódico, el 12 de junio de 2013

 

 

  Rastros de rostros en un prado rojo (y negro)


12/06/2013 16:03:33 Versió per imprimir

L'Anarquisme fet diferencial català a LaTele.cat

La presentació de L'Anarquisme fet diferencial català celebrada el passat 30 de juny, va ser recollida al Contrainfos televisiu de LaTele.Cat. Podeu veure l'estracte del debat a partir del minut 10.

 

  L'Anarquisme fet diferencial català


11/06/2013 14:44:26 Versió per imprimir

Presentació a Barcelona de Rastros de rostros en un prado rojo (y negro)

El proper llibre de Virus, el qual tindrem en pocs dies, és una reflexió sobre com es construeix la memòria i sobretot sobre el paper dels nadie (en el millor i més llibertari sentit d'aquest terme: els que transformen la realitat des de l'anonimat) tant en la memòria com en allò que anomenem història (en el pitjor dels sentits: la memòria dels vencedors). Rastros de rostros en un prado rojo (y negro), que presentem el dijous 6 de juny, recull les vides dels habitants de les cases barates de Can Tunis i la seva participació en la lluita per Barcelona, en la guerra contra el feixisme i en la Revolució Social.
 
 
 
Rastros de rostros en un prado rojo (y negro)
Las Casas Baratas de Can Tunis en la revolución social de los años treinta
 
 
 

Intervencions a càrrec de:

Pere López, autor del llibre
Carlos García, editor d'Alikornio editorial

Dijous 6 de juny a les 19:30 hores a Virus editorial (Junta de Comerç 18, baixos)

Esdeveniment a Facebook

Las Casas Baratas del Prat Vermell en la revolución social de los años 30 from Rastros de rostros on Vimeo.

 

Las Casas Baratas del Prat Vermell —o de Can Tunis o de Casa Antúnez o de Francisco Ferrer Guardia— fueron levantadas en 1929 porque el brillo de la Exposición Internacional de Barcelona no consentía que, por las faldas de la montaña de Montjuïc, se esparcieran «tugurios de hojalata y mal ajustada madera». Los desalojados, ya asentados en las apelotonadas casitas de aquel prado rojo, pronto se aunaron para que aquel recóndito e inhóspito rincón fuera suyo. Además, siguieron aprendiendo y peleando para, a la que pudieran, reapropiarse de la ciudad entera. En julio de 1936, junto a otros muchos como ellos, lograron que su sueño igualitario de la Revolución Social empezara a ser realidad.

Las historias de aquellas gentes, que apostaron y lucharon —un día sí y otro también— por un mundo material y moralmente mejor, se amalgaman en una narración que estira de sus voces en los recuerdos de otros y escarba entre los papeles de los archivos. Los protagonistas, muchos hombres y mujeres sin renombre que no dudaron en dar vida a la ciudad que les desdeñaba y explotaba a un mismo tiempo, lo fueron por su sentido de lo común. Su legado fue el Ateneo Cultural de Defensa Obrera, el compromiso con la Organización Sanitaria Obrera, la larga huelga de alquileres, las otras muchas luchas en la fábrica del Prat Vermell, en las Arenas, en la Alena, en la Rivière… y, luego, la entrega a las colectivizaciones: la agrícola, en abastos, en la administración popular urbana… También marcharon al frente de Aragón como milicianos y milicianas en las columnas confederales. Tras el estruendo de aquel banquete por la vida, vino la derrota: la larga y silenciada noche negra de los vencidos entre los vencidos.

Estampida al sin futuro en tierra de nadie, suplicios carcelarios aquí y allá, pelotones de fusilamiento, campos de concentración, crematorios en los campos de exterminio nazis, castigos en los gulags... Ni aun así renegaron ni se doblegaron. Algunos prosiguieron su andadura insumisa —el maquis, la guerrilla libertaria urbana...— y se mantuvieron activos en la brega.

El barrio, después y para todos, pasó a denominarse y conocerse como las Casas Baratas de Eduardo Aunós. Con el tiempo, el manoseado imaginario urbano de los triunfadores de siempre le hizo caer encima el estigma de zona maldita, poblada de clases laboriosas que, por serlo, resultaban peligrosas; sobre todo con aquel pasado a cuestas que no se podía mentar.

Por ellos y por ellas y su mundo igualitario —mal enterrados en las fosas comunes del olvido—, procurando que no se prolonguen las secuelas de la derrota mediante la ignorancia o la denigración, se cuenta su historia para que la memoria compartida pueda seguir entre nosotros viva y activa.

 

Més informació: www.viruseditorial.net | www.viruslibreria.net | Facebook | Twitter

 


30/05/2013 11:01:47 Versió per imprimir

«L'anarquisme català és un corrent tel·lúric i subterrani, una constant en la història del país»

 

Per Paco Esteve

 

Dels càtars al 15-M, existeix un gen llibertari en l'ADN català?

Un corrent tel·lúric, en diria jo. És subterrani i ha patit, des de sempre, una ocultació, però és una constant en la història del país. El llibre és una resposta a Notícia de Catalunyade Vicens Vives: el que ell (des del punt de vista de les elits) considera un defecte, la difícil relació que tenen els catalans amb el poder, jo ho considero una virtut. La passió catalana per la llibertat, la igualtat i la solidaritat són espais que cal combatre, per les elits catalanes i l’Estat espanyol.

Això no amaga un cert determinisme etnicista?

Jo no parlaria en absolut d’etnicisme perquè som una terra de pas i una suma de gent de llocs diversos. Més que determinista, jo en diria circumstancial. Sempre hem estat sotmesos a la pressió de grans estats amb ànsies totalitzadores –com són França i Espanya– i la lluita per la supervivència de la nació treballa per la llibertat i per la igualtat, valors que ens defineixen com a senyes d’identitat. Els Països Catalans han patit situacions històriques molt dures i la resposta del país ha estat (ho diu el mateix Vicens Vives) d’onze revolucions en cinc segles, tot un rècord mundial.

Aquesta és una de les aportacions més importants de la cultura catalana al món?

Quan feia la tesi doctoral, em sorprenia la gran quantitat d’estudiants estrangers que rastrejaven la revolució a l’Ateneu Enciclopèdic Popular, l’arxiu més important de l’anarquisme europeu després del d’Amsterdam. Això no coincidia amb el que ens explicaven a l’Autònoma, on els anarquistes no existien, o bé eren uns violents irracionals. La història de l’anarquisme català és una història silenciada conscientment, tant des dels sectors més conservadors com des dels marxistes. Constatar la importància d’aquesta revolució ha significat una gran eclosió en el món acadèmic durant els últims quinze anys.

Normalment, s’associa l’independentisme amb la creació d’un Estat propi. Com es concilia això amb les idees anarquistes?

El catalanisme, vulguis o no, és la defensa de la nació i, la nació, se la disputen molts grups socials. Les elits catalanes han descobert, en les circumstàncies actuals, que Espanya els ve petita i tracten d’apropiar-se de la nació i, per tant, de desposseir-ne altres grups socials. Tot nacionalisme, alhora que defensa la nació, és un projecte polític i la gent no hi ha de renunciar per molt que siguin rics o pobres. Amb el meu llibre, també vull dir que el país és de tots i no és de ningú.

D’altra banda, avui, el terme federalisme està adulterat i convé rescatar la concepció que en tenia Pi i Margall, és a dir, la construcció del cos polític a través del municipi lliure. El poder es distribueix de baix a dalt, des del veïnat i les assemblees. Es va construint un teixit social i polític amb base al municipi, que és lliure de federar-se amb municipis veïns dins d’àmbits nacionals. Un primer republicanisme ja ho feia i és una cosa semblant al que fan actualment les CUP. Així doncs, no es tracta tant d’incidir per un Estat propi sinó de dotar-se d’un entramat institucional per gestionar-se públicament.

També s’ha adulterat bastant la tríada revolucionària llibertat, igualtat, fraternitat, tradicionalment reservada al republicanisme.

Anarquisme i republicanisme es van gestar alhora i, per tant, comparteixen espais i militàncies. Els primers republicans solien ser anarquistes i a l’inrevés. Ara bé, hi ha una diferència sociològica entre els diversos republicans (molts dels quals són petits empresaris) i uns treballadors més proletaritzats, que comencen a tenir conflictes per interessos divergents. Al principi, molts coincideixen, però arriba un punt en què els republicans consideren que la llibertat preval sobre la igualtat i els anarquistes creuen que no és possible la llibertat sense una igualtat econòmica. Això els acaba duent a conflictes com els dels anys 30 o, fins i tot, com en l’actualitat, entre l’esquerra institucional i l’esquerra alternativa.

Quin hauria de ser el paper de l’anarquisme implícit en l’actual procés d’independència de Catalunya?

Les elits catalanes voldrien tenir un Estat mínim. La societat catalana, en canvi, no ha de perdre la seva cultura assembleària, ha de continuar exercint el protagonisme a l’hora de construir el que sigui, el que uns en diuen Estat i uns altres en diem entramat institucional per a la nació. Jo considero que hem d’aplicar aquest corrent tel·lúric català de l’anarquisme implícit, de passió per la llibertat i tendència a la igualtat, per assegurar un país fet des de baix.

 

Entrevista publicada al setmanari Directa num. 316, 8/05/2013

 

  L'Anarquisme fet diferencial català


27/05/2013 14:51:17 Versió per imprimir

L'anarquisme no reneix, perquè no s'havia mort

Per Xavier Montanyà

«Aquests reaccionaris que s’autoanomenen catalanistes el que més temen és el redreçament nacional de Catalunya. En cas que Catalunya no restés sotmesa, com que saben que Catalunya no és un poble mesell, ni tan sols no intenten deslligar la política catalana de l’espanyola. [...] És falsa la catalanitat dels qui dirigeixen la Lliga Regionalista. I és que aquesta gent avantposa els seus interessos de classe, és a dir, els interessos del capitalisme, a tot altre interès o ideologia. [...] En canvi, a nosaltres, els treballadors, com que amb una Catalunya independent no hi perdríem res, ans al contrari, hi guanyaríem molt, la independència de la nostra terra no ens fa por.» Són paraules del Noi del Sucre, pronunciades a l'Ateneo de Madrid, el 1919.

La cita apareix en dos llibres, tot just editats, que acabo de llegir amb entusiasme: CNT. La força obrera de Catalunya, de Ferran Aisa (Editorial Base), i L'anarquisme, fet diferencial català, de Xavier Díez (Virus Editorial), del qual manllevo el títol per a aquest article. El primer és la crònica històrica de la confederació, del 1910 al 1939, amena i ben fonamentada, entre la gran historia i la petita: la dels barris, les famílies. Aisa rescata del silenci molts noms i fets de militants i activistes que, si no, restarien enterrats en l'oblit. Moltes accions del vell moviment anarco-sindicalista tenen avui, a Catalunya i al País Valencià o les Illes, un significat especial: reverberen situacions, actituds, formes de revolta i de protesta. Molt bona, per exemple, entre mil, la referència a un comentari de Joan Manent, batlle de Badalona i secretari de Joan Peiró. Als anys vint, quan els detenien, l'insult preferit dels policies espanyols era 'gossos catalans'. A la República, la policia de la Generalitat els titllava de 'murcians de la Torrassa' o 'xusma'.

És un treball impecable que recorda, per exemple, que els Fets de Maig del 37 van servir per a esclafar la revolució, però també per a imposar el poder de l'estat sobre una Catalunya que havia assolit un grau molt elevat d'independència.

L'anarquisme, fet diferencial català, de Xavier Diez, se subtitula «Influència i llegat de l'anarquisme en la història i la societat catalana contemporània». És un assaig molt interessant que, tot resseguint el fil històric rebel dels catalans en el curs dels segles, trenca els tòpics de la historiografia dominant, conservadora o marxista, i subratlla la importància cabdal dels corrents llibertaris i anarco-sindicalistes a Catalunya i als Països Catalans. Dels remences i els segadors fins als nous moviments socials actuals, hi ha una pervivència del vell esperit de rebel·lia. No és pas casual que Catalunya fos la primera nació europea que reeixí a abolir legalment el feudalisme.

Segons Xavier Diez, una minoria poderosa, aliada amb l'estat espanyol, ha fet tots els possibles per esborrar de la història el món llibertari català. Però, «malgrat aquest procés d'invisibilització, el pòsit es pot percebre en bona part de les pràctiques, creences i actituds de la societat catalana. [...] Renunciar a aquesta herència és presentar la dimissió com a poble».

En definitiva, crec, l'anarquisme no reneix, perquè no s'havia mort. És una manera de viure. Poden desaparèixer les estructures, o transformar-se, més o menys lentament. Però les idees no es moren. Es mantenen latents. S'incorporen a l'esperit de cadascú. Es plasmen en l'acció individual i, de tant en tant, cristal·litzen en la col·lectiva. En certa manera, és allò que Luis Andrés Edo en deia 'l'opció de corrent, sense estructures'. En els temps actuals, quan les organitzacions tradicionals es revelen impotents o fraudulentes, l'acció popular practica, espontàniament, les velles formes d'acció assembleària, horitzontal, solidària, en xarxa. Els canvis positius van sempre de baix a dalt.

PS: La cita del Noi del Sucre també apareix al llibre 'Cop de CUP', de David Fernàndez i Julià de Jòdar. De fet, a la CUP conflueixen idees i actituds provinents del vell llegat llibertari català.

 

Ressenya publicada a Vilaweb el 19/04/2013

 

  L'Anarquisme fet diferencial catalá


26/05/2013 13:48:32 Versió per imprimir

Anarquista: un adjectiu català?

 

Per Sergi Picazo

El 1909 un diari argentí bateja Barcelona com “la Rosa de Foc”. Un any després es crea el sindicat anarquista més gran del món: la Confederació Nacional del Treball. L'estiu de 1936 Catalunya viu l'única revolució de caire
anarquista de la història. Però la cosa venia de lluny. “El caràcter indòmit, insubmís a l'Estat i procliu a la llibertat ja el destaca el mateix Cervantes El Quixot”, assegura l'historiador gironí Xavier Díez. “El viatger Bartolomé Joly, el 1612, defineix els catalans com gelosos de la seva llibertat i que no volen reconèixer ni rebre el seu rei més que com a comte de Barcelona.” La controvertida tesi de Díez és que alguns dels trets característics de la societat catalana –tant de les dretes com de les esquerres– sempre han tingut un vincle amb l'anarquisme, l'antiautoritarisme i un sentiment de llunyania de l'Estat.

L'anarquisme, fet diferencial català, de Xavier Díez, recentment publicat per Virus Editorial, se subtitula “Influència i llegat de l'anarquisme en la història i la societat catalana contemporània”. Intenta traçar el fil roig i negre de la història més rebel –i revoltosa– dels catalans en el curs dels segles. L'autor inicia el fenomen fins i tot segles abans que Bakunin o Kropotkin comencessin a parlar d'anarquisme. Des de les llunyanes revoltes dels remences (segona meitat del segle XV) fins al moviment antiglobalització o el 15-M. “Als segles XVII i XVIII sorgeix una cultura de revoltes populars” que, segons l'autor, culminen amb la gran conflictivitat de principi del segle XX.

El factor Barcelona

Però per què a Catalunya? Díez considera que l'anarquisme “arrela amb força” a mitjan segle XIX, quan “Barcelona es converteix en el primer escenari urbà de l'enfrontament burgesia, proletariat i exèrcit”. Frederich Engels va arribar a dir que era la ciutat amb més quilòmetres de barricades d'Europa. Una de les causes és, segons l'autor, “l'anacrònic estat espanyol com a responsable indirecte de l'auge”. El llibre de Xavier Díez també s'emmarca en una tradició de bibliografia reflexionant sobre el fenomen anarquista català que inclou noms de la talla dels historiadors Josep Termes, Miquel Izard o Ferran Aisa.

Tot i que la majoria d'anarquistes es declaren internacionalistes, una part de l'anarquisme català ha tingut posicions sobiranistes, com per exemple Salvador Seguí. Díez opina que no s'han valorat gens les conseqüències dels corrents llibertaris sobre la situació de la Catalunya actual i, en general, sobre tot l'arc mediterrani de la península Ibèrica. “Malgrat la invisibilització, el pòsit es pot percebre en bona part de les pràctiques, creences i actituds de la societat”, assegura al llibre.

Ressenya publicada a El Punt-Avui el 30/04/2013

 

 

L'Anarquisme fet diferencial català


25/05/2013 13:35:36 Versió per imprimir

Un libro corto pero intenso, que nos acerca una vida anónima y apasionante

Por Julián Vadillo

Si recorres países como Francia o Italia, puedes comprobar cómo en la memoria antifacista que surge tras la Segunda Guerra Mundial, está muy presente la participación guerrillera o partisana en su contribución para el aplastamiento de los fascismos europeos. Las resistencias y las guerrillas fueron parte fundamental de esa lucha. Una lucha guerrillera a la que España no fue ajena, tanto en su participación en Europa como en la lucha antifranquista.

Sin embargo en muchas ocasiones un manto de olvido ha caído sobre la lucha guerrillera contra el Franquismo en España. Las razones son múltiples siendo la fundamental los casi cuarenta años de una dictadura que asesinó y sepultó a los integrantes de la oposición al Franquismo. Un manto de olvido que el posterior sistema democrático se guardo muy bien de continuar. Este manto de olvido junto a la demonización que determinada pseudo-historiografía ha relatado sobre el maquis (termino francés), ha servido para deformar la historia de la resistencia guerrillera antifranquista. Sin embargo contamos actualmente con historiografía seria y trabajos consistentes que han recuperado las acciones de los guerrilleros antifranquistas.

En este último aspecto se inscribiría la obra de Jaume Serra, que ya había tenido la oportunidad de rescatar la vida y actividad de algunos maquis en una serie de la televisión catalana. Pero el libro que nos presenta aquí tiene otro componente. No habla de las actividades de Quico Sabater, de Caraquemada, de Facerías o de Massana, todos legendarios maquis anarquistas. Habla de acción de un personaje cuyo cometido era más oscuro pero igual o más importante que las propias acciones. La actividad de Jesús Martínez Maluenda, conocido como “el duende”, era conducir a los maquis en el paso por los Pirineos, buscarles las rutas más acordes y menos peligrosas para poder pasar a España y poder ejecutar las acciones en la lucha contra el franquismo. Una acción que alguien tenía que hacer y que Martínez Maluenda lo hizo hasta muy avanzada edad.

Un libro a caballo entre la biografía y las memorias, corto pero intenso, que nos sirve para acercarnos a una vida anónima y apasionante. Otro acierto de Virus editorial en su tarea de recuperación de la historia de la oposición al Franquismo.

 

Reseña publicada en Diagonal, el 20/05/2013

 

 

  El duende del maquis


24/05/2013 11:20:47 Versió per imprimir

El negocio del miedo

Por Manuel S. Jardí

El negocio de agencias de calificación como Standard & Poor's, Moody's y Fitch no es la devolución de la deuda. Al contrario, sus objetivos van en sentido contrario, en el crecimiento exponencial de la misma. Para ello despliegan un alto repertorio de prácticas que van desde las calificaciones indicativas, incluso las no solicitadas, hasta la escenificación de crisis o la intervención directa en políticas internas de los Estados, a quienes «aconsejan» recortes sociales. Estas prácticas fraudulentas y extorsionadoras, consentidas por unos supuestos poderes políticos  que abdicaron de su función reguladora malversando, de paso, la representatividad democrática, han convertido a las agencias en una máquina lucrativa de expolio continuado. hoy se erigen en uno de los pilares del capitalismo de casino que se ha enseñoreado del planeta. Este libro no es un ensayo más sobre estos agentes imprescindibles en la devastación disfrazada de crisis económica. Por primera vez se presenta la estructura de propiedad de los tres grandes oráculos. Y entre sus propietarios figuran los mayores fondos de inversión y fondos de alto riesgo -con sede en paraísos fiscales- que pertenecen a un complejo entramado de bancos y grupos empresariales, quienes, a su vez, poseen las más importantes y conocidas multinacionales. Es oportuno conocer la vasta red de complicidades que han permitido la desregulación de los mercados financieros hasta aupar a las agencias de calificación «como juez y parte de un casino global en el que la banca siempre gana». Añádase a ello una meditada política de rotación de directivos entre cargos políticos, asesores presidenciales, empresas públicas, multinacionales, bancos y fondos de inversión, que aseguran fidelidades y control directo de las estructuras políticas. Más que control político, sumisión absoluta. Los resultados están a la vista.

 

Reseña publicada en Le Monde Diplomatique n.º 210, abril de 2013

 

 

  Las agencias de calificación


12/04/2013 09:44:22 Versió per imprimir

Nombre de registres trobats: 414