Anarquismo social o anarquismo como «estilo de vida»

Por Capi Vidal

Anarquismo social o anarquismo personal. Un abismo insuperable es un libro de muy reciente edición (Virus, octubre de 2012), que recupera un texto de Murray Bookchin de 1995. El ensayo fue escrito en un momento, tal y como el autor considera, en el que el anarquismo se encontraba en un punto de inflexión dentro de su larga y agitada historia. Aunque discrepemos con algunas de las cosas que Bookchin sostiene, estaremos de acuerdo en esencia en que las ideas anarquistas son, y deben ser, eminentemente sociales. Así, asistimos asombrados a las tendencias que asoman, supuestamente dentro del anarquismo, en las últimas décadas: "un individualismo decadente en nombre de su 'autonomía' personal, un misticismo incómodo en nombre del 'intuicionismo', y una visión ilusoria de la historia en nombre del 'primitivismo'". Bookchin también denuncia la confusión del sistema capitalista con una sociedad industrial supuestamente abstracta, así como la imputación de toda opresión al impacto de la tecnología en lugar de a las relaciones sociales subyacentes entre el capital y la mano de obra. El foco crítico habría que ponerlo, en lugar de en la civilización en su conjunto, en el poder económico (el capital), el poder político (la jerarquía), en la mercantilización general de la vida y, en general, en los paradigmas de explotación y ambición sin límites. Ese anarquismo "personal" del título, que en realidad habría que traducirlo mejor como anarquismo "como estilo de vida" deja a un lado el compromiso social y la coherencia intelectual; centra sus objetivos en la alimentación del ego, más que en cualquier otra cosa, como una parte más de la decadencia cultural propia de la sociedad burguesa.

El lamento de Bookchin es que tantos supuestos libertarios hayan dejado a un lado la lucha por una revolución social, y ello sin que niegue en ningún momento que el anarquismo haya recogido siempre todo intento de liberación personal. De hecho, el anarquismo hay que analizarlo siempre como un desarrollo entre dos tendencias elementales: un compromiso personal con la autonomía personal y otro colectivo con la libertad social. Bookchin considera que esas dos tendencias jamás se armonizaron dentro del movimiento anarquista y simplemente convivieron en su seno. Ello condujo a que las diferentes escuelas anarquistas, situadas entre esos dos extremos, con sus propias propuestas de organización social, situaran al anarquismo según Bookchin como un movimiento pluralista que trabajaba más por una concepción negativa de la libertad ("libertad de hacer") que por una positiva ("libertad para hacer"); para el norteamericano, la concepción de una libertad positiva es un reto para el futuro en el movimiento anarquista. Resulta admisible la aceptación de esas dos tendencias en la historia del anarquismo, la individualista (que podríamos llamar con cautela "liberal) y la socialista; el propio desarrollo del anarquismo en el siglo XX conducirá hacia "formas revolucionarias enérgicas de organización con unas programas coherentes y atractivos", tal y como las define Bookchin, y que echa en falta en la actualidad. Para volver a construir ese movimiento, habría que dejar a un lado la apetencia por lo inmediato (tan propia de la sociedad burguesa) y apostar por la reflexión matizada, por la racionalidad en su conjunto, por un sólido análisis histórico y por los aspectos más encomiables de la civilización (y no la crítica general e infantil, propia del primitivismo y de otras tendencias que abundan en una presunta "caída de la autenticidad"). Bookchin reclama la tradición socialista y democrática dentro del anarquismo, así como un vínculo con los orígenes de la Primera Internacional, mantenido posteriormente por anarconsindicalistas y comunistas libertarios, que se traduce en la siguiente exigencia: "No más deberes sin derechos, ningún derecho sin deber".

Ese programa socialista y revolucionario en el anarquismo no niega, y jamás lo ha hecho, la importancia de la realización personal y de la satisfacción del deseo; Bookchin no se corta lo más mínimo en sus palabras críticas hacia los que abundan en el solipsismo, el esteticismo, el misticismo y el éxtasis, y lo hacen para mayor indignación en nombre de un supuesto anarquismo. A las tres tendencias antes mencionadas, individualismo solipsista, misticismo new age y primitivismo ingenuo y mistificador, hay que añadir algunas otras excrecencias que, periódicamente, le crecen a un movimiento libertario empecinado a veces en aguantar demasiados elementos sobre su espalda. El anarquismo, al que Bookchin considera que hay que añadirle ya el apelativo de "social", es de forma obvia un heredero de la Ilustración, aun aceptando sus límites e imperfecciones; defiende la capacidad racional del ser humano sin negar en absoluto la pasión, la imaginación, el arte o el placer, elementos que de hecho siempre ha tratado de integrar en la vida cotidiana. La crítica feroz que pueda hacerse a la megamáquina, concepto de Lewis Munford que alude a la explotación y burocratización del trabajo, no conduce en el anarquismo a no apostar por la tecnología como elemento liberador (por cierto, Munford jamás estuvo en contra de la tecnología, muy al contrario, apostaba por sus aspectos más positivos y democráticos); la existencia de un proceso de institucionalización social no quita que se esté contra el sistema de clases y la jerarquía, por lo que puede ser muy bien libertario, mientras que un programa político federal de democracia directa puede perfectamente suponer al mismo tiempo la oposición al parlamentarismo y al Estado. Este es el deseo de Bookchin, con el que por supuesto se puede discrepar en algunas concepciones, pero que en opinión del que subscribe se encuentra dentro de una tradición anarquista que no puede perder de vista su horizonte socialmente emancipador. La autonomía personal resulta una quimera, o como mucho algo propio de una élite formada por individuos aislados, si se renuncia a la libertad social; el individuo solo puede desarrollarse completamente en el seno de una sociedad plenamente desarrollada. Es por ello necesario que los anarquistas indaguemos siempre en los problemas sociales, dentro de la época que nos ha tocado vivir y actualizando siempre las propuestas libertarias, aportando soluciones y sin caer en el misticismo ni en falsas idealizaciones. Tratar de ser coherentes en  nuestra vida diaria y buscar el máximo desarrollo en lo personal no implica la renuncia a la revolución social; muy al contrario, ambas cosas se complementan.

 

Reseña publicada en Reflexiones desde Anarres, el 11 de noviembre de 2012

 

 

  Anarquismo social o anarquismo personal


11/11/2012 15:29:54 Versió per imprimir

«La evolución del libro ácrata ha mejorado mucho tanto en calidad, cantidad y difusión»

por Iván Nistal

Hablamos con Fran, integrante del equipo vírico, para adentrarnos en la aventura de editar y distribuir libros anarquistas. Con más de 20 años a sus espaldas, son un referente en el sector.

 

¿Cómo surge vuestra editorial?

El proyecto nace en el año 1991 fruto de la coordinación de compañeros integrantes de El Lokal, situado en el Raval de Barcelona, y del entorno antimilitarista, con la intención de crear una infraestructura estable de edición y distribución de calidad y continuidad para recuperar la memoria más y menos reciente del movimiento libertario y de servir como medio para la denuncia de las luchas, reflexiones y propuestas de un amplio espectro del antagonismo que, aunque no declaradamente ácrata, si de fuerte carácter horizontal y no autoritario en sus planteamientos.

Las tres primeras ediciones fueron: La lucha del Movimiento Libertario contra el franquismo, Sabaté. guerrilla urbana en España y El descubrimiento del 92. Expo Olimpiadas. Eso ya daba una muestra de las intenciones del proyecto naciente...

¿Cuáles son los principales problemas con los que os habéis encontrado?

Las principales características problemáticas de un proyecto autogestionado, joven y de carácter ácrata fueron y son unas cuantas:
- Hacer frente a los gastos económicos, no sólo de la edición, sino de los gastos indirectos relacionados con ella: sueldos, impuestos, alquiler, administración, mensajería, etc.
- Distribuir los libros publicados más allá de los espacios militantes, es decir: en los circuitos comerciales.
- Mantenernos firmes ante las cada vez mayores exigencias del mercado del libro, tanto a nivel descuentos por parte de mega-librerias y grandes superficies y algunos distribuidores de zona, como a nivel de asumir gastos de mensajería, etc. Evidentemente, las pequeñas editoriales como la nuestra ven en peligro su continuidad con ese tipo de condiciones.
- Mantener una relación cooperativa de trabajo con todo lo técnico y humano que pueda conllevar, entre esta mezcla de autoempleo y actividad militante.
- Otro gran problema ha sido el de llegar a cobrar, tanto en los medios alternativos, como comerciales. Es mucha la irresposabilidad de la militancia durante muchos años.

¿Qué valoración haceis de la evolución del libro anarquista de estos 20 años para acá?

La evolución del libro ácrata y antagonista, crítico, refractario... (no queremos hacer exclusividades) ha mejorado muchísimo, tanto en su cantidad, en su calidad, y en su capacidad de difusión, tanto en espacios militantes, librerías asociativas, como en el circuito comercial. Virus editorial ha publicado cerca de 200 volúmenes, entre las colecciones de memoria, acracia, crónica, ensayo, folletos, etc.

¿Y del movimiento libertario?

El movimiento libertario en general lo vemos apagado, desorientado y desorganizado (y no nos referimos a una cuestión de siglas, sino de práctica “pedagógica” de la organización de las tareas), sin un discurso propio. La praxis de los reclamados del pensamiento anarquista debemos de entender que el compromiso,  la constancia y la agilidad de entender las situaciones y responder a ellas, son nuestras mejores herramientas para la consecución a medio plazo de un espacio propio en los barrios, empresas, escuelas, espacios antagonistas, movimientos sociales, etc. Un espacio propio que no hace tanto tiempo se tuvo.

¿Qué relación existe con el resto de editoriales libertarias?

Nuestra relación se basa en la afinidad y el apoyo mutuo. Y no solo en las “etiquetas” bajo lo libertario, sino con tantas otras que hoy siguen haciendo del texto una palanca para la transformación radical de las relaciones humanas y con la Tierra: Cambalache, Traficantes de Sueños, la Malatesta, la recien nacida Ses Voltes, Fundación Anselmo Lorenzo, Muturreko, Irrintzi, Tigre de Paper, Pepitas de Calabaza, La Felguera, Takatuka, La Ciutat Invisible, Hermanos Quero, Ecologistas en Acción, Zambra, Mal de Cap, Grillo Libertario y tantas otras que esperamos disculpen el olvido de mencionarlas.

¿Se ha planteado en algún momento la coordinación conjunta de todas ellas para algún proyecto común? Ya se sabe, la unión hace la fuerza...

Hace 10 años hubo una coordinación de editoriales (Altediciones) no exclusivamente  libertarias, que aunque dio sus frutos llegó a un punto muerto pasados tres años. En la actualidad la coordinación la llevamos a través de la distribución mutua de nuestros fondos, de Encuentros del Libro Anarquista, de trueques y de relaciones basadas en la cotidianeidad de las necesidades, que pueden ir desde presentaciones mutuas de nuestros libros, contactos, logística en desplazamientos, opiniones, consejos, compra conjunta de fondos, traducciones, etc. Una “coordinación” sin forzar ni planificar, pero de seriedad y respeto mutuo, la cual nos ha llevado a un nivel de relación respetuoso y cálido y que nos permite en algún momento  sentarnos y afilar con más intensidad nuestros proyectos particulares y todos a la vez.

 

Entrevista publicada en el periódico CNT n.º 393, octubre 2012


30/10/2012 12:32:34 Versió per imprimir

No era tan inversemblant

Per Xavier Ferrè

Miquel Izard sintetitza, com a primer assoliment de l’assaig, un exhaustiu estat de la qüestió sobre el procés revolucionari de juliol de 1936, és a dir, sobre les concepcions ideològiques existents rere la historiografia, i, en aquest sentit, sobre la necessària crítica del “revisionisme” metodològic (entre populista i neofeixista) pertocant al bienni 1934-1936. Però fonamentalment l’objectiu d’aquest historiador és escatir els orígens de la construcció d’un nou model social i polític planificat. Aquests objectius són explicitats en els primers capítols de la recerca, proemi necessari per a contextualitzar les causes de l’hortitzó revolucionari, que atès el precedent restauracionista (1874-1931) -que Izard compara encertadament amb el règim de Porfirio Diaz mexicà (segon capítol), que durà a la revolució liderada pel binomi Villa-Zapata- era versemblant en les seves conseqüències.
L’hegemonia de la classe subalterna en la derrota del feixisme resta, hores d’ara, fora de tot dubte en la concepció historiogràfica no mediatitzada pel presentisme tàctic imposat per la ideologia del mercat, i per l’estantissa politologia que malda per legitimar el neofeixisme postmodern, d’ençà de 1969 institucionalitzat en un règim monàrquic cada cop més contestat per caduc, reaccionari.

Es forja una nova alternativa

Dit això, l’assaig que ens ocupa analitza els assoliments revolucionaris, que s’albiraren amb el triomf del Front d’Esquerres del 16 de febrer de 1936 i que culminaren aquell mateix estiu. L’evolució entre febrer i juliol d’aquell any establia un panorama polític que no qüestionava únicament la limitació estructural d’un règim republicà governat per la burgesia liberal, sinó que apostava per una estructura economicopolítica alternativa al malmès ordre capitalista de la postcrisi acumulativa de 1929. Contra aquest nou escenari de forces políques i sindicals (hegemònicament aconduïdes per la CNT) s’adreçà, doncs, el pronunciament -entre tradicionalista i feixista- a l’estat espanyol.

En aquest sentit, la segona part del text d’Izard detalla la totalitat dels àmbits -organització econòmica -col·lectivització dels mitjans de producció-, concepció de la praxi cultural, espai urbà, organització del lleure (tretzè capítol), educació- sobre els quals intervingué la política revolucionària. Tot plegat explicita que entre juliol de 1936 i maig de 1937, el Principat era una nació que aportava a l’Europa empeltada majoritàriament pel feixisme i per la democràcia autoritària, una estratègia alternativa als efectes de la crisi del 1929. Era una segona via, a més de la soviètica de 1917.

A destacar, doncs, la defensa d’un mínim comú denominador pel que feia a l’establiment d’una política econòmica planificada (no governada pels interessos anàrquics del mercat capitalista) i, sobretot, una concepció alternativa a la concepció ecològica que, en cap cas, se sotmetia a la sobreexplotació dels recursos. Pel que fa a la cultura -a la Nova Cutura-, el text especifica l’orientació de mitjans de premsa, que havien estat socialitzats a favor de la CNT i de les organitzacions comunistes (PSUC) i independentistes (Estat Català), i la nova política pedagògica del Consell de l’Escola Nova Unificada. Però conjuntament a la construcció d’una xarxa associativa cultural desalienant, es definia, com a una seva materialització, l’hegemonia d’una altra ciutat, que desplaçà la centralitat de decisió de l’espai oligàrquic i financer, burgès, a la ciutat dels treballadors (capitol vuitè).

Assaig crític i contrastat

Comptat i debatut l’aportació de Miquel Izard és triple. Primerament, l’ús exhaustiu de les fonts bibliogràfiques -acadèmiques, coetànies i memorialístiques- constitueix una base del tot rigorosa per a obtenir un complet calidoscopi de les tensions i anàlisis que subjauen a una conjuntura decisiva de la nostra contemporaneïtat. Segonament, la visió policèntrica de la reflexió apropa a la cartografia, temporització i seqüències de realitats territorials -locals i comarcals- a fi de calibrar les interpretacions sobre els efectes de les col·lectivitzacions i l’anomenada (i instrumentalitzada) violència a la reraguarga. Finalment, el posicionament d’Izard -contrari al que entén com a ‘Història Sagrada’, determinista- se situa en la recuperació de la historia crítica, la qual, a més, permet de realitzar una comparativa historiogràfica internacional i planteja el cicle revolucionari de juliol de 1936 com a referent no pas estàtic, sinó com a patrimoni intel·lectual mobilitzador i legitimador d’experiències vigents que volen recuperar, en clau de capítal simbòlic i polític, el sentit de l’economia moral de la multiud, com a economia horitzontal, és a dir, articulada en l’intercanvi entre iguals: a partir del valor d’ús i no des del valor de canvi, origen del plusvalor.
 

 

Ressenya publicada al setmanari Directa el 19 de juliol de 2012

 

 

  Que lo sepan ellos y no lo olvidemos nosotros


12/10/2012 16:41:15 Versió per imprimir

«És molt difícil recuperar el passat perquè hi ha visions antagòniques fins i tot al mateix bàndol»

Al següent àudio, corresponent a la presentació de Que lo sepan ellos y no lo olvidemos nosotros a la Llibreria Anònims de Granollers, un acte organitzat per l'Assemblea Llibertària del Vallès Oriental, Miquel Izard fa una introducció a las tesis sostingudes al seu llibre i parla de la dificultat de recollir una visió fidel de l'historia davant la multiplicitat de lectures dels mateixos fets

Que lo sepan ellos y no lo olvidemos nosotros


12/10/2012 16:25:07 Versió per imprimir

«Ens han amagat l’estiu del 36»

 

Per Sergi Picazo

El professor emèrit d’història de la UB publica l’estudi més profund fins ara sobre «l’inversemblant estiu del 36», amb anècdotes, curiositats i dades dels canvis en la vida quotidiana a Catalunya durant l’única revolució anarquista de la històriaMiquel Izard s’ha passatanys i panys estudianttot el que va passar aquell «inversemblantestiu del 36» a laCatalunya anarquista i republicana.El seu treball d’investigacióés un exhaustiu estat de laqüestió sobre el procés revolucionariiniciat el juliol de 1936,però centrat en la vida quotidiana,les col·lectivitzacions de fàbriques,les noves formes d’educari els canvis en la moral d’unaèpoca que mai no tornarà.

 

–Va existir o no una revolució anarquista a Catalunya?

Mentre els dirigents feien la guerra i la revolució a Catalunya van passar moltes coses. Volia saber si la gent seguia anant a laplatja, si veien els mateixos espectacles, si festejaven igual... Vaig adonar-me que l’estiu del 36 a Catalunya va tenir lloc un fenomen molt engrescador a nivell material –col·lectivitzacionsde fàbriques–, sanitari –amb una reforma de 180 graus iconstruint sis hospitals en tres mesos–, pedagògic –l’escola unificada amb el referent de Ferrer i Guàrdia–, cultural i de relacions humanes. Això ens ho han amagat. Alguns historiadors asseguren que a l’estiu del 36 només hiva haver assassinats i incendisd’esglésies. Aquesta simplificació és una grolleria. Aquells mesos hi havia entusiasme, il·lusió i es creia que tot era possible. No diria que fos una revolució anarquista, sinó molt més que anarquista. La societat va eliminar les relacions de superioritat entre les persones, el masclisme, les dones decidien com vestir-se, les parelles anaven de bracet... Aquest entusiasme va arrossegarmilers de persones que no tenienres a veure amb l’anarquisme o la CNT. Crec que va passaruna cosa inversemblant.

–Posi’m exemples concrets d’aquest inversemblant estiu.

A Barcelona hi havia una gran quantitat de vells i mainada abandonats: gent del carrer. Fins l’estiu del 36 l’Ajuntament n’aixoplugava alguns en un dipòsit d’aigües, humit, sense finestres, fred... en unes condicions infrahumanes. Al juliol del 36 un grup de persones es van apoderar d’un col·legi de les Teresianes a Sant Gervasi que estava abandonat i van portar totes aquelles persones allà. La sanitat i la cura de les persones va millorar moltíssim. Els metges treballaven mitja jornada per la sanitat pública i mitja a la seva consulta, per primer cop hi va haver assistència psiquiàtrica, es va millorar la tècnica dels parts...

–Empreses i fàbriques collectivitzades, funcionaven?

Una setmana després del cop militar la majoria de fàbriques van tornar a treballar tot i que molts propietaris havien fugit. A la majoria de treballadorsels agradava la seva feina, però el que era insuportable eren les males condicions de treball. Els de l’Espanya Industrial, una deles més grans de Barcelona, es van reunir espontàniament en un cinema de Sants i van decidir seguir treballant. Van crear una assemblea formada per dotze dones treballadores i alguns tècnicsper prendre totes les decisionsde l’empresa. Van reduir la jornada laboral i van posar-hiuna llar d’infants, una escola perals seus fills i per als adults, una biblioteca, una sala de concerts... Aquesta gent creia que la fàbricapodia ser un lloc amable.

–Quins canvis es van fer en els costums i la moralitat?

Els anarquistes, que eren els ideòlegs de la revolta, eren una gent molt puritana i no veien de bon ull beure, fumar o la prostitució. Per això van fer campanyes explicant que el tabac era dolent per a la salut o per intentarposar fi a la prostitució. La societat catalana de l’època, dominada per l’aparell repressor del’Estat, els militars i l’Església,era molt conservadora. A la platja, la gent havia d’anar amb barnús; qualsevol cosa podia serconsiderada un pecat; hi havia tabús absurds com manifestaren públic el teu afecte per la dona o el marit; s’havia d’anar al cine amb americana i corbata...Tot això va canviar en uns pocs dies. Eren unes normes que empipaven tothom i, per això, fàcilment van ser eliminades. Les dones es van començar a vestir amb pantalons, les parelles esbesaven pel carrer, les dones podien anar amb banyador a la platja... Era la llibertat! El fenomen,dura només tres mesos.

–L’esclat, però, va tenir unacara més fosca. Hi va haver assassinats,fam i descontrol?

Sí hi va haver fam i assassinats, però no hi va haver descontrol. Anarquia no és caos, és absència de govern. La guerra va tenir part de culpa de tot el dolent que va passar. Dissortadament a Catalunya van ser assassinades entres anys més de 8.000 persones, la majoria d’elles l’estiu del 36. A la revolució anglesa, francesa, mexicana o russa proporcionalment n’hi va haver moltes més, però les morts no són l’únic ques’explica d’elles. Cal dir, però, que les comarques amb un percentatge de morts més gran són les zones agràries de Tarragona i Lleida, on la CNT no hi té implantació. Caldria preguntar-se quina repressió havien patit abans aquestes zones per reaccionar així. Cal no oblidar el context de repressió des de feia segles a mans de la Guàrdia Civil, l’Església o els pistolers de la burgesia. També és cert que molts van aprofitar el moment de canvi per a les venjances personals.

 

El nen de la guerra, 78 anys després

Fill d’un pare conservador i catòlic, es va passar els anys de la Revolució del 36 resant rosaris i parenostres pels «errats». Miquel Izard (Barcelona, octubre de 1934) va ser un d’aquells «errats». Va deixar el negoci familiar de la farmàcia per estudiar lletres a Barcelona i a la Sorbona. Va participar a la Caputxinada de 1966 i va ser expulsat de la universitat. Aleshores, per poder continuar les seves investigacions acadèmiques, va haver d’exiliar-se a Veneçuela, on es va convertiren un especialista en Amèrica Llatina. En tornara Catalunya als setanta, va aconseguir plaça de professor d’història a la UAB, primer, i a la UB, després. Deixeble d’historiadors com Pierre Vilar i Vicenç Vives, Izard ha centrat els seus estudis en la Catalunya obrera i popular i, en concret, ara publica el llibre Que lo sepan ellos y nolo olvidemos nosotros. Elinverosímil verano del 36 en Cataluña.

 

Entrevista publicada el 24 d'agost de 2012 al suplement Presència de El Punt

 

 

Que lo sepan ellos y no lo olvidemos nosotros


12/10/2012 15:28:54 Versió per imprimir

La Convivencialidad: Un libro brillante de un autor injustamente olvidado

Por Layla Martínez

En apenas un año se han publicado dos de los libros más importantes de Ivan Illich, un autor hasta ahora desconocido en nuestro país. Los dos libros fueron escritos en la década de los setenta, así que puede resultar extraño que dos editoriales pequeñas, como Virus y Brulot, decidan rescatar del olvido ahora, cuarenta años más tarde, a un autor como Illich, con unas tesis que además atentan directamente contra la línea de flotabilidad del sistema. Sin embargo, cuando lees “La convivencialidad”(Virus, 2012) te das cuenta de la causa: Illich no solo hace un análisis impecable de las estructuras de dominación en el momento histórico en que nos encontramos, sino que además predice con escalofriante exactitud la crisis en que estamos inmersos desde 2008.

El buen ensayista político es aquel que es capaz de ver los ciclos históricos largos que se intuyen en los sucesos cotidianos. Es decir, aquel que es capaz de despegarse de estos sucesos y ver en ellos las líneas comunes, la dirección de los procesos históricos más amplios. Por ejemplo, el análisis importante hoy en día no es el que detalla cada uno de los recortes que se están produciendo en los diferentes países, sino el que da cuenta de la estrategia planificada de destrucción del Estado del bienestar que empezó en la época Tatcher-Reagan y que aún no tiene fecha de cierre. Y eso es lo que hace Illich: a pesar de que cuando él escribe los libros, los valores de la sociedad industrial están plenamente vigentes, es capaz de advertir ya los primeros signos de agotamiento en ellos y de predecir su evolución futura. Es decir, es capaz de arrojar luz sobre nuestro presente, cuarenta años más tarde.

Para Illich, el capitalismo es mucho más que una forma de organización económica: es una forma de dominación que ha ido colonizando cada vez más espacios, extendiendo sus estructuras de control a todas las instituciones sociales. La lógica de la producción industrial capitalista –basada en un crecimiento permanente y exacerbado- ha salido de la fábrica y se ha extendido a la escuela, los hospitales, el sistema de transportes, la construcción de viviendas, la alimentación. Es decir, las instituciones sociales que antes eran ajenas a la lógica industrial han ido adaptándose a ella cada vez más, hasta acabar respondiendo a las necesidades de dominación y control del sistema. No solo han perdido su objetivo de solucionar un determinado problema social, sino que se han vuelto contra la propia sociedad y se han convertido en nocivos para los individuos. Un buen ejemplo sería la medicina, que nace como disciplina científica a finales del XVIII con el objetivo de curar enfermedades, pero que poco a poco se va convirtiendo en una estructura de dominación al servicio del sistema, porque sustituye su objetivo de curación por el del control de los cuerpos: se patologiza a la sociedad; se crean múltiples trastornos psiquiátricos que antes no existían o eran solucionados por otros medios; se sobremedicaliza a la población, especialmente a la infancia; se experimenta con la creación de enfermedades y nuevas cepas de los virus en los laboratorios, y se despoja a la población de los conocimientos sobre los cuidados de su propio cuerpo. Otro buen ejemplo sería el automóvil, que nace para acortar los tiempos de desplazamiento y acaba convirtiéndose en lo que determina la estructura de nuestras ciudades y lo que hace que respiremos un aire lleno de contaminación, cuando es colonizado por la lógica de la producción exacerbada.

Así, Illich traza un análisis brillante de la evolución de las formas de dominación, que han hecho que el hombre se convierta en esclavo de sus propias herramientas, de las instituciones y bienes que debían haber estado a su servicio. El ser humano se convierte en un apéndice de la Máquina. En este estado de cosas, si la deriva del sistema no se detiene, Illich predice una profunda crisis social y económica, ya que el crecimiento exacerbado es insostenible a largo plazo. El fin de esa crisis tendrá dos resultados posibles: la instalación de lo que él denomina un “fascismo tecnoburocrático” capaz de mantener el control sobre la población a pesar de que el crecimiento se haya detenido y los valores sobre los que se sustentaba sean cuestionados, o la puesta en marcha de un sistema político distinto, basado en lo que llama “la convivencialidad”. Es decir, la creación de una sociedad en la que la producción de bienes y servicios esté al servicio del ser humano y no de las necesidades de un grupo dominante. Para ello, Illich apuesta por acabar con la idea del crecimiento y pensar en una sociedad mucho más austera pero mucho más libre, en la que la Máquina sea esclava del hombre y no al revés. No se trata de abolir la tecnología ni instituciones sociales como la escuela o el sistema médico, sino de fijar colectivamente los fines que deben seguir y los límites a los que deben ceñirse para no volverse nocivos, lo que conecta con las actuales teorías del decrecimiento.

Posiblemente este es el punto donde las tesis de Illich resultan más débiles, porque ¿cómo saber cuándo se va a traspasar ese umbral en el que lo que debería servirnos se convierte en nocivo para nosotros? Eso puede saberse más tarde, cuando empiezan a producirse las consecuencias de haber traspasado ese umbral, pero es muy difícil de ver en el momento. Illich propone establecer criterios colectivamente para situar en un punto concreto ese umbral, y es posible que esa sea la única solución, pero sigue siendo algo muy poco preciso. En cualquier caso, es cierto que el autor no pretende establecer un programa para la acción, sino simplemente hacer un análisis teórico y presentar unas propuestas, dejando que las decisiones concretas sean tomadas de forma colectiva. Por otra parte, también podría criticarse el hecho de que el análisis que hace Illich no es tan novedoso: en la Grecia clásica, ya los sofistas criticaron que el sistema de enseñanza pública ateniense no tenía como objetivo conseguir la más completa educación de los alumnos, sino fabricar individuos funcionales para la polis. Sin embargo, esto no desmerece el ensayo de Illich, sino todo lo contrario: muestra que su análisis es correcto, y sobre un análisis correcto es más sencillo hacer unas predicciones y asentar unas tesis propias también correctas. En mi opinión, un libro brillante de un autor injustamente olvidado, que llega además en un momento en el que probablemente estemos más necesitados de construcción teórica que nunca.

 

Reseña publicada en Culturamas el 12 de octubre de 2012

 

La Convivencialidad


12/10/2012 13:48:12 Versió per imprimir

Walden Bello: «La crisis va a ser global»

Por Gloria Martínez

Walden Bello (Manila,1945) estudiaba sociología en la Universidad de Princeton, Estados Unidos, a comienzos de los 70 cuando comenzó su activismo político convirtiéndose en una de las figuras destacadas del movimiento internacional tanto para restaurar la democracia en Filipinas como de la Coalición contra la Ley Marcial decretada por Ferdinand Marcos para seguir siendo presidente. Fue arrestado en varias ocasiones y en 1978 fue encarcelado por las autoridades estadounidenses por participar en la ocupación pacífica del consulado filipino en San Francisco; fue excarcelado tras una huelga de hambre con la que denunció las violaciones de los derechos humanos en su país natal.

En la conversación que mantenemos con él, vía Skype, se le ve cansado. Ha estado realizando trabajos de ayuda en Manila donde las inundaciones de los pasados días causaron la muerte de más de 60 personas y más 360.000 desplazados. Fueron consecuencia de las lluvias monzónicas que según expertos de las agencias internacionales, se han agravado por el chabolismo y la acumulación de basura en el alcantarillado.

PH: ¿Cómo está la situación?                                                                                                  

WB: Está mejor porque el tiempo ha mejorado. Básicamente se ha producido por el cambio climático.

PH:Usted fue miembro de Greenpeace Internacional en la región Sudeste asiático y su libro sobre la destrucción ambiental en Tailandia fue ampliamente divulgado y premiado. ¿Cuál es la relación entre la crisis financiera y la medioambiental?

WB: Las dinámicas de la globalización , del capitalismo, han contribuido a la crisis medioambiental en gran medida. Cuando miramos al capitalismo y su relación con la naturaleza, vemos que la naturaleza viva se ha convertido en productos muertos a causa de intereses privados, creando un enorme desperdicio en el proceso. Las crisis financiera, alimentaria y medioambiental están muy relacionadas con las dinámicas del capitalismo y la globalización.

PH: A lo largo de su carrera ha escrito numerosos libros como Food Wars. Crisis alimentaria y políticas de ajuste estructural (Virus Editorial), en el que detalla los orígenes de la llamada “crisis alimentaria” y los mecanismos que han contribuido a profundizarla como el ajuste estructural, el libre comercio y las políticas encaminadas a desviar los  excedentes de la agricultura hacia la industria. Hablábamos de la vinculación de la crisis económica con la medioambiental pero, ¿cuál es su relación con la crisis alimentaria?

WB: Las dos crisis forman parte de una crisis mayor, la de la globalización. La crisis alimentaria fue creada por la globalización de la producción de los alimentos, por las corporaciones, por la introducción de nuevas políticas en la producción de alimentos especialmente en los países en desarrollo. Las dos crisis, económica y alimentaria, están ligadas a las políticas del nuevo liberalismo que van en detrimento de muchos sectores de la sociedad como los pequeños agricultores y consumidores (en el caso de la crisis alimentaria) y de la clase media (en el caso de la crisis financiera).

En 2008 fue el peor momento por el aumento en más de un 300 por cien de los precios en sólo tres meses.

PH: Ahora la FAO está advirtiendo sobre una nueva crisis alimentaria, ¿cómo ve la situación?.
WB: Sí, hay una gran amenaza. Los precios están ascendiendo de nuevo y el cambio climático está afectando mucho más las dinámicas de producción: incendios, inundaciones… Se puede ver esa relación de la que hablábamos entre la crisis medioambiental y la alimentaria, la crisis de la agricultura. No puedo pronosticar cuánto van a subir los precios pero sí que vamos a ver otra subida desmedida.

PH: ¿Qué opinión tiene de la Política Agraria Común (PAC) de la UE y su reforma el próximo año?
WB: La PAC se tradujo en políticas muy determinantes, especialmente en los países en desarrollo y en África. Se dieron grandes subsidios favoreciendo el interés de los grandes productores, se creó el incentivo del dumping (establecer precios más bajos que los gastos de producción en el país al que se va a exportar)… La liberalización del comercio permitió que la carne de vacuno subvencionada y barata de la UE entrase en África arruinando a los ganaderos de muchos países del África occidental y meridional. Lo mismo pasó con el cereal. La PAC tampoco creo que vaya a ayudar a los pequeños agricultores europeos, aunque destruya las naturales dificultades que tienen los agricultores en los países en desarrollo para competir en los mercados debido a los subsidios y al dumping. Los subsidios están para ayudar a los grandes agricultores no a los pequeños.

PH: La agricultura ecológica, ¿es una de las soluciones para salir de esta crisis?.
WB: Creo que sí, es mucho mejor a nivel medioambiental, es menos intensiva. Es social y medioambientalmente positiva, sobre todo en interés de los pequeños agricultores. Al mismo tiempo creo que aunque el precio de los productos ecológicos puede ser superior, son más rentables en términos de salud. Muchas corporaciones están incorporando productos ecológicos a sus marcas: en la medida que se convierte en rentable, se empieza a integrar en el sistema de agronegocios dominante. Las grandes corporaciones de agricultura son muy inteligentes  captando tecnología para aumentar la productividad pero no se puede hacer solo solo cambios en tecnología, también has de hacerlos en dirección, en la estructura de producción… para que sea más igualitaria.

PH: En el libro relata las consecuencias de la Revolución Verde en Latinoamérica, África y Asia, ¿quedan secuelas?.
W. B.:La Revolución Verde creo desilusión por toda la dependencia química en la agricultura. Aumentó la producción pero también los conflictos sociales sobre todo en Asia e India donde la tierra fue acaparada por los grandes agricultores que eran los que se la podían permitir en mayor medida la dependencia química y tecnológica. Lo que la Revolución Verde creo, entre otras cosas, fue la disminución de los pequeños campesinos.

PH: Comenta en el libro que la agricultura africana «es un caso ilustrativo de cómo la economía doctrinaria puede destruir la base productiva de todo un continente». ¿El  acaparamiento de tierras y la especulación están relacionados?

WB: Sí. África no es que fuera autosuficiente en alimentos sino que exportaba una media de 1,3 millones de toneladas de alimentos entre 1966 y 1970. Hoy, importa el 25 por ciento de los alimentos que consume y casi todos los países del continente son importadores netos de alimentos. En el libro explico que en África, el BM y el FMI realizaron una gestión a nivel micro, llegando a tomar decisiones sobre a qué velocidad debían eliminarse las subvenciones, a cuántos funcionarios había que despedir e incluso, como en el caso de Malawi, cuántas reservas de grano debían venderse y a quién.

 Ahora empezamos a ver que países con escasez de tierras que están comprando o alquilando tierras en otros países para exportar, como Qatar en África. Esto es muy desestabilizador porque los agricultores de estos países, especialmente los pequeños, se convierten en productores para los países ricos; la especulación en la tierra se traduce en especulación financiera.

PH: Eric Hobsbawn, (La Era de los extremos, 1994) escribió que «la muerte del campesinado era el cambio más dramático y de mayor alcance social de la segunda mitad de este siglo» que «nos distancia para siempre del mundo del pasado». Pero como usted comenta en el libro, «los campesinos se han resistido a desaparecer sin más», muestra de ello es la creación en 1993 de Vía Campesina.
WB: Sí, tanto en el Sur como en el Norte, los agricultores y muchas otras personas intentan huir de los caprichos del capital reproduciendo la condición campesina, regresando al campo y poniéndose a explotar un recurso básico limitado independiente de las fuerzas del mercado. La emergencia de una agricultura urbana, la creación de redes que conectan a consumidores y agricultores dentro de una región determinada…es lo que Jan Douwe Van der Ploeg califica de movimento de «recampesinización».

PH: Trabajó en el Instituto para Políticas de la Comida y el Desarrollo (Institute for Food and Development Policy), fue presidente en Filipinas de la coalición Coalición para la Libertad de la Deuda (Freedom from Debt Coalition) y ha participado en numerosas movilizaciones contra la Organización Mundial del Comercio (OMC), eventos antiglobalización, foros sociales y cumbres alternativas. ¿Qué opinión le merece el actual movimiento ciudadano español 15M?
WB: Tiene mucha importancia. Lo que hay en Europa es una crisis del capitalismo, de la globalización, es la peor crisis desde la Gran Depresión. Por culpa de la irresponsabilidad de los bancos ahora tenéis las imposiciones de los programas de austeridad en toda Europa pero principalmente en el Sur, en países como Grecia o España donde se han cortado las posibilidades de crecimiento.La respuesta de la gente, los movimientos de los indignados y de Occupy Wall Street, son muy positivos. Es solo el primer paso.

PH: ¿Cuáles son los siguientes?.
WB:La gente se está empezando a dar cuenta de que tienen que organizarse más, no solo localmente, también nacional e internacionalmente. Tienen que conectarse con otras fuerzas, incluyendo las  que estuvieron en el seno de los movimientos antiglobalización en los 90. Para ser efectivo hay que trabajar mucho más en red pero desde la flexibilidad. Tanto Occupy como los Indignados crearon una gran energía que dará lugar a trabajo más organizado, a un pensamiento más profundo sobre la crisis. En los últimos cinco años parecía que la crisis era solo en Europa y EE.UU. y no afectaba a Asia pero ahora estamos empezando a ver que aumenta la población en China e India, y Brasil está empezando a caer porque continúa aumentando su dependencia del mercado europeo y estadounidense. Lo primera cara de la crisis fue el colapso en Wall Street, la segunda se vio en Europa y la  tercera será que las economías asiáticas incluyendo China van a empezar a pararse, en los próximos años. La crisis va a ser global.

PH: ¿Cree que la crisis puede acabar con el capitalismo?
WB: No estoy seguro de si usaría esos términos pero lo que está claro es que no podemos continuar con el mismo dominio de las corporaciones y el mercado, que es lo mismo porque el mercado está controlado por las corporaciones. Es cierto que se puede hablar de una economía postcapitalista. El mercado no tiene que desaparecer porque puede desempeñar un papel distinto, apoyando a los grandes valores de la sociedad.

PH: Hay quien piensa que la crisis es una oportunidad para el cambio, ¿lo comparte?.
WB: Hay que ir más allá del neocapitalismo liberal para ser capaces de satisfacer las necesidades de la gente. Se le llama democracia social, democracia popular, socialismo….el nombre da igual. Todas comparten la visión de que el mercado debe controlarse, el Estado tiene que jugar un rol diferente…  y los movimientos y la sociedad civil tiene que tomar el liderazgo para ser capaz de transformar una economía basada en los beneficios y la competición a una economía que se base en la cooperación y persiga el bienestar general;  que la economía se transforme y pase de servir a unos pocos a servir a la mayoría.  La gente ve la importancia de los valores de justicia, solidaridad, comunidad…

PH: En España, hacen unos días,miembros del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT), se llevaron sin pagar comida de varios supermercados para alimentar a gente necesitada. ¿Cómo lo interpreta?.
WB: Creo que pasará más veces. Es una señal que te indica que las cosas no pueden seguir por el viejo camino. Estas acciones son muy importantes en términos de movilización de la gente pero no creo que sean la solución. La solución tiene que ser transformadora en términos de estructuras económicas, de cambiar las relaciones de producción. Esto son acciones simbólicas pero que no cambian mucho la situación. Hay que pensar mucho sobre la naturaleza de la crisis, pensar en realizar cambios, ser capaz de organizarse y tener un programa de acción, acciones globales, no solo locales.

PH: En  2001 recibió el premio Suh Sang Don, concedido por las ONG asiáticos, y en 2003 fue galardonado con el Right Livelihood Award (también conocido como premio Nobel alternativo) por “sus destacados esfuerzos para formar a la sociedad civil sobre las repercusiones de la globalización y sobre cómo poner en prácticas alternativas”. ¿El mundo necesita más luchadores?, ¿es optimista?
WB: Sí soy optimista porque no tengo opción. No tenemos otra opción que luchar, no tenemos garantizada la victoria pero tenemos que seguir intentándolo con todas las opciones a nuestro alcance. No hace falta que siempre tengamos claro dónde vamos o si nuestra estrategias son las correctas o no, lo importante es estar comprometido. No pasa nada por cometer errores. Mi experiencia es que se aprende cometiendo errores, lo importante es no cometer los mismos dos veces.

 

Entrevista publicada en Periodismo Humano el 20/08/2012

 

 

  Food Wars


05/09/2012 08:56:55 Versió per imprimir

David Graeber i Barcelona

Trobada amb l'antropòleg, fill de brigadista internacional destinat a la ciutat

Per Andreu Barnills

Vaig tenir el dolç plaer de conèixer David Graeber, l'home que ha canviat la manera de pensar sobre l'economia de milers de persones a través del llibre The Debt. Em vaig trobar amb un home ben conservat d'uns cinquanta anys, cara de tímid, i ulls de geni, en una trobada al bar Dante del West Village. Graeber venia del gimnàs i anava carregat de llibres. Mens sana in corpore sano. Per sorpresa meva em va explicar que és fill de Kenneth Graeber, brigadista internacional que va venir a Barcelona a lluitar contra el feixisme l'any 1936. Per més sorpresa encara, Graeber sabia dir algunes paraules en català, que son pare s'havia endut de Barcelona i que ell encara recordava. Les va pronunciar en la llengua del Noi del Sucre: «Setze jutges mengen fetge d'un penjat». Jo no hauria dit millor.

Graeber em va dir que son pare va quedar sorprès per la revolució dels anarquistes, tot i que ell no n'era. A Graeber pare va interessar-li molt la creació de les noves formes de moneda que, filles de la revolució, van aparèixer a Catalunya. Aquells homes sabien que si vols canviar el món, has de canviar d'economia: 'El meu pare en guardava exemples, d'aquells vals de compra que circulaven entre les col·lectivitzacions. Fins i tot en va escriure articles i un llibre, d'aquell paper moneda. Tot s'ha perdut o venut. Un desastre!' Em vaig adonar aleshores que això d'estudiar l'economia Graeber ho porta a la sang. Vam parlar de la crema d'esglésies a Barcelona, i quan vaig dir-li que potser no tenien res a veure amb la religió, sinó que podia ésser un exemple més de deutors cremant arxius del deute, que ell ha estudiat tant, se li van obrir els ulls, plens d'interès. De fet, vaig dir-li, l'església era una gran propietària de terres i edificis des de feia segles. Potser era un exemple més de la guerra entre deutors i creditors. Res a veure amb la religió. Qui sap.

El concepte de deute va centrar la trobada, evidentment. Una de les tesis centrals del seu llibre és que el deute és un concepte econòmic i moral a la vegada. Sobretot és un concepte moral. La frase «els deutes s'han de pagar» té una força moral extraordinària. A tots plegats, acceptem-ho, ens sembla horrorós que algú no torni els deutes: ho considerem una falta d'ètica. No ho tolerem en els altres, per immoral i, si ens passa a nosaltres, ens n'avergonyim. En canvi, si t'hi fixes una mica, això del deute no està tan clar com sembla. Jo, gràcies a ell, n'he afinat la visió.

En el seu llibre descriu escenes realment espectaculars. Per exemple, parla del cas del deute d'Haití respecte França. Després de perdre la guerra, França va reclamar un deute a Haití en concepte de les despeses militars i, després de la derrota, per haver perdut les plantacions que hi havien construit. T'ho imagines? Que et reclamin un deute per les despeses militars que han tingut quan et volien ocupar! Doncs això va passar el 1804 i dos-cents anys després Haití encara ho paga. Tota la comunitat internacional, per cert, hi està d'acord. D'aquest robatori en tota regla només va caldre dir-ne 'deute' perquè ara, molta gent, només escoltar la paraula us respondran: «Home, si tenen deutes que els tornin. No et fot!»

Converteix un robatori en un deute i tindràs la massa de la població al teu costat. Segur que vosaltres també coneixeu casos més propers, de gent que posem per cas deu 100.000 euros a la Caixa per un pis de 40 metres quadrats a Ciutat Meridiana. Potser té aluminosi i tot. Doncs va i la gent troba del tot normal que hagin de tornar el deute, peti qui peti, i en plena crisi. Fins i tot si això implica que la nena deixi d'anar a la universitat, l'àvia s'hagi de posar a treballar i el marit, desbordat, s'alcoholitzi. Si els observes la injustícia del cas, et diran: «Home, els deutes s'han de tornar, no et fot!».

Graeber acaba de tornar d'un viatge per Europa, on ha presentat el seu llibre a Alemanya. El cas del deute europeu li interessa especialment: «Tothom reconeix que alguna mena de cancel·lació del deute acabarà passant. No crec que els grecs ho paguin tot, per exemple. Ara, hi ha una tensió entre l'imperatiu ideològic de mantenir la idea del deute com a concepte moral, "els deutes s'han de pagar" (que és una de les armes ideològiques més potents del liberalisme) i la visió més pragmàtica, que busca maneres d'evitar que el sistema s'enfonsi. Dubten entre aquests dos imperatius. Jo sempre he cregut que prioritzen l'imperatiu ideològic, moral, per damunt de la visió pràctica, econòmica. Bàsicament quan el liberalisme ha de triar entre fer del capitalisme un imperatiu moral i ideològic (els deutes s'han de pagar!) o fer-ne un sistema viable, sempre escullen la moral». Viam com acaba, aquesta tensió entre la moral i la visió pràctica.

Quan ja marxàvem, no vaig poder evitar de preguntar-li si havia visitat mai Barcelona, on son pare havia lluitat. Ho farà per primera vegada aquesta tardor, quan Ariel presenti el llibre en castellà. Vaig dir-li que es trobaria un país més independentista que mai: «Ho desconeixia i ho trobo molt interessant. He de dir que la meva visió sobre aquesta qüestió ha canviat molt. Jo solia estar en contra de la destrucció dels països grans, potser per una visió internacionalista del fet nacional, i de la globalització. Però he canviat molt a través de gent del Quebec que conec, de la minoria anglesa. Ara em diuen que durant el darrer any la minoria anglesa s'ha fet independentista. Es veu que prefereixen ser la minoria d'un estat sa que no pas formar part de la majoria en un estat boig».

Com a casa, tu. Em vaig trobar com a casa amb aquest home. Quin plaer!

 

  Fragmentos de antropologia anarquista


25/07/2012 12:35:50 Versió per imprimir

Especulación vs. soberanía alimentaria

Por Maria José Esteso

Food wars, crisis alimentaria y políticas de ajuste estructural, del activista, profesor y político filipino Walden Bello, aclara cómo se ha transformado el valor de los alimentos, cuyo fin es ahora la especulación en los mercados de valores y no garantizar la soberanía alimentaria. Con epílogo de Tom Kucharz, Bello explica que tras la primera crisis del petróleo, 1973, el BM y FMI implantaron una política neoliberal en África (también analiza el caso de México, Filipinas y China). El informe Berg justificó un cambio hacia la agroindustria con duras políticas de ajuste en los países africanos, (igual que en Latinomérica y en otros Estados). En 2006, con el fin del petróleo barato, el precio de los alimentos se disparó. Los capitales trasladaron el negocio del ladrillo a la especulación con alimentos. Hoy petromonarquías, India o China, y multinacionales compranmiles de hectáreas de tierras en África y condenan al hambre a miles de personas.

 

Reseña publicada en Diagonal n.º 177, junio 2012

 

 

  Food Wars


20/07/2012 15:26:48 Versió per imprimir

«És per menjar? No, per vendre»

Per Mireia Chavarria

Si bé podia semblar que el debat en torn a la sobirania alimentària era caduc, possiblement a causa de la poca cobertura que sol tenir en els mitjans de comunicació convencionals, el cert és que té fulles ben perennes. La publicació del llibre de Walden Bello, Food Wars, i la seva inclusió dins el programa de la formació Bildu pera les eleccions de la Comunitat Autònoma Basca són clars exemples que el tema ha rebrotat, i amb força. Per aquesta raó, aquesta setmana la DIRECTA fa una selecció de materials que, des de diferents dominis artístics, exploren el terreny del dret dels pobles de decidir com gestionar la seva producció alimentària perquè sigui sostenible. Són obres que, com el documental La Vía Campesina en movimiento, ¡Por la soberanía alimentaria!, mostren que aquesta lluita, a hores d’ara, ja és internacional.

«Aquest peix no és per menjar; és per vendre», reconeix un peixater que treballa a la costa de la Bretanya francesa. En un port industrial, a Lorient, ensenya davant la càmera d’Erwin Wagenhofer un peix acabat de pescar. L’agafa pel cap i aquest, en lloc de mantenir-se rígid, es doblega per la meitat, frèvol. «Jo no me’l menjaria...» Es tracta de We Feed The World (Alimentem el món), una pel·lícula que s’endinsa a les profunditats del sector primari a bord d’un vaixell que costeja les fronteres entre la producció industrial i la producció artesanal, la rendibilitat i l’ètica, la quantitat i la qualitat, la producció i les persones, la lògica capitalista i la lògica cooperativista. És així com el realitzador del documental observa els paisatges d’una Europa que posa per davant del medi ambient i les persones la seva fam insaciable d’obtenir beneficis a través del negoci de la producció alimentària. En la mateixa línia, el documental El plat o la vida, produït per la cooperativa Claraboia Audiovisual, explora la diferència entre omplir panxes i alimentar persones. El cas de Nani Moré, que cuinava en una residència geriàtrica, és paradigmàtic: «Quan tot allò que cuines, tu not’ho menjaries mai, comences a sentir un conflicte intern..Però la lluita per la sobirania alimentària, en algunes ocasions, també ha adoptat una perspectiva de gènere. Joaquín Zúniga, al film Campesinas, semillas del cambio, posa el focus en diverses organitzacions de dones que s’han creat a l’Amèrica Llatina per eradicar les desigualtats de gènere dins les seves comunitats i, en especial, en les relacions de producció agrícola. En el títol del seu documental ja ho afirma, les dones han esdevingut portadores de les llavors per al canvi social i econòmic.

 


Documental: La Vía Campesina en movimiento

Les lluites de Vía Campesina per la sobirania alimentària

Una bona manera de començar un debat o abordar el tema de la sobirania alimentària pot ser a través del documental que ofereix Vía Campesina a la seva web: La Vía Campesina en movimiento. ¡Soberanía alimentaria YA! De manera global, panoràmica i introductòria, en els escassos vint minuts de duració del film, s’enumeren les problemàtiques centrals del món rural, des del desplaçament de l’agricultura camperola per part de l’agroindústria per forçar una agricultura més dependent de les seves entrades, a l’impacte ecològic nefast que ha tingut la producció de llavors transgèniques a indrets com el Brasil o la prohibició de la utilització de varietats locals a l’Índia, i es difon la reivindicació de Vía Campesina d’enfocar l’agricultura per produir aliments per a la gent i no pas per afavorir l’especulació del mercat. Lluint els vistosos paliacates verds de l’organització, les pageses agroecològiques de Suïssa o els camperols de Burkina Fasovan desgranant de manera molt sintètica les raons i les lluites d’aquest moviment. Per la xilena Francisca Rodríguez: «L’inici del moviment prové de la campanya de resistència contra la celebració del Quinto Centenario (1992), a l’escalf d’aquests debats, va començar a sorgir la idea de poder establir una articulació, una coordinació a escala mundial. D’aquí va sorgir el repte de generar una via alternativa al model neoliberal, pensada per les camperoles i per a les camperoles.. La primera manifestació important d’aquesta organització va tenir lloc a Seattle,durant la campanya contra la trobada de l’Organització Mundial del Comerç (OMC) on, juntament amb altres moviments socials que, de manera massiva, van aconseguir bloquejar la celebració de la cimera i difondre mundialment la lluita de moltes petites organitzacions camperoles. El vídeo també serveix per abordar les qüestions que agrupa el concepte de sobirania alimentària, una idea que aquesta organització va començar a reivindicar mitjançant accions de protesta a la cimera sobre alimentació de l’Organització de les Nacions Unides per a l’Agricultura i l’Alimentació (FAO) que es va dur a terme el 1996. Establir el menjar com un dret i no un negoci, poder mantenir una producció agrària feta des de la diversitat de material genètic i respectant els contextos i les tradicions culturals o defensar que la major part de la humanitats alimenti des d’una producció local i de petita escala són objectius del moviment. Cal recordar, també, que la revolució verda (entre altres factors), lluny de fer disminuir la fam al món, ha augmentat significativament la desnutrició mundial.


Llibre: Food Wars

Indigestió global

A principis dels anys 70, les Filipines va engegar el pla Masagana 99, una gran reforma agrària per estendre les àrees de producció d’arròs i de blat de moro. La revolució verda, tal com va batejar-la el govern autàrquic de Ferdinand Marcos, estimulava l’exportació i les superfícies de conreu gràcies al ús de fertilitzants químics i de tecnologia punta. Aquesta explosió d’agronegocis, amb la subsegüent inversió en sistemes d’irrigació molt moderns, va fer possible que hi hagués dues collites molt importants cada any. Amb tot, però, va suposar un endeutament important de les petites propietàries, que, durant els períodes de bonança, van incrementar el seu nivell de vida i el de les seves famílies fins a graus impensables.

Entre els anys 1982 i 1983, però, es va produir una minva dramàtica de la producció agrícola, agreujada després de la sequera causada pel fenomen d’El Niño i per la situació econòmica general. En lloc d’apostar per reforçar l’economia local i ajudar les agricultores a afrontar els costos del paquet tecnològic, Marcos va apostar per un nou model agrícola consistent en la desregulació i l’entrada d’inversions estrangeres. El 1985, ja amb Corazón Aquino a la presidència, es va acabar de retirar el subsidi i, com a colofó a la fi del Masagana 99, es va obrir la porta a les importacions de les grans multinacionals. El pla d’ajustament d’Aquino per pagar el deute, sumat al context de crisi mundial, va suposar el desballestament de la indústria tèxtil i, en particular, del teixit agrícola, fet que va arrossegar les petites terratinents a la misèria davant l’abaratiment del preu que oferien les inversores internacionals. Tot plegat va desembocar en una greu fractura social, que va fer desplaçar milers de famílies del camp a la ciutat, i una evident degradació mediambiental del país asiàtic.

Rescat integral
El cas de les Filipines, com havia passat amb la reforma agrària impulsada a Mèxic els anys 80, exemplifica les perversions de l’anomenada Economia verda o Capitalisme verd. Així ho analitza Walden Bello a l’assaig Food Wars (Virus editorial), on mostra que l’endeutament de molts països del sud ha impedit que es poguessin defensar de l’ajust imposat pel Banc Mundial i l’FMI. Uns dictats que, amb el vist-i-plau dels governs conservadors d’aquests països, han conduït a la supressió de les ajudes a l’agricultura local, a severes retallades en educació, sanitat i serveis socials i a l’obertura de fronteres a inversores que promouen l’agroindústria expansiva en lloc del conreu tradicional. Ha quedat demostrat, diu Bello, que l’ús massiu d’agrocombustibles com a substituts dels combustibles fòssils per part de multinacionals ha impedit l’accés de les rendes més baixes als aliments bàsics, ha sucumbit a la pobresa la majoria de la població i ha provocat un desenvolupisme perjudicial per al clima i per a l’ecosistema del planeta. L’autor, com altres persones coetànies, ens planteja una crítica argumentada al discurs de l’Economia verda i a l’ús benèvol de l’agroindústria. Citant l’ecoeconomista Eric Holt-Giménez, ens recorda que, darrere el mite del progrés i l’ús dels biocombustibles, no hi ha altre objectiu que assegurar els privilegis de les transnacionals alimentàries en detriment de les economies locals. Però, més enllà d’això, es potencia un sistema de creixement basat en l’abundància que, lluny de resoldre la crisi energètica i climàtica,la intensifica de manera irracional.

La desforestació, la contaminació de rius i aqüífers, l’enverinament de poblats sencers i l’escalfament global són alguns dels efectes letals contra els quals, planteja Bello, no hi ha altre camí que l’apoderament social i la lluita de les comunitats per la sobirania alimentària. Receptes per guanyar la food war i anar fent camí per superar les desigualtats i garantir l’autogestió i el desenvolupament equitatiu, just i harmònic del planeta.

 

 

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  Food Wars


19/07/2012 17:16:11 Versió per imprimir

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