Conversación entre Jaron Rowan y Rubén Martínez sobre La tragedia del copyright

 

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Jaron Rowan y Rubén Martínez conversan sobre algunos aspectos de La tragedia del copyright. Bien común, propiedad intelectual y crisis de la industria cultural. como muestra La tragedia del copyright, éste ha sido siempre un terreno de conflicto que afecta a bienes comunes en campos tan diversos como la ciencia, la agricultura, la producción artística o la cultura popular. La historia del copyright y de los derechos de autor está estrechamente asociada a los procesos de desposesión, apropiación, privatización y comercialización del conocimiento y la cultura, que han afectado tanto a la sabiduría ancestral de comunidades indígenas como a quienes han dedicado su vida a la creación. El interés por la explotación comercial de los saberes ha estado en tensión permanente con el dominio público, el acceso abierto al conocimiento y, en última instancia, con los modelos de cooperación no basados en la competencia.

 

 

  La tragedia del copyright


16/10/2013 12:01:36 Versió per imprimir

El somni d'un món just a Can Tunis

Per L'Accent

En Pere López és un geògraf social que combina la docència -professor a la Universitat de Barcelona- amb la investigació, amb el treball d'arxiu. La seva darrera publicació és aquest treball que té per objecte, tal com assenyala el subtítol, “Las Casas Baratas de Can Tunis en la revolución social de los años treinta”. La història d'aquest poblat començà amb l'Exposició Internacional de Barcelona del '29, quan per tal que la muntanya fes goig s'hi agrupà la gent que hi vivia escampada. I fou des d'aquest indret de món on foren arraconats que començaren a somiar i a fer possible el somni d'un món just, un projecte al qual s'abocaren a partir de juliol de 1936 i que els costà molt car.

 

Ressenya publicada a L'Accent n.º 257, del 19 de setembre al 2 d'octubre de 2013

 

 

Rastros de rostros en un prado rojo (y negro)


11/10/2013 15:28:57 Versió per imprimir

Can Batlló presenta un llibre sobre la revolució social de Can Tunis als anys 30

Per Redacció El 3

Can Batlló va acollir la setmana passada la presentació del llibre Rastros de rostros en un prado rojo (y negro) del geògraf Pere López, que ha estudiat la revolució social dels anys 30. Segons López es tracta d’una revolució molts cops negada, atípica, fonamentada en la quotidianitat, en el dia a dia de les persones que la protagonitzen.

L’autor va explicar durant la presentació que per documentar-se va “remoure molts arxius, massa, però també va parlar amb les persones del barri” de què parla, de Can Tunis, als actuals barris de la Marina. El llibre partia d'una pregunta: com aquella gent va ser capaç d'arribar a fer una revolució.
Eren gent que vivia a les cases barates i que abans havia estat en barraques. L’autor va agafar els fets del 36 i es va preguntar què havia passat abans i després: el 1929 es va fundar el barri perquè amb l'exposició internacional calia fer fora a la gent de les barraques de Montjuïc. El projecte inicial preveia que hi hagués 490 "casetes i hortets" i es van acabar fent 533 vivendes, encaixonant edificis i eliminant els hortets. El 1930 ja havien constituït un ateneu autogestionat i una secció sindical de la CNT i el 1931 inicien la vaga de lloguers que va durar cinc anys, malgrat els assalts policials i els desallotjaments. L'any 1936 molts van marxar al front, la majoria a l'Aragó, com a milicians i milicianes, per a combatre el feixisme. Mentrestant a Can Tunis es va fer un "comitè d’abastos" per a què ningú passés gana, una col·lectivitat agrícola, i l'"administració popular urbana" per autoorganitzar el barri, construint equipaments i regulant l'habitatge, patrulles de control, etc. “Van fer la revolució, però va durar poc”, comenta l’autor.

El 23 de desembre del 1938 van afusellar a Montjuïic a cinc persones, tres de les quals eren de les cases barates. Aquí es va acabar la revolució i a partir d’aquell moment va començar la repressió. Però el barri no va desaparèixer i sota la idea de "viure al barri" van seguir sent una comunitat unida que “vivien junts, pensaven junts, eren una comunitat de lluita”.

Aquesta és, sintèticament, la història que recull l’autor que a la vegada, tal com va expressar en la presentació, es pregunta perquè aquesta història no s’ha donat a conèixer ja que considera que ens cal aprendre d’aquelles persones. “Si n'aprenem alguna cosa, jo estic satisfet amb la meva feina”, va concloure Pere López.

 

 

Reportatge publicat a El 3, el 25/09/2013

 

 

  Rastros de rostros en un prado rojo (y negro)


11/10/2013 15:12:55 Versió per imprimir

Una lectura relevante sobre las agencias de calificación, llegada desde Alemania

Por Juan Hernández Vigueras

Aunque han sido una de las causas de la crisis financiera que desde 2007 expandió Wall Street, las agencias de calificación de riesgos financieros siguen dominando los mercados internacionales de crédito y el endeudamiento de las empresas y de Estados otrora soberanos, y pese a las críticas y las reformas, han sido reforzadas como parte de lo que llaman "los mercados", esa instancia suprema que convierte a menudo a los gobiernos en meros gestores de los intereses bancarios.

En este libro de Werner Rügemer, doctor en filosofía y periodista de investigaciíon especializado en delincuencia bancaria, encontramos un análisis de este problemático instrumento del capitalismo global que contribuye al endeudamiento sistémico, aportando una información valiosa de la que suele carecer nuestra "clase política". Desde la perspectiva del predominio de las finanzas, en esta investigación destacan tres puntos, como son la falacia demostrada de la pretendida objetividad de las calificaciones de riesgo, la estructura enmarañada de la propiedad de las agencias que desmiente su independencia y, sobre todo, su integración en un sistema financiero global mediante el cual se imponen los intereses del capital sobre los de la ciudadanía.

Las calificaciones del crédito por cuenta del acreedor, sus criterios y métodos de trabajo, esconden los motivos espurios en que se sustentan. Y hay casos en que se perciben fácilmente motivaciones políticas, como fue la pérdida de la máxima calificación, la triple A, para la deuda pública de los EEUU en el verano de 2011, que gran parte de los analistas consideraron como una penalización de la inclinación social de Obama en su disputa con la oposición republicana. Otro ejemplo es el manejo que han hecho las tres principales agencias de las calificaciones "no solicitadas" para los bonos soberanos europeos, que fueron publicitadas motu propio en determinados momentos durante la crisis del euro. Una visión del asunto particularmente relevante viniendo de un experto alemán, quien nos recuerda que la historia comenzó cuando en "la comunidad financiera" se difundió la fórmula de los "PIGS" (cerdos en inglés) para referirse a Portugal, Irlanda, Gracia y "Spain", lo que significó una rebaja psicológica y mediática que precedió a las rebajas sucesivas de calificaciones por las tres agencias, aunque en otro orden: Irlanda primero, seguida de Grecia y Portugal y luego España, todo en función de los intereses que representan estas reverenciadas agencias, empresas privadas que buscan el lucro propio y de los grupos de que dependen.

Porque eses es un dato que generalmente se ignora o se oculta y que explica que, de las miles de agencias de calificación disponibles, "las tres grandes", Standard & Poor's, Moody's y Fitch, dominen el 95% del mercado global de estos servicios y que como tales empresas privadas se integran en grandes grupos empfresariales globales. S&P pertenece al grupo McGraw Hill, conocida editorial y matriz de una variada gama de empresas, como la gestora del famoso índice bursátil S&P 500, Moody's Investors Service depende de Moody's Corporation de la que a su vez dependen empresas con intereses en software financiero, análisis de riesgos, etc. y la agencia Fitch, la menos importante de las tres, es del holding Fimalac, que tiene como dueños al financiero francés Marc Ladreit de la Charrière y al magnate de medios Hearst. Todos vinculados con grandes fondos de alto riesgo como Capital Group, BlackRock y otros.

Este libro, de lectura recomendable y fácil, muestra cómo las finanzas han logrado un modelo de agencias reconocido como oficial por legislaciones, gobiernos, el BCE, el FMI, etc., con un marco jurídico que ampara su irresponsabilidad por los errores y desmanes demostrados. Mientras tanto, estas empresas privadas actúan como lobbies del capital dentro del sistema, gozando a su vez del apoyo de grandes lobbies financieros como el Instituto de Finanzas Internacionales, contrario a la creación de una agencia europea propia que tantas veces ha sido anunciada.

 

 

Reseña publicada en la revista Temas n.º 227, octubre de 2007

 

 

  Las agencias de calificación


04/10/2013 09:53:29 Versió per imprimir

Una historia de individuos asociados que hacen avanzar la sociedad

Por Julián Vadillo

Hay muchas maneras de contar la historia. Se puede hacer con sesudos trabajos de investigación, buceando en archivos y contrastando fuentes. Así han nacido algunas de las obras más importantes de nuestra historia reciente. Pero también nos podemos aproximar a la historia a través de las voces de aquellos que la vivieron en primera persona. No son historias excluyentes, pero la segunda tiene en muchas ocasiones un componente que no tiene la primera. Este componente es la parte emocional de los acontecimientos.

Algunos libros han marcado una época en este último sentido. Pere López Sánchez ha conseguido montar un libro de historia que está a caballo entre ambas formas, pero partiendo como base de la segunda acepción. Tomar la historia oral para recuperar una historia general sin renunciar a la parte archivística, hemerográfica y documental. Porque Rastros de rostros en un prado rojo (y negro) tiene un poco de eso. Pere López ha recuperado la historia colectiva de un barrio, el de las Casas Baratas de Can Tunis o Prat Vermell en Barcelona. Estas casas, construidas al calor de la Exposición Internacional de Barcelona en 1929, fueron protagonistas del desarrollo del movimiento obrero de la capital catalana. Sobre todo del avance de la CNT como fuerza obrera mayoritaria.

A través de las voces de algunos de sus moradores se rescata cómo llegaron a ese barrio, cómo fundaron el Ateneo Cultural de Defensa Obrera, cómo muchos de sus habitantes eran militantes del anarcosindicalismo desde tiempo atrás. Las luchas obreras del momento, sus reivindicaciones laborales para dignificar la vida de los trabajadores, sus luchas sociales y su implicación en toda una cultura obrera y libertaria. También cuál fue su respuesta ante el golpe de Estado del 18 de julio. Tampoco olvida Pere López Sánchez la represión que sufrió el barrio en la larga noche de la dictadura franquista.

Con este libro, Pere López ha puesto encima de la mesa una cuestión básica en historia. Ésta la componen los individuos. Y éstos, asociados, hacen avanzar la sociedad. Todo en un microcosmos pero con una proyección mucho más extensa que el barrio de Can Tunis.
 

 

Reseña publicada en Diagonal n.º 206, Del 26 de Septiembre de 2013 al 9 de Octubre de 2013

 

 

  Rastros de rostros en un prado rojo (y negro)


03/10/2013 16:14:00 Versió per imprimir

Algo más que un libro de historia local

Por Jose Luís Gutierrez Molina

Quien quiera conocer el proceso que condujo a que, un caluroso día de julio de 1936, un pronunciamiento militar de los muchos que habían sacudido al país terminara convirtiéndose en una revolución social debe leer este libro. Pocas veces se ha escrito sobre este acontecimiento con tanto cuidado, con una investigación tan detallada, de forma tan comprometida y brillante. Pueden parecer ditirambos excesivos, valga la redundancia, pero no lo son. Desde el sugerente e incisivo prólogo de Tomás Ibáñez hasta los anexos finales. Es algo más que un libro de historia sobre un controvertido barrio barcelonés, su nacimiento y la vida social de sus habitantes desde la década de los treinta del siglo pasado. Por el lector pasan la geografía, la sociología, el urbanismo de un espacio y de quienes lo habitaban destinados desde un principio a ser marginales.

El autor, como el prologuista, deja mucho de sí mismo en lo que no es sino la culminación de un camino la publicación de la investigación– y el comienzo de otro, el momento en que empieza a ser de los lectores. Una ayuda para reflexionar sobre si la desaparición de las personas y el olvido de los acontecimientos, incluso por los mismos que los protagonizaron, significan realmente su muerte absoluta. Algo que, respecto a las ideas anarquistas y en concreto a la Revolución española de 1936, muchos han deseado enterrar bajo una losa de mayor peso que el de la que cubre los restos de uno de los golpistas. Otros tantos han certificado, con la arrogancia del académico, su muerte definitiva. Libros como éste no son hoy un lujo cultural sino una herramienta indispensable tanto para conocer nuestro pasado como para para ser más libres para construir nuestro futuro.

 

Reseña publicada en Periódico CNT n.º 403, agosto-septiembre 2013

 

 

Rastros de rostros en un prado rojo (y negro)

 


30/09/2013 15:09:50 Versió per imprimir

«La política y la seguridad no se llevan bien»

Por D. Font

Pregunta.- ¿Qué te parece el escarnio al conductor del tren mientras que dirigentes y Gobierno niegan cualquier responsabilidad? 

Rrespuesta.- La magnificación del “factor humano” como causa principal del accidente tiene como objeto disimular el papel del “factor político”. El AVE en Galicia era un compromiso electoral y una decisión política llevada adelante por el gobierno “socialista” y por el actual gobierno “popular”, con el consentimiento y apoyo de los demás partidos, sobre todo a nivel regional. La prisa de las autoridades por ejecutar las obras de un tramo con muchos túneles y puentes salvando complejas y costosas expropiaciones, que siempre generan oposición, fue la causa de que el trazado Ourense-Santiago tuviese una curva impensable en un trazado de alta velocidad, de que un solo maquinista condujese el tren, de que el ancho de la vía no fuese el europeo, y de que se aplicase el sistema de señalización convencional ASFA, que no detiene el tren hasta sobrepasar los 200 km/h. Política y seguridad no se llevan bien. Si bien la Alta Velocidad exige unos sistemas sofisticados de seguridad que han dado lugar a una potente industria, su ejecución está en relación inversa con la Alta Velocidad política. A mayor urgencia política, menor seguridad.

P.- Algunos maquinistas reconocen que el sistema de seguridad da fallos. ¿Quién lo eligió?  

R.- El responsable final es el ministro. Cierto es que la cadena de mando pasa por la dirección del ente administrador Adif y del operador Renfe hasta llegar a los ingenieros y técnicos, sin contar las comisiones de los gobiernos autonómicos, también con sus expertos y técnicos. Éstos informan sobre el trazado y la seguridad, pero es el momento político quien influye en las decisiones. Así pues, la decisión es política; luego, los expertos se encargan de la parte técnica, y es ahí donde surgen problemas, de “encaje”, de “homologación” o de lo que sea, que en este caso llevaron a aparcar el sistema recomendado en Europa, el ERTMS, supuestamente mas eficaz. El director de Adif es quien asumiría la mayor responsabilidad en ese campo.

P.- Tú hablas de 'progreso' en un sentido peyorativo al referirte al TAV, por las consecuencias que genera. En el caso de Galicia, ¿cuales serían?

 

R.- Es común en la clase dirigente española, tanto política como empresarial, identificar infraestructuras, tecnología punta y promoción inmobiliaria con desarrollo y progreso. El TAV seria la guinda de ese pastel desarrollista. Y a pesar de la crisis económica, sigue siéndolo. Como es una ruina económica, los efectos sobre autonomías periféricas como Galicia, serían por ahora menos un aumento de la centralización y de la urbanización, que un aumento de los recortes presupuestarios en lo que concierne a las redes ferroviarias, tanto de largo recorrido como de cercanías. La descapitalización del transporte público obliga al uso intensivo y extensivo del vehículo privado. 

P.- En Galicia se construyen vías de alta velocidad sobre las existentes. Además de suprimir la red de cercanías, ¿puede traer problemas de seguridad?

R.- Los problemas de seguridad se exportan a cercanías y largo recorrido, apenas disimulados tras el mal funcionamiento de los trenes, la saturación de líneas, la falta de planes de evacuación, el mal estado de algunos vagones, el peligro de los pasos a nivel, retrasos, averías, etc.

 

 

  Contra el despotismo de la velocidad


30/09/2013 14:55:44 Versió per imprimir

La guerra del copyright no empezó ayer

 

Por Paula Corroto

La propiedad intelectual siempre ha sido una fuente de conflictos. Cómo se puede transmitir, exhibir y comerciar con la creación cultural forma parte del debate desde mucho antes que estallara Internet y los nuevos modelos de consumo de la era digital. Si acaso, estas transformaciones lo que han hecho es poner la discusión sobre la mesa y llevarla al Parlamento. Esta es la tesis que defiende el libro La tragedia del copyright. Bien común, propiedad intelectual y crisis de la industria cultural, de los profesores Igor Sádaba, Mario Dominguez, Rubén Martínez, Jaron Rowan y el colectivo ZEMOS 98, editado por Virus editorial y que estará a la venta a finales de agosto.

“El interés por la explotación comercial de los saberes ha estado en tensión permanente con el dominio público, el acceso abierto al conocimiento y, en última instancia, con los modelos de cooperación no basados en la competencia”, afirman estos autores en un momento en el que continúa la discusión por la Ley de Propiedad Intelectual que prepara el Gobierno y que aún no ha sido tramitada. Un proceso que está envuelto en una crisis actual de modelo, que según se destaca en este libro viene marcada por tres factores: el paso a un segundo plano de la copia física, la construcción de estructuras de intercambio no basadas en la compra-venta, y la constitución de empresas del procomún, basadas en la  gestión colectiva de la propiedad intelectual y su reconocimiento como bien común. Con estos mimbres se abre un nuevo tablero de juego en el que es necesario cambiar las estrategias hacia los derechos de autor.

Un poco de historia

Pero para llegar a esta situación hay que hacer un poco de historia, puesto que la tragedia del copyright comienza desde la aparición de la Imprenta. Fue entonces cuando surgieron las primeras normas que permitían (o no) la difusión de determinados libros, principalmente basadas en la censura. Por ejemplo, durante la época de la dinastía de los Tudor en Inglaterra quedaron establecidas unas leyes que obligaban a depositar en un registro todo nuevo libro publicado y que diversas asociaciones registraran los textos sospechosos de ser hostiles a la Iglesia o al Gobierno. Desde luego, era una época precapitalista y mucho más regulada que comenzó a desvanecerse a partir de la revolución de 1688 cuando se permitió la impresión libre, sin previa autorización “gracias a las ideas de ciertos pensadores, padres del liberalismo, como John  Locke”, recuerdan estos autores.

Sin embargo, la impresión indiscriminada de libros hizo que surgieran los primeros debates sobre la idea moderna de copyright, que también nació en el estado inglés en 1710 con el Statute fo Anne y que establecía una protección de las obras durante 28 años. Fue la primera ley que introducía el concepto de autor. No obstante, como se indica en este libro, el objetivo no era proteger al autor sino que tanto la Iglesia como el Gobierno pudieran seguir controlando los libros que se imprimían. El copyright se dispuso como una medida de dominio por parte del Estado, puesto que

El poder del autor para con sus obras no vendrá de Gran Bretaña, país aventajado en las teorías liberales, sino de Francia y en plena Ilustración gracias a escritores como Diderot o Beaumarchais, quienes impulsarán el debate de los derechos de autor como parte de los derechos de los trabajadores frente a los privilegios del Antiguo Régimen. Será la Revolución francesa la primera que redefinió los privilegios del autor como “propiedad” lo que articula estos derechos desde una perspectiva laboral y no sólo jurídica. Es el autor el que dispone qué hacer con su obra y qué beneficios extraer de ella.

La tercera concepción del copyright procede de EEUU tras la revolución de 1775. Como señalan los autores en esta ocasión “el copyright ya no filtra los contenidos ni es un puro mecanismo de retribución laboral. Ahora es una concesión de alcance limitado que estimula o alimenta la actividad creadora y artística. La obra intelectual se crea para disfrute y beneficio del cuerpo social. A pesar de que la libertad individual se proclama como principio sagrado sobre todas las cosas, también debe garantizarse el progreso social. Es el triunfo de la concepción contractualista y legalista de los derechos de PI [Propiedad Intelectual]” (…) Se erguía la racionalidad económica de los flamantes estados confederados sobre la moralidad del Viejo Continente”. O lo que es lo mismo, la dura pugna que hasta hoy continúa entre EEUU y Europa y que sigue estando presente en conflictos como los vividos por Google con las leyes antimonopolio de la Unión Europea.

En la actualidad

Tras un arduo repaso a las transformaciones que han sufrido las normas sobre la PI, los autores concluyen con una pincelada sobre la reciente Ley Sinde-Wert que nos acerca a la actualidad. Y su conclusión es bastante negativa: “persigue al que «actúa con ánimo de lucro o haya causado o sea susceptible de causar un daño patrimonial». Con ello se recoge otra demanda de la industria cultural, aquello a lo que se ha llamado el «lucro cesante», esto es, los beneficios que «se dejan de percibir» por efecto del acto denunciado. De este modo, y según esta doctrina, (…) aumenta la trivialidad de la norma haciendo que la práctica totalidad de la población internauta, así como la mayor parte de los servicios de la sociedad de la información, se sitúe en el ilícito sistemático y se genere una inseguridad jurídica absoluta para todo aquel o aquella que utilice la Red”.

Este próximo trimestre está previsto que la nueva LPI llegue finalmente al Parlamento. Un debate que volverá a estar caliente. Este libro ofrece una buena perspectiva para saber que el copyright, sometido a ideas proteccionistas o liberales, con y sin Internet, siempre ha estado en el filo de la tragedia.

 

 

Reseña publicada en eldiario.es, el 15/08/2013

 

 

  La tragedia del copyright


30/09/2013 12:15:21 Versió per imprimir

Relat rigorós i minuciós d'una obreriada

Per Jordi Bonet i Martí

Va haver un temps en aquest país on homes i dones qualsevol van fer una revolució. Malauradament, presoners encara de la llosa de silenci i por amb què el franquisme i la vergonyant transició van segellar la nostra memòria, tendim a oblidar-ho. A aquest oblit, han contribuït a parts iguals, les diferents accepcions de la historiografia: la conservadora, la nacionalista i la pretesament marxista, coincidents totes en infamar i criminalitzar el moviment llibertari, protagonista de les lluites socials que es van desenvolupar a Catalunya durant la primera meitat del segle XX.

La cadena de derrotes representada pels fets de maig de 1937, l’ensulsiada de 1939 i la ferotge repressió que els seguí, va transformar radicalment les formes de socialitat, els discursos i relats que van fer possible aquell curt estiu de l’anarquia. Els seus protagonistes, que no són altres que els nostres avis i àvies, en un determinat moment van decidir callar, apagar les seves veus, convertint la història d’aquest desafiament en un perllongat silenci. El llibre d’en Pere López neix amb la voluntat de posar veus i noms per trencar aquest silenci, perseguint insistentment gravadora en mà els supervivents d'aquella derrota, els seus fills i filles a fi de comprendre qui eren, on i com vivien i per què lluitaven.

És així com a mesura que avança el llibre es va dibuixant un territori que té el seu epicentre a les cases barates de Can Tunis i que posa en qüestió molts dels mites que s’han construït sobre l’anarco-sindicalisme: els incontrolats, els menjacapellans, els analfabets... menjacapellans, els analfabets... El llibre, partint del record dels seus protagonistes, ens ofereix les claus per comprendre no només la revolució de 1936, sinó el pòsit acumulat que la va fer possible: la importància dels barris com a espai de socialitat obrera, les formes d’autoeducació i organització popular, els múltiples abusos a què eren sotmesos i les formes de resistència que van enginyar-se per fer-los front.

La minuciosa recerca empresa per l’autor traspassa doncs l'habitual hagiografia anarquista de figures singulars (Durruti, Ascaso, Garcia Oliver...), per donar veu i rescatar de l’anonimat els homes i dones que conformaven aquest mar de foc subterrani que connecta les mines d’Almeria amb les milícies d’Aragó passant per les barriades populars barcelonines.

Ara bé, no ens trobem només davant d’una obra rigorosament documentada, sinó que l’autor ens ofereix un relat amè i magníficament ben escrit, abandonant conscientment el llast de la retòrica academicista a l’ús, per convidar-nos a seguir narrativament el seu camí de recerca obstinada per rescatar la memòria soterrada de les barriades obreres -les obreriades-.

 

Ressenya publicada a La Veu del Carrer n.º 129, setembre 2013

 

 

 

  Rastros de rostros en un prado rojo (y negro)


27/09/2013 12:10:55 Versió per imprimir

Rastros de rostros: Un gran libro, espejo de combatividad

Por Frank Mintz

Gran libro es este, un espejo de una combatividad que hace falta hoy por hoy, y un espejo de buena parte de los familiares de los luchadores que reniegan de sus propias raíces, y espejo de las inquietudes del historiador que honra a sus abuelos (lo que se sabe en las últimas páginas) y un largo centenar de sindicalistas y anarquistas desconocidos, en la base siempre y que dejaron sus huesos tanto en la lucha contra el fascismo católico hispano, como en los Hechos de Mayo (organizados por catalanistas y comunistas) y campos de concentración nazi, y uno al salir del gulag leninista (después de que el Ejército rojo lo sacara de un campo nazi), Manuel Bolufer que no aparece en los sitios en ruso.

El autor se vale en este viaje por el pasado de diálogos o monólogos sobre la posibilidad o el interés de tal empresa. Y cita testigos, allegados que prefirieron, como Rosario, replegarse en un «no me acuerdo de nada, ni de mi padre ni de mis tíos». O despedirse, en el caso de Juan, con un «no sé nada de aquellos tiempos ni de ellos». Bastantes optaron por «mejor dejar correr aquellos años», y algunos añadieron un «de qué serviría ahora removerlos». También algunos aludieron a que «es que entonces era un crío» o «nunca quisieron explicar nada». Otros menos se excusaron recurriendo a «lo siento, se equivoca» o «no, no tengo nada que ver»; y, nada más colgar el teléfono, se me disparaban las dudas y anotaba: «no, pero» (p. 380) (1).

De hecho, cuando se lee y hojea el libro, el cúmulo de fotos personales, de cartas, son un aporte directo de muchos familiares para rescatar de la nada a sus antepasados. Y Pere López Sánchez añade tres grandes cualidades: -una selección breve y eficiente de extractos de la prensa de la época, de expedientes policiales, que acompañan muchos capítulos; - una erudición y un conocimiento desde horas y horas en archivos variopintos, hemerotecas, que le ahorran las notas; - el rescate de los anónimos. «Por loanzas de compañeros que compartieron momentos de luchas, reuniones, tertulias o simples charlas, las semblanzas militantes de Miguel Muñoz y Pantaleón Arteaga, al menos, podrán eludir el olvido» (p. 358).

De pasada hay que agradecer a la gente sensata que no quiso participar en la búsqueda del autor. Esta gente confía en un sistema bancario mundial mafioso, en un primer ministro medio delincuente (más rajado que Rajoy), en curas paidófilos y sores secuestradoras de bebés. Por supuesto, no toda la gente de orden es así, hay opusdeístas que se venden a las multinacionales, y la cosmopolita Repsol que manda sicarios para balear a indígenas latinoamericanos que pretenden poseer terreno con yacimientos petrolíferos. Esta estupidez es la misma que la de abuelos o tíos de esta gente que cultiva el olvido. Abuelos que lucharon -contra los sabihondos de la economía empresarial y políticos de las supuestas reformas lentas, seguras y progresivas- en conflictos laborales, luego con las armas en la mano y, bastantes de ellos, continuaron  «con la cabeza bien alta».

Después de este saludo a la gente de orden, un ejemplo que Comisiones Obreras y UGT aplican con creces en 2013.

La empresa Alena pisoteaba los derechos laborales, compañeros del sindicato CNT de la Madera de Barcelona, «plantearon el boicot total a la empresa y reclamaron la solidaridad del Sindicato del Transporte —en especial de los portuarios— para que no descargasen ninguna madera de la Alena, mientras ellos se encargaban de no manipularla en sus talleres y de que no funcionasen las máquinas en la carretera del puerto. La empresa, en su memoria del año siguiente, reconoció el enorme quebranto que le provocó aquel boicot: se estropearon casi 3.000 toneladas de madera en troncos que tenían en existencia y tuvieron que desviar los cargamentos flotantes hacia el puerto de Hamburgo. De poco sirvió que se intentara recurrir a borrar el nombre de Alena de los tableros que se pretendían distribuir o que algún avispado lo sustituyera por el de Susex. El Sindicato reaccionó poniendo en práctica aquel ingenio del label: procederían ellos a marcar con su sello —un triángulo con la inscripción CNT-Ramo de la Madera-Label— los únicos tableros que se podrían emplear para la fabricación de muebles u otros objetos.

»Mediado el mes de agosto, el conflicto y el boicot se dio por zanjado. Aquella compañía todopoderosa —de negreros, decían los obreros— firmó las bases del arreglo donde reconocía al Sindicato, readmitía a todos los obreros, abonaba tres semanas íntegras de jornal atrasado, se comprometía a abonar los gastos de curación y clínica derivados de aquella colisión sangrienta y al delegado —que quedó imposibilitado físicamente tras las graves heridas de aquel día— le daría un trabajo adecuado y se encargaría de cubrir su convalecencia.

»En la memoria de 1932, no en vano, se recogerá que, tras aquellos tropiezos, “actualmente Alena está en excelentes relaciones con todas las agrupaciones obreras y aun podemos afirmar que llegan a ser cordiales, resolviéndose amistosamente cualquier dificultad que se presenta». Bueno, era un decir, porque en junio del 36 los obreros protagonizaron otra enconada huelga que volvieron a ganar: los horarios se redujeron y los jornales se incrementaron considerablemente”» (pp. 153-154).

Otra epopeya fue la huelga de alquileres, con una gran capacidad organizativa. También la de la construcción del Metro. Hubo también muchas derrotas y víctimas entre estos combatientes que a la par anhelaban la cultura y montaron un Ateneo Cultural de Defensa Obrera (p. 91) y una escuela.

Señalar de paso que los intentos de catalanistas o ugetistas de implantarse entre estos trabajadores o fracasaron o apenas existieron. Evidentemente en sus excelsos análisis socioeconómicos de dirección que imponer al proletariado, allí se topaban con un tipo de lumpen imprevisible, insurgente, que había que castigar (Companys, pp. 120, 152). Trabajadorxs que prescinden de intelectuales y partidos guías y se auto organizan era un desafío intolerable para los capitalistas republicanos y los aprendices al servicio de la URSS.

Y desde el 18 de julio de 1936 estuvieron ell@s en todas las luchas horizontales: milicias en Aragón, patrullas de control, autogestión de las empresas, como la ya mentada  «Alena, la fábrica de contrachapados” (pp. 241-242). Con un directivo colectivista de la misma, Francisco Reyes que no dudó en luchar contra catalanistas y comunistas durante los Hechos de Mayo y que fue asesinado. «Para el buen gobierno, al que se adscribía Paco en aquella rutinaria nota, las tareas de despacho y la acción no tenían por qué andar reñidas» (p. 242).
Estos acontecimientos eran el resultado de la transigencia de los dirigentes de CNT y parte de la UGT con los republicanos ineptos para prever, contrarrestar y combatir a los golpistas fascistas católicos y, todavía menos, para resistir la injerencia soviética y sus domésticos hispanos que anunciaban la buena nueva del orden, la disciplina y su singular enfoque de la unidad.

L@s compañer@s de abajo «contra tanta acusación lanzada mediante insidias e improperios, reivindicaron que eran amantes de la disciplina, pero no de esa disciplina cuartelaría o conventual que les pretendían imponer, sino de la disciplina del deber entregada a encauzar la revolución» (p. 253)

«Desmantelar el orden revolucionario era entonces la prioridad, pues era el garante y baluarte último de aquella dinámica. De ahí el acoso a los comités, y por eso Rodríguez Salas fue nombrado comisario general de Orden Público. En su toma de posesión se estrenó con unas declaraciones que anunciaban su cometido principal: estaba dispuesto a acabar con los elementos incontrolados» (p. 256).

La victoria de catalanistas, comunistas y centralistas republicanos era por lo tanto la prevalencia del orden y del disciplinamiento con un ejército dirigido por expertos (soviéticos) por una victoria militar sobre el fascismo.
La paradoja es que ni a fines de 1937 y ni en 1938 nada cambió en la penuria de víveres.

[En] «”Relación de las diferentes opiniones del pueblo de Barcelona ante la situación actual”, el encargado por la Sección de Coordinación e Información relata los ánimos y los rumores que recorren la ciudad durante el mes de abril y los primeros días de mayo [de 1938]. Entre los más repetidos, transcribe lo que se dice en colas, barullos y mercados: muchos militantes de los sindicatos se niegan a ir al frente, pues acudir a la movilización era ir al matadero. Abundan también las muestras de abatimiento y desaliento -“pronto nos quedaremos sin agua y pan”; “es inminente el desembarco de los italianos”; “que entren los facciosos pues al menos comeremos”- y las referencias a las peleas en las colas por la escasez y carestía de los víveres; ésas sí eran el pan de cada día» (p. 272).

[El autor sintetiza informes cenetistas…] «el ambiente era patético, doloroso para ellos, pues una proporción muy considerable del vecindario [de barriadas proletarias] -entre los que se incluyen algunos que alardeaban de militantes de la Organización-, noche sí y noche también, corría a asaltar los campos [y la colectividad agrícola]; también los tiroteos eran sistemáticos y continuaban las borracheras a granel y el desenfrenado juego por las mesas de los bares. “Un desastre”, llegan a pronunciar» (p. 273).

«La escalera que empezaron a subir no llevaba al cielo, conducía al infierno» (p. 274).
La victoria franquista fue natural, añado en la medida en que el año 1938 fue para la URSS el de los tanteos y la puesta a punto de la alianza con la Alemania nazi, con la garantía de buena voluntad de la caída en picado de los envíos de armamentos rusos, sobre todo para la aviación.

Quienes lucharon por la revolución o intentaron sobrevivir cayeron bajo el yugo fascista. No fue el caso de tres compañeros fusilados por los republicanos, y uno de ellos se despidió así: «Recibir de mi parte mis más sinceros y cariñosos saludos que es lo único que puedo ofreceros, vuestro compañero que fue en vida y seguirá viviendo en vuestra mente» ([23.12.1938], p. 340, original de la carta p. 367).

Para l@s vencid@s «La Victoria se escribió con V de venganza y ellos y ellas lo saben, aunque prefieran callarlo, o no vocearlo» (p. 320). «El encarnazimiento -disculpen la erratade los nacionalsocialistas» (p. 339).
Ello no impidió que se lanzaran militantes más jóvenes a luchar en Barcelona en plena clandestinidad. Otros que habían capeado los ataques de fascistas alemanes y franceses, sin olvidar los de los comunistas de la UNE en el sur de Francia (con su peculiar concepto de la unidad que llevaron a cabo en 1936-1939) que el autor cita brevemente.

López Sánchez ha logrado restituir todos los alcances de la lucha por sobrevivir de los  «murcianos” en una zona acotada por los empresarios. Murcianos eran en aquel entonces los emigrantes económicos de cualquier parte de España. Y recibieron la solidaridad obrera del anarcosindicalismo de Barcelona que eligió a mediados de 1936 a un gitano, Mariano R. Vázquez, como secretario regional de Cataluña (como hoy en todos los sindicatos catalanes). Porque lo importante era la conciencia de que el cambio social lo podían emprender los mismos trabajadores, como lo escribió Carlos Marx en 1864 en los estatutos de la AIT.

Por eso, López Sánchez acaba su obra destacando: «Me he aventurado, tan sólo, a recorrer aquel prado rojo y negro que fue y se ha olvidado, ya sea por desidia o por inquina. Ha sido un discurrir en el recuerdo, recordando a los muchos hombres y mujeres que no dudaron en darle vida y por lo que a algunos, incluso, les quitaron la vida. Los perfiles de sus rastros, por peculiares que parezcan, no eran, no han cesado de repetirme, nada excepcionales. En otros tantos lugares, más o menos arrinconados, habitados por gentes en condiciones y situaciones similares, lo acontecido no fue tan diferente» (p. 385).

 


Nota
1 Un factor agravante es etiquetar a los descendientes con sus orígenes. De hecho es la historia desde 1929 hasta los años 1960 de una maniobra de la burguesía barcelonesa, creyente, catalanista, para apartar el barraquismo [las villas miseria] de la metrópoli con una intentona de disciplinamiento. Por su misma avaricia e idiotez, el patronato responsable de un conjunto de unas 500 casitas, denominadas  «Casas Baratas», dejó los habitantes sin alcantarillado decente (inundaciones repetitivas) ni escuela, ni servicio médico adaptado, ni escuela digna. Y ocurrió lo previsible: todo esta población emigrada de distintas provincias de la Península, curtida en la miseria, respondió con una fuerte solidaridad y la acción directa, rasgos consolidados por el anarcosindicalismo, a pesar de los constantes embates de las fuerzas opresoras y de las matones de los empresarios.
 

 

Reseña publicada en Foundation Pierre Besnard, agosto de 2013

 

 

  Rastros de rostros en un prado rojo (y negro)


06/09/2013 15:04:58 Versió per imprimir

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