Estudiar esta obra es sentir palpitar el espíritu de la resistencia ante la injusticia

Por Ignacio G. Barbero

2 de Junio de 1967. Gran protesta en Berlín Occidental por la visita del Sha de Persia. Es la primera vez que Benno Ohnesorg, estudiante universitario de 26 años, participa en una manifestación de corte político. Va desarmado. Muere tras ser disparado por un policía.

Multitud de protestas se suceden ante lo que es considerado un asesinato. La enorme variedad de grupos de la izquierda antiautoritaria que van surgiendo en los años siguientes acaba cristalizando en el movimiento que es protagonista de este libro: El Movimiento 2 de Junio. La fecha no lleva a equívoco; recuerda a Ohnesorg, señalando que «ellos dispararon primero». El combate contra la omnipotencia del Estado y su monopolio de la violencia, el cual lleva a la represión de cualquier insurgencia y la persecución de planteamientos alternativos al poder establecido, eran dos de los principales caballos de batalla del movimiento, que no cae «en la ilusión de que cuatro personas puedan hacer la revolución» (pág.12).

Así hablan Ralf Reinders y Ronald Fritzsch, miembros del grupo 2 de Junio, a los que este texto da voz. Relatan, a través de varias entrevistas, el origen de su lucha armada, el ideario que la fundamenta, las presiones de las fuerzas de seguridad, sus experiencias en la cárcel y, especialmente, las acciones que llevaron a cabo. En detalle nos muestran los entresijos de su movimiento y aclaran, antes de nada, que no eran terroristas: «El terrorismo es violencia indiscriminada, y nosotros jamás hemos empleado la violencia de manera indiscriminada» (pág. 59).

Centrados en el trabajo político – financiación de revistas, octavillas y campañas antisistema- sus prácticas iban dirigidas a la obtención del dinero necesario para su mantenimiento . Se especializaron en el atraco de bancos, donde no se producía agresión alguna contra los clientes, que no eran los enemigos de su lucha, como ellos mismos comentan. Sin embargo, esta ética no impidió la detención de muchos miembros del movimiento, que apoyaban y practicaban actividades fundamentalmente ilegales.

La masiva presencia de presos del grupo en las cárceles les llevó, en 1975, a su acto más mediático: el secuestro de Peter Lorenz, candidato demócrata a la alcaldía de Berlín. Perfectamente planeado y ejecutado, sin daños físicos ni psicológicos para la víctima, obtuvo su principal objetivo: la liberación de cinco militantes. Muy relevante para juzgar el comportamiento general de la agrupación – y la importancia de esta obra- es el manifiesto que publicaron tras soltar a Lorenz, justificando su acción y estableciendo los principios políticos en los que se basaban. Varias afirmaciones invitan a la reflexión:

    - «Y quien se jode es la gente de a pie como siempre. Son los empresarios los que echan a  la calle a centenares de obreros de golpe cuando les da la gana, los jueces y los policías lo que protegen a los especuladores inmobiliarios y matan a tiros al que reviente una máquina expendedora.(…)»

    - «En esta sociedad pocos viven bien, a las mayoría los machacan. ¿Cómo es que uno se pasa todo el día currando y luego a casa llega tan hecho polvo que ya no da más que para ver la tele?(…)»

    - «Eso es lo que más miedo le da a la clase dominante: que el pueblo se resista, que se ponga a luchar por sus derechos. Quien tiene el dinero tiene el poder, y quien tiene el poder tiene el derecho de su lado, y no va a renunciar por las buenas a todo eso.(…)»

    - «Entendemos nuestra lucha como parte de la resistencia global. Hay que unirse y organizarse para conseguir algo. La función de la guerrilla es mostrar y organizar posibilidades de resistencia contra un Estado aparentemente omnipotente y contra los que se benefician de él” (pp. 112-114)».

Muy poco tiempo después de este texto fueron detenidos Reinders, Fritzsch y varios compañeros suyos; en consecuencia, desapareció el Movimiento 2 de Junio. Sin embargo, la actualidad y la vigencia de este discurso están fuera de toda duda.  La «indignación» frente a la clase política y los ricos/«el mercado»,  que sólo favorecen la reproducción de las desigualdades sociales, es también el origen de todos los movimientos de liberación de este último año, que tienen en algunos países árabes y en el Movimiento 15-M español los máximos exponentes. Estados Unidos también ha despertado a este modo de lucha social con su «take Wall Street», que está obteniendo un seguimiento cada vez más abundante.  Estudiar esta obra, por tanto, es sentir palpitar un espíritu que vuelve a estar presente en la sociedad: el de la resistencia ante la injusticia . Nos plantea, además, una provocadora y polémica pregunta: ¿Es legítimo que esta resistencia sea armada?

 

Reseña publicada en Culturamas.es, el 14 de octubre de 2011

 

  Movimiento 2 de junio


27/10/2011 12:33:11 Versió per imprimir

De Hessel a Graeber

Por Luis Alemany

Decíamos ayer que el famoso Indignaos de Stèphane Hessel había sido el texto fetiche de las protestas del 15-M. Un ensayo breve, bienintencionado, un poco naíf intelectualmente y, por todo ello, capaz de unir a individuos muy diversos: socialdemócratas, libertarios, cristianos no conservadores... O sea: como las protestas de la pasada primavera que, al menos en su origen, movilizaron a grupos muy amplios.

Ahora, a la vuelta del verano, la algarada se traslada a Nueva York, aunque allí las manifestaciones de descontento tienen un carácter diferente. La población implicada forma un núcleo más pequeño, más homogéneo y más intelectualizado: estudiantes universitarios que acosan Wall Street, de nuevo, con un libro de cabecera en el macuto.

Otro libro. Y más complejo que el Indignaos.

Esta vez, el texto del que todo el mundo habla, según informa la revista The Chronicle of Higher Education, es Lost people, un ensayo de 2007 del antropólogo David Graeber que retrata la vida en Betafo, una provincia del interior de Madagascar.

¿Qué tienen de especiales Graeber y su Lost people? El libro cuenta, básicamente, la organización social en una zona en la que el estado «puso las estacas y se fue» y donde la sociedad se organizó mediante mecanismos asamblearios, a su manera, anarquistas.

¿Y Graeber? La editorial Virus ha editado la primera traducción al español de un texto suyo: Fragmentos de antropología anarquista. Desde su sede en Barcelona, confirman que sí, el autor es un nombre especial dentro de su catálogo. «La gente del ámbito académico y universitario ha recibido muy bien la traducción, porque sus obras en inglés aparecían citadas muy a menudo. ¿Cuál es su valor? Él hace una serie de paralelismos entre antropología y anarquismo y, a partir de ahí, renueva muchas de las tesis libertarias». ¿En qué sentido? «Graeber viene a decir que al anarquismo no le hace falta una gran teoría, como el marxismo, sino una base teórica profunda».

¿Han tenido trato personal con él? ¿Es un tipo con carisma? «Sólo por correo electrónico... No sabríamos deciros nada personal de él», responden en Virus. Si, efectivamente, Graeber es una personalidad carismática, él mismo intenta disimularlo. Pieza clave en la campaña de acoso a Wall Street, Graeber decidió abandonar el campamento de Zuccotti Park un par de días después de su asentamiento, para no tener que asumir un papel de líder. Mientras, otros teóricos con más perfil de sopranos (Zizek, Stiglitz...), visitaban y arengaban a los acampados.

Su biografía, eso sí, tiene su perfil romántico: Graeber es el hijo de un brigadista internacional estadounidense que combatió en Barcelona, dio clases en Yale y salió de un portazo después de una última clase muy subida de tono. Después, el antropólogo encontró trabajo en la Universidad de Londres, donde siguió creciendo su leyenda.
 

Reportaje publicado en El Mundo.es, el 19/10/2011

 

Fragmentos de antropología anarquista


20/10/2011 08:35:48 Versió per imprimir

Catálogo conmemorativo del 20 aniversario de Virus editorial

Con motivo del 20 aniversario de Virus editorial, hemos editado un catálogo en el que, además de reseñar las novedades publicadas en el último año, hacemos un repaso a la trayectoria de esta editorial y profundizamos en las razones políticas que le dan sentido. En este catálogo podéis encontrar un índice completo de todos los libros editados por Virus desde 1991 hasta hoy; las biografías de algunos de los autores que más aportado a esta casa, y que hoy ya no están entre nosotros, como Abel Paz, Antonio Téllez Solà y Ramón Fernández Durán; y un texto de Paco Madrid con una lectura crítica sobre la comercialización de la memoria histórica. En fin, un catálogo que es mucho más que un catálogo.

CATÁLOGO 1991-2011 EN PDF


19/10/2011 09:18:27 Versió per imprimir

El Virus no es rendeix

Per Ignasi Franch

Fotos / Ivan G. Costa

Un dels referents de l’edició alternativa a Catalunya, Virus, compleix enguany el vintè aniversari. Els volums amb el seu logotip identificatiu, pertanyents a col·leccions com «Memoria» o «Folletos», són habituals en qualsevol parada de marxandatge muntada per grups d’activistes. Perquè, per més que les seves publicacions tinguin una presència normalitzada a les llibreries comercials, Virus és quelcom de similar al braç editorial dels moviments socials.

L’aventura va néixer des d’El Lokal, un projecte autogestionari que difonia fanzines, samarretes i xapes. Segons explica a EL TRIANGLE Patric de San Pedro, part de Virus des del seu inici, «vam començar a pensar que també estaria bé moure llibres, i vam pensar a crear una editorial que també fos distribuïdora».

El context no era el millor. O potser sí, perquè, segons els sectors més combatius, hi havia un buit en el sector: l’esclat de l’assaig polític de la dècada dels setanta s’havia desinflat, i el panorama s’estava desertitzant. Des de l’inici, Virus volia «donar veu als col·lectius, parlar d’una memòria història que en aquell moment anava a mal borràs, donar valor al llibre davant els activistes i alhora treballar per difondre’ls i perquè arribessin als establiments».

El món alternatiu i contracultural sempre ha produït continguts, però molt sovint l’assignatura pendent és la manca de continuïtat. Per complementar els grups que editaven amb periodicitat irregular, Virus volia ser quelcom de més estable. I, des d’un primer moment, els seus impulsors eren conscients que això passava per assegurar una dedicació mitjançant el pagament de sous, allunyant-se de models voluntaristes. En tot cas, De San Pedro admet que el camí no ha estat fàcil, i això ha comportat una rotació de personal «que no ha estat extrema, però sí important. Dels inicis només quedo jo, i hi ha gent que està aquí des de fa més de deu anys, però la majoria en porten tres o quatre». Els motius no sols han estat econòmics: «Quan venim dels moviments socials, se’ns fa difícil pensar que també som una empresa, que hem de complir amb els pagaments, amb la legalitat, i això suposa dedicar temps a coses que no són el que més ens motiva».

EL VIRUS CATALITZADOR

El col·lectiu va tenir un paper revulsiu a Catalunya i també a la resta de l’Estat. A mitjan anys noranta va fundar-se Traficantes de Sueños, i l’any 2000 va començar la seva aventura Pepitas de Calabaza. Són iniciatives combatives que completen la tasca més acadèmica d’Icària, o d’una Akal de perfil ampli però amb una sensibilitat que l’ha conduït a publicar llibres i autors referencials del pensament crític.

Com a editora, Virus ha contribuït a recuperar l’assaig polític: com a distribuïdora, ha ajudat a difondre el treball d’una seixantena de petits segells. Ara torna a detectar-se un interès renovat per la política i pel qüestionament dels dogmes neoliberals. Les turbulències financeres han creat un panorama en què emergeixen best-sellers com Indigneu-vos! o es recuperen clàssics de Marx o d’Engels. Però, almenys fins ara, aquest auge té quelcom de bombolla. Un dels referents, Melusina, va emprendre temps enrere una reducció del seu flux de novetats. I Virus també ha vist que no són temps de bonança: «Potser no ho hem notat tant com alguns. Però ser sempre al límit fa que qualsevol desviació sigui significativa. Com a distribuïdora, també ho notem si els altres en venen menys. I, sobretot, havíem detectat que amb la suposada crisi s’organitzaven menys actes i menys xerrades, hi havia menys taules amb llibres... Això ha canviat amb el 15-M, però la situació no ha revertit encara. Esperem que això contribueixi a augmentar la necessitat de la gent d’informar-se… i també d’escriure».

Tot i les dificultats, sembla que hi ha nova empenta. Fa un any es va crear El Tangram, i ara presenta les seves primeres novetats un altre segell, Tigre de Paper. Fora de Catalunya ha aparegut Capitán Swing, entre d’altres. Virus veu aquestes noves iniciatives com a «molt positives. És admirable que la gent segueixi fent apostes, perquè començar amb la que està caient requereix convicció. Els desitgem la millor de les sorts. Sempre hem intentat fer la nostra feina entenent-la com una col·laboració, sense veure al voltant competidors, sinó gent amb qui mantenir una relació de solidaritat i de suport mutu».

San Pedro no veu en les descàrregues gratuïtes una gran amenaça pel que fa als ingressos («Es pot deixar de vendre algun exemplar, però la majoria de la gent que en vol un l’acaba comprant»), però sí apunta a la influència d’Internet en l’accés a la informació i en els mateixos hàbits lectors: «El llibre sempre ha costat, però Internet reforça aquest tipus de lectura ràpida i curta. Potser la gent sent menys la necessitat d’aprofundir».

RECORDS I FICCIONS

Les primeres publicacions van néixer d’una mentalitat proactiva: la història estatal havia estat reescrita pels vencedors de la Guerra Civil, i calia picar pedra, fer feina perquè la gent no oblidés. «No pots esperar que des de la universitat surti el que vols, sinó que tu mateix has de donar veu a qui creus que té coses interessants a dir», afirma l’editor. L’inici de l’aventura va ser el fullet sobre lluitadors llibertaris Amnèsia i memòria. Amb els diners generats, es va publicar la biografia de Quico Sabaté escrita per Antonio Téllez.

L’interès pel món de la lluita obrera i antifranquista, i especialment per l’anarquisme, és l’eix de la col·lecció «Memoria», que ha provocat algun malestar en aquells mateixos moviments. De San Pedro la considera «una aportació important a la història del llibertarisme. Tampoc no volíem fer panegírics, sinó difondre obres que ajudessin a entendre per què la cosa no va tirar endavant. I em consta que hi ha coses que no han agradat a tothom, però crec que és una tasca honrada que ha promogut la reflexió crítica».

En canvi, la literatura no ha aconseguit un espai significatiu en el catàleg de Virus. Ni traduir La negra ni impulsar una col·lecció especialitzada en intrigues amb rerefons de reflexió social i política no va quallar, potser perquè encara no havien triomfat les famoses novel·les de Stieg Larsson. Però també per motius més generals: «La ficció, encara que sigui crítica, no té sortida dins del nostre àmbit. I a les llibreries convencionals era complicat aconseguir bons espais. S’ha de competir en desigualtat amb les grans editorials, i ens ha costat tant que hem hagut de renunciar-hi», conclou De San Pedro.



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Paraules per entendre un present difícil

Si bé entre els punts forts del catàleg de Virus destaquen les aportacions a la història de l’anarquisme per part d’estudiosos com Ferran Aisa, Octavio Alberola o Xavier Díez, entre les seves referències hi ha obres de gran utilitat per comprendre com s’ha arribat a una situació de col·lapse financer i social que en aquesta ocasió amenaça els països del Primer Món. De San Pedro destaca El estado y la conflictividad político-social en el siglo XX. Entre els últims que hem comercialitzat, trobo que és un dels textos més importants per entendre el que està passant. També del mateix autor, Ramón Fernández, tenim El antropoceno i La quiebra del capitalismo global: 2000-2030, que expliquen amb una claredat màxima cap a on ens porta la societat del creixement urbanoindustrial, i del consum sense límits en un context de recursos cada cop més escassos».

Però, rebuscant en el fons de Virus, hi ha més. Títols com Migraciones ambientales, que parla dels fluxos de població causats per una degradació ecològica que paguen precisament les comunitats més febles. O El lado oscuro de Google, que adverteix dels perills i de les possibles conseqüències de la posició dominant d’aquest gegant d’Internet, que té accés a quantitats inimaginables d’informació privada.

De cara als pròxims mesos, l’editor anticipa dos llançaments importants. En primer lloc, la versió catalana de La crisis que viene, que analitza «com funciona aquest entramat econòmic i especulatiu intentant evitar un llenguatge massa especialitzat». I també es recuperarà un clàssic del pensament crític, La convivencialidad, de l’austríac Iván Illich. Publicat al principi de la dècada dels setanta, critica que s’hagi generat una dinàmica de dependència ciutadana vers multitud d’especialistes. Segons De San Pedro, és un assaig plenament modern que assenyala «com s’ha creat una sèrie d’eines que s’escapen al control i a la comprensió de les persones en la medicina, en l’arquitectura... Cada cop més gent ha deixat de saber com assistir-se a si mateixa en molts àmbits». D’altra banda, ja és a les prestatgeries Sabaté, quinze anys de guerrilla urbana antifranquista, versió en català de la biografia signada per l’historiador Antonio Téllez.

PDF del reportatge

Reportatge publicat a El Triangle número 1033, octobre de 2011

 

20 anys d'edició i distribució alternativa


18/10/2011 16:14:49 Versió per imprimir

Maroto, la guerra civil y el presente

Por Miquel Amorós

Ante todo quiero explicar el título de Maroto, el héroe que lleva mi repaso por el anarcosindicalismo andaluz del periodo republicano enfocado desde Granada y encarnado en la figura de Francisco Maroto. Mientras que en Europa las esperanzas de una revolución proletaria se esfumaban ante las murallas del fascismo, del nazismo y del estalinismo, privando de sentido a la época y a las personas de identidad social, en España la lucha de clases ofrecía horizontes optimistas. Se podía decir que era el único país donde todavía quedaban héroes. Héroes de la clase obrera en el sentido homérico, seres capaces de adoptar el destino del proletariado como suyo, de afrontarlo con firmeza y determinación, y de mantener sus ideales con humanidad y nobleza. Maroto fue uno de ellos, y como tal forma parte de la épica obrera, tan maltratada en la actualidad, tan atravesada de olvidos voluntarios, exclusiones calculadas y deformaciones aviesas, las señales inequívocas de la derrota. Pero me interesó más ese otro tipo de heroicidad que corresponde al derrumbe político e ideológico de las masas proletarias, a la muerte de la esperanza revolucionaria, al drama de la derrota anunciada. El héroe afronta la adversidad --nombre que lo cubre todo, desde la conspiración contra él de las fuerzas reaccionarias de su mismo bando a la ineptitud y burocratismo de la propia organización—de otra manera, buscando fuerzas en su interior, conservando la integridad ante envidias y corruptelas, para por fin superar al sufrimiento moral de la cárcel, el juicio y la marginación con entereza.

El encarcelamiento de Maroto en febrero de 1937 fue el gran escándalo de la revolución española, que pronto se vio prolongado y ampliado con los hechos de Vinalesa, las barricadas de mayo y la disolución del Consejo de Aragón. Transcurrido un año desde la victoria parcial de los obreros contra los militares sublevados, pocas conquistas proletarias quedaban en pie, y la contrarrevolución enarbolaba sus emblemas tanto en el lado faccioso como en el republicano. El periodo revolucionario y antifascista fue cancelado y la CNT pasó a luchar «por la independencia nacional» y la república burguesa. Maroto fue nuevamente a prisión, y esta vez para lograr la libertad no pudo apelar «a mis hermanos los anarquistas» Dependía de un aparato burocrático centralizado, cuyo Comité Nacional era esclavo de sus deseos de entrar en el gobierno; la buena voluntad de las bases le servía de poco, sometidas como estaban a las consignas de arriba, desconcertadas pero disciplinadas. Para un burócrata no existen más héroes que los muertos, cuyo recuerdo manipulado resulta útil para sancionar las renuncias y fomentar la demagogia triunfalista. Entonces el verdadero héroe es aquél que sobrevive conservando el sentido común cuando todos los pierden, permaneciendo fiel a las ideas cuando el oportunismo y la intriga son la norma, encontrando un camino coherente para la acción cuando los referentes y las diferencias de régimen se difuminan. Maroto fue también esa clase de héroe, mucho menos abundante, compuesta por quienes no se plegaron «a las circunstancias» y mantuvieron con inteligencia y valentía moral sus criterios aun en la situación menos favorable.

El libro está escrito, como todos  los que he publicado, desde el punto de vista de los vencidos, y por lo tanto, no acepta de ningún modo que la memoria de las revoluciones forme parte del botín de los vencedores o de sus herederos, ni que sea propiedad de quienes desde el realismo burocrático contribuyeron a su derrota. Mi anterior libro «La Revolución Traicionada» tuvo que padecer por eso desautorizaciones y saqueos de la gentuza que trabajando para el poder, para cualquier poder, real o imaginario, no admitía más memoria que la que justificando la derrota pasada, consagrara el presente o la ausencia de presente. De esta forma, el pasado ha sido convertido en receptáculo de pretendidas causas objetivas –aislamiento internacional, ausencia del partido dirigente, reestructuración capitalista, violencia obrera, desunión republicana, etc.—que tratarían de erigirse más que en leyes, en tópicos del devenir histórico por lo que a la guerra civil española se refiere. En lo que concierne al libro que presentamos, éste, ya antes de ser publicado, ha sido objeto de un descarado plagio firmado por un tal Francisco José Fernández Andujar, que, habiendo tenido acceso a un borrador, no tuvo empacho en confeccionar una deyección que fue publicada en «CNT» números 372 y 373. Maroto recuperado, librado de contradicciones y vuelto al redil de las figuras ejemplares del anarcosindicalismo contemporáneo. Los muertos no están seguros ni en sus tumbas anónimas. Los esbirros se empeñan en volverlos inocuos, perecederos, olvidables. Y es que la restitución completa de su memoria cuestiona no solamente la victoria del vencedor, su precio en sangre, sino que saca a la luz la responsabilidad material en la derrota de los dirigentes del bando perdedor. Rompe esa alianza natural entre todos por la neutralización del pasado.

La historia de los vencidos no es el pasado, es un parte del presente. Lo ilumina como acumulación de catástrofes, como suma de ruinas, como montaña de errores, crímenes y traiciones, de forma que impide su legitimación. «Pasarle a la historia el cepillo a contrapelo», como decía Walter Benjamín, consiste en mostrarla tal y como relumbra en el momento la dominación, la sumisión y la adaptación tratan de usarla como instrumento. El historiador que trabaja para los vencidos, que busca la clave de la historia en sus rangos, no encubre nada, no se complace ante nada, no se conforma con nada; simplemente deja patente el conflicto aún por resolver y lo devuelve al presente. Los muertos nunca están muertos del todo a pesar de lo que pretenda la seudocrítica historicista y es que las revoluciones no se dejan historiar con facilidad por los mercenarios, con o sin título de historiador. Hay algo que no encaja bien, y a medida que ponemos nombres y apellidos, encaja cada vez peor. Son irremplazables y el vacío que dejaron nunca lo llenaran los responsos filisteos ni las interesadas apologías. No se dejan convertir en relato, ni siquiera recurriendo al plagio. La única solución es el silencio, que es exactamente lo que hemos venido a turbar.

Las cicatrices de la derrota nunca han de curarse, pues su imperdurable presencia es la mejor prueba de solidez del compromiso contra la barbarie. Maroto, el héroe escarnecido y fusilado, vive para fustigar la buena conciencia esclava de todos aquellos que creen que la mutilación de la memoria es el mejor método de conjurar la brutalidad del poder, y que el olvido es el mejor bálsamo para curar las secuelas del horror, que, convenientemente maquillado, subyace agazapado en los fundamentos de nuestras instituciones. La libertad no arraigará jamás en una sociedad levantada sobre fosas de supliciados.

 

Texto leído por Miquel Amorós en el Ateneu Llibertari l'Escletxa de Alicante, el 24/09/2011

 

  Maroto, el héroe


18/10/2011 15:43:49 Versió per imprimir

Occupy Wall Street: rediscovers the radical imagination

The young people protesting in Wall Street and beyond reject this vain economic order. They have come to reclaim the future


http://www.youtube.com/watch?v=CPeaFKvszKI

Entrevista de Amy Goodman a David Graeber el 19 de septiembre de 2011 en el informativo Democracy Now!, que se emite en 900 cadenas de radio y televisión de Estados Unidos

 

Por David Graeber

Why are people occupying Wall Street? Why has the occupation – despite the latest police crackdown – sent out sparks across America, within days, inspiring hundreds of people to send pizzas, money, equipment and, now, to start their own movements called OccupyChicago, OccupyFlorida, in OccupyDenver or OccupyLA?

There are obvious reasons. We are watching the beginnings of the defiant self-assertion of a new generation of Americans, a generation who are looking forward to finishing their education with no jobs, no future, but still saddled with enormous and unforgivable debt. Most, I found, were of working-class or otherwise modest backgrounds, kids who did exactly what they were told they should: studied, got into college, and are now not just being punished for it, but humiliated – faced with a life of being treated as deadbeats, moral reprobates.

Is it really surprising they would like to have a word with the financial magnates who stole their future?

Just as in Europe, we are seeing the results of colossal social failure. The occupiers are the very sort of people, brimming with ideas, whose energies a healthy society would be marshaling to improve life for everyone. Instead, they are using it to envision ways to bring the whole system down.

But the ultimate failure here is of imagination. What we are witnessing can also be seen as a demand to finally have a conversation we were all supposed to have back in 2008. There was a moment, after the near-collapse of the world's financial architecture, when anything seemed possible.

Everything we'd been told for the last decade turned out to be a lie. Markets did not run themselves; creators of financial instruments were not infallible geniuses; and debts did not really need to be repaid – in fact, money itself was revealed to be a political instrument, trillions of dollars of which could be whisked in or out of existence overnight if governments or central banks required it. Even the Economist was running headlines like «Capitalism: Was it a Good Idea?»

It seemed the time had come to rethink everything: the very nature of markets, money, debt; to ask what an «economy» is actually for. This lasted perhaps two weeks. Then, in one of the most colossal failures of nerve in history, we all collectively clapped our hands over our ears and tried to put things back as close as possible to the way they'd been before.

Perhaps, it's not surprising. It's becoming increasingly obvious that the real priority of those running the world for the last few decades has not been creating a viable form of capitalism, but rather, convincing us all that the current form of capitalism is the only conceivable economic system, so its flaws are irrelevant. As a result, we're all sitting around dumbfounded as the whole apparatus falls apart.

What we've learned now is that the economic crisis of the 1970s never really went away. It was fobbed off by cheap credit at home and massive plunder abroad – the latter, in the name of the «third world debt crisis». But the global south fought back. The «alter-globalisation movement», was in the end, successful: the IMF has been driven out of East Asia and Latin America, just as it is now being driven from the Middle East. As a result, the debt crisis has come home to Europe and North America, replete with the exact same approach: declare a financial crisis, appoint supposedly neutral technocrats to manage it, and then engage in an orgy of plunder in the name of «austerity».

The form of resistance that has emerged looks remarkably similar to the old global justice movement, too: we see the rejection of old-fashioned party politics, the same embrace of radical diversity, the same emphasis on inventing new forms of democracy from below. What's different is largely the target: where in 2000, it was directed at the power of unprecedented new planetary bureaucracies (the WTO, IMF, World Bank, Nafta), institutions with no democratic accountability, which existed only to serve the interests of transnational capital; now, it is at the entire political classes of countries like Greece, Spain and, now, the US – for exactly the same reason. This is why protesters are often hesitant even to issue formal demands, since that might imply recognising the legitimacy of the politicians against whom they are ranged.

When the history is finally written, though, it's likely all of this tumult – beginning with the Arab Spring – will be remembered as the opening salvo in a wave of negotiations over the dissolution of the American Empire. Thirty years of relentless prioritising of propaganda over substance, and snuffing out anything that might look like a political basis for opposition, might make the prospects for the young protesters look bleak; and it's clear that the rich are determined to seize as large a share of the spoils as remain, tossing a whole generation of young people to the wolves in order to do so. But history is not on their side.

We might do well to consider the collapse of the European colonial empires. It certainly did not lead to the rich successfully grabbing all the cookies, but to the creation of the modern welfare state. We don't know precisely what will come out of this round. But if the occupiers finally manage to break the 30-year stranglehold that has been placed on the human imagination, as in those first weeks after September 2008, everything will once again be on the table – and the occupiers of Wall Street and other cities around the US will have done us the greatest favour anyone possibly can.



OCCUPY WALL STREET REDESCUBRE LA IMAGINACIÓN RADICAL

Los jóvenes protestan en Wall Street y van más allá del rechazo a este vano orden económico. Han venido a reclamar el futuro

Por David Graeber

¿Por qué se está ocupando Wall Street? ¿Por qué la ocupación –a pesar de la represión policial- se ha propagado a través de América, en cuestión de días, animando a cientos de personas a enviar pizzas, dinero, equipamiento y, ahora, a articular sus propios movimientos llamados OccupyChicago, OccupyFlorida, OccupyDenver o OccupyLA?

Hay razones obvias. Estamos viendo el principio de la desafiante autoafirmación de una nueva generación de americanos, una generación que está esperando  a terminar sus estudios sin trabajo, sin futuro, pero que todavía cargan con una deuda enorme e imperdonable. La mayoría eran, a mi entender, de clase obrera o por lo menos de raíz modesta, chicos que hicieron exactamente lo que se les dijo que debían hacer: estudiaron, asistieron al instituto, y no están solo siendo castigados por ello, sino humillados, enfrentándose a una vida en la que se les trata como morosos, moralmente censurados.

¿Es realmente sorprendente que quieran hablar con los magnates financieros que les roban el futuro?

Al igual que en Europa, estamos viendo los resultados de una quiebra social colosal. Los ocupantes son del tipo de gente que, rebosantes de ideas, dirigirían sus energías en una sociedad sana al cálculo de referencias para mejorar la vida de todos. En cambio, las están utilizando para concebir formas de acabar con el sistema.

Pero aquí la quiebra final es de imaginación. Lo que estamos presenciando también puede ser visto como una solicitud para al fin tener una charla que se suponía que deberíamos haber tenido en 2008. Hubo un momento, después del casi colapso de la arquitectura del mundo financiero, en que todo parecía posible.

Todo lo que se nos ha dicho en la última década resultó ser mentira. Los mercados no han funcionado por sí mismos, los creadores de instrumentos financieros no eran genios infalibles y las deudas realmente no necesitan ser reflotadas, de hecho el dinero en sí se  reveló como un instrumento político, trillones de dólares podían aparecer o desaparecer de la noche a la mañana si gobiernos o centrales bancarias lo requerían. Incluso el Economist utilizaba titulares como «Capitalismo:¿Fue una buena idea?».

Parecía que había llegado el momento de repensarlo todo: la propia naturaleza de los mercados, el dinero, la deuda; preguntar precisamente para qué una «economía». Ésto duró tal vez dos semanas. Entonces en una de las quiebras de vigor más colosales de la historia, todos colectivamente palmeamos nuestros oídos e intentamos poner las cosas en su sitio lo más cercanamente posible a como habían estado con anterioridad.

Quizá no es sorprendente. Está siendo cada vez más obvio que la prioridad real de los que vienen dirigiendo el mundo en estas últimas décadas no ha sido crear una forma viable de capitalismo, sino más bien convencernos a todos de que la actual forma de capitalismo es el único sistema económico concebible, con lo cual sus imperfecciones son irrelevantes. Como resultado, estamos sentados aturdidos viendo como todo el aparato se desmorona.

Lo que ahora hemos aprendido es que la crisis económica de los ´70 nunca se acabó de superar. Fue aceptada a base de créditos asequibles en el país y el saqueo masivo en el exterior, el último, en nombre de «la crisis de la deuda en el tercer mundo». Pero todo el sur se revolvió. El «movimiento alter-globalización» al fin triunfó: el FMI ha sido expulsado del este de Asia y de Latinoamérica, de la misma forma que ahora lo está siendo de Oriente Medio. Como resultado, la crisis de la deuda ha regresado a casa, a Europa y a Norteamérica, con la misma entrada: declaración de crisis financiera, supuesto nombramiento de tecnócratas neutrales para gestionarla y entonces participar en una orgía de saqueo en nombre de la «austeridad».

La forma de resistencia que ha emergido recuerda ostensiblemente al antiguo movimiento de justicia global: vemos el rechazo de partidos políticos de la vieja usanza, la misma diversidad radical, el mismo énfasis al inventar nuevas formas de democracia desde abajo. Lo que es diferente es el objetivo: lo que en el 2000 iba dirigido al poder sin precedentes de las nuevas burocracias planetarias (OMC, FMI, Banco Mundial, Nafta), instituciones no democráticas, que existían sólo para servir a los intereses del capital transnacional; ahora va dirigido a toda la clase política de países como Grecia, España y en la actualidad Estados Unidos, exactamente por la misma razón. Es por eso que los manifestantes con frecuencia se muestran indecisos al formular peticiones formales, puesto que ello podría implicar el reconocimiento de los políticos contra los cuales actúan.

Cuando la historia se escriba finalmente, sin embargo, es probable que todo este alboroto –empezando por la Primavera Árabe-, sea recordado como la salva de apertura en una oleada de negociaciones sobre la disolución del Imperio Americano. Treinta años de implacable priorización de propaganda sobre la sustancia y apagando todo lo que pudiera asemejarse a las bases de una política de oposición, podrían hacer que las perspectivas de los jóvenes manifestantes parezcan sombrías; y está claro que los ricos están decididos a aprovechar una gran parte de los despojos que quedan, arrojando a toda una generación de jóvenes a los lobos para conseguirlo. Pero la historia no está de su lado.

Haríamos bien en meditar sobre el colapso de los imperios coloniales europeos. Ciertamente no ha conducido con éxito a los ricos a acaparar toda la tarta, pero sí a la creación del estado de bienestar moderno. No sabemos exactamente que sacaremos de este asalto. Pero si los ocupantes finalmente logran romper el cerco que ha rodeado la imaginación humana en estos 30 años, al igual que en aquellas primeras semanas después de septiembre de 2008, todo volverá a estar una vez más sobre la mesa y los ocupantes de Wall Street y otras ciudades de Estados Unidos nos habrán hecho el mayor favor que se nos pueda hacer.

 

Artículo publicado en The Guardian el 25/09/2011

 

Fragmentos de antropología anarquista
 


18/10/2011 15:25:41 Versió per imprimir

¿Tiene algo que ver la antropología con el anarquismo?

 

Por Luis Roca Jusmet

El título resulta, de entrada, curioso. Incluso casi diría que algo desmotivador: a mí, lector que ni soy antropólogo ni me considero anarquista, ¿que puede interesarme del tema? Después de leer el libro puedo dar un sí rotundo: es un libro sugerente no sólo para antropólogos y/o anarquistas sino para cualquier ciudadano comprometido con la emancipación humana.

David Graeber no hace concesiones: sin reservas se define como antropólogo y también como anarquista. Formado en Chicago, enseñó como profesor asociado en Manchester hasta que no le renuevan el contrato por su radicalismo y su activismo político, a pesar de su lúcido itinerario como antropólogo. Destaca su brillante trabajo de campo en Madagascar, del que tomara buena nota para sus propuestas políticas. Graeber insiste en su posición política anarquista, que en ningún momento diluye, y considera que es la ideología que mejor expresa el espíritu de los movimientos actuales contra el capitalismo y contra el Estado.

Después de una primera parte que es, podríamos decir, más anecdótica (los antecedentes de antropólogos que simpatizaron con el anarquismo o cómo los antropólogos dan materiales para el anarquismo) entra en cuestiones que me parecen muy interesantes. La primera de ellas es su reflexión sobre la democracia, en la que de entrada entra en polémica con Castoriadis, al considerar Graeber que es una experiencia universal y no un invento griego, como defendía el anterior. Hay también un planteamiento muy renovador sobre lo que sería una democracia real, tomando como base el consenso a partir de la democracia directa y no como la victoria de las mayorías sobre las minorías (el voto a mano alzada). Graeber, que tiene la buena costumbre de no perderse en teoricismos, avala su propuesta con experiencias como la de comunidades existentes en Madagascar o la del Ejercicto Zapatista de Liberación. Por supuesto, y fiel a su tradición anarquista, considera que las instituciones políticas, como ya puso de manifiesto otro antropólogo anterior que fue Pierre Clastres, no implican la existencia del Estado. El Estado es jerárquico y antidemocrático (esto lo vincula con otros demócratas radicales cómo Jacques Rancière o el mismo Castoriadis). Propone una teoría sobre el Estado que ponga de manifiesto su carácter dual: ideología (un modelo en el imaginario social) y forma de dominación. Considera que la gran ilusión de la teoría democrática moderna es la ficción de la soberanía popular, cuando lo que históricamente pasó en realidad fue que se desplazó el poder soberano del rey a la burocracia. Expone también que la noción actual de ciudadanía tiene una doble vertiente: la defensa de los derechos ciudadanos en Atenas y la defensa de los privilegios feudales en la Inglaterra medieval. Entender la formulación ciudadana pasa por ver el origen paradójico de su origen y nos lleva a preguntarnos también si ambos eran Estados. De todas maneras no me queda del todo claro que es lo que entiende Graeber por Estado y cómo serán en la práctica sus instituciones alternativas. Pero en todo caso aunque no tenga la respuesta sí nos da buenos materiales para pensarla.

Otra sorprendente propuesta es la de dejar de pensar la historia de la Humanidad en términos tradición/modernidad. ¿Y si esta narración fuera un mito para justificar el eurocentrismo? ¿y si las
sociedades supuestamente tradicionales hubieran sido más dinámicas y complejas y en las supuestas sociedades modernas pesara más lo conservador? ¿y si el Estado-nación fuera simplemente un invento europeo para emular a China? Preguntas provocadoras que tienen el valor de formularse, ya que parece que rompen el tabú sobre el cual se constituye supuestamente Occidente.

Hay también un intento de definir el capitalismo (que es junto al Estado la bestia negra del anarquismo emancipatorio, que justamente lo separa radicalmente del anarcoliberalismo). Pero hay aquí algún punto discutible. El autor identifica capitalismo con mercado (y la lógica del beneficio que implica) y relaciones salariales. Me parece que es Immanuel Wallernsetien el que, con todas las limitaciones de una teoría tan global, ha definido mejor el capitalismo. Para él no es ni el mercado ni las relaciones salariales las que lo definen. El mercado, como apunta Karl Polanyi, ha existido casi siempre. ¿Es malo en sí mismo, sería la pregunta? Parece que para Graeber (al contrario que, por ejemplo, para Castoriadis) sí lo sería, igual que para el marxismo clásico. Pero es curioso que nos dé como ejemplo de autogestión las cooperativas de Mondragón, que están plenamente inmersas en la lógica del mercado. ¿Son malas las relaciones salariales? No estoy seguro, aunque de lo que sí lo estoy es que el capitalismo podría complementarse (y lo ha hecho) con otros sistemas, como el esclavismo. En todo caso me parece que de lo que se trata ahora no es de plantearse si en un plano ideal deberían existir o no las relaciones salariales, sino cuales son los límites éticamente aceptables. Para Wallernstein es la lógica del aumento del beneficio lo esencial del capitalismo y el Estado es uno de los instrumentos básicos para hacerlo. Pero también hay que entender que en el mismo Estado se manifiesta la lucha de clases y que puede actuar en contra de la lógica del capitalismo si defiende políticas contrarias a esta.

Totalmente de acuerdo con el rechazo (uno de los grandes errores del marxismo) de la teoría de la vanguardia. También con su planteamiento de que las alternativas al sistema pasan básicamente por las experiencias concretas, por ir creando formas de autogestión económica y social. Ir generando espacios de libertad, por mucho que la expresión fuera de un partido tan poco anarquista como el PSUC. Lo discutible para mí es si hay que dejar las instituciones estatales en manos de los que defienden a las clases dominantes o bien hay que utilizarlas como instrumento de lucha. Desde el punto de vista anarquista la respuesta es clara, por supuesto: son las instituciones estatales las que son en sí misma perversas y entrar en ellas es participar en su juego y fortalecerlas. Una vieja y compleja discusión.

Querría destacar finalmente un crítica muy lúcida del antropólogo a las «máquinas de la identidad» como uno de los elementos ideológicos más desmovilizadores. Se trata de convertir cualquier lucha, cualquier experiencia transformadora en una lucha por la identidad grupal y hacerle perder así su carácter universal y que pueda ser compartida por los otros. Se trata de promover las diferencias para dividir el potencial revolucionario. Pero la revolución, y aquí también Graeber es muy lúcido, no debe basarse en rupturas bruscas o violentas, debe hacerlo en lo que el filósofo y sinólogo francés François Jullien llama las transformaciones silenciosas.
Ahora bien, y aquí expongo una opinión personal, creo que hoy el movimiento por la emancipación exige formulaciones nuevas y amplias que permitan integrar lo que han sido las tradicionales divisiones entre anarquistas, comunistas y socialistas. Pero esto es otro tema.

 

Reseña publicada en El Viejo Topo n.º 285, octubre de 2011

 

  Fragmentos de antropología anarquista


18/10/2011 13:35:41 Versió per imprimir

Se publica una biografía de Francisco Maroto, considerado el Durruti andaluz

Por Teleprensa.es

La editorial Virus, de Barcelona, ha publicado recientemente una voluminosa biografía de Francisco Maroto del Ojo, un desconocido para la historia académica pero, según muestra el historiador Miquel Amorós, uno de los hombres más destacados en los frentes de Málaga y de Almería y Granada desde que comenzara la guerra en 1936. Tanto que la columna que organizaría desde Alicante para contribuir a la recuperación de Granada llevaría su propio apellido: «La Columna Maroto libertará Granada» rezaba uno de los carteles de propaganda de la columna, cuya solvencia militar fue reconocida por los mandos militares que más estrechamente trabajaron con ella en el frente.

Pero la trayectoria de Maroto, señalado a menudo como «el Durruti andaluz», es muy anterior a la guerra. Ebanista de profesión y nacido en el barrio granadino del Albaicín, se formó políticamente durante los años duros de la dictadura de Primo de Rivera, padeciendo la ilegalización y la represión de la CNT, y durante el periodo republicano se convirtió en un relevante líder anarcosindicalista, afrontando una enconada conflictividad social. Desde la clandestinidad de los años 20 a las sucesivas huelgas que en los años 30 reclamaban la mejora de las condiciones de vida de los trabajadores en Granada y el resto de Andalucía, se curtió una personalidad como la de Francisco Maroto; que representa a toda una saga de anarquistas andaluces entre los que destacan otros nombres como el del sevillano Juan Arcas o el malagueño Juan Santana Calero.

Maroto, el héroe. Una biografía del anarquismo andaluz dibuja un primer mapa de la militancia libertaria de la época, que rompe algunos tópicos profundamente arraigados. Lejos de representar un anarquismo rural y milenarista, la obra de Miquel Amorós narra la construcción del sindicalismo anarquista en un contexto de conflictividad obrera en algunos de los principales núcleos urbanos andaluces, como serían Sevilla, Granada y Málaga.

Durante la guerra, la acción de Maroto se movería entre Almería y Alicante. Maroto conseguiría organizar una columna de milicianos, mayoritariamente andaluces, que tendría su cuartel general en el campamento Álvarez de Sotomayor de Viátor.

Pero un enfrentamiento con el Gobernador Civil de Almería, Gabriel Morón, que quiso impedir que la columna repartiera alimentos entre los refugiados por la caída de Málaga, hizo que Maroto pasara buena parte de la guerra encarcelado en el Cuartel de Ametralladoras de Almería, defendiéndose de falsas acusaciones de sedición.

Con el avance de las tropas fascistas, Francisco Maroto, al final de la guerra se refugiaría en Alicante, donde fue localizado y capturado por elementos franquistas. Salvajemente torturado según los testimonios de quienes estuvieron con él en el reformatorio de adultos de Alicante en sus últimos días, sería fusilado el 12 de julio de 1940. Bernardo López García, un soldado de la Brigada 148, de Águilas, describiría así los últimos momentos de Maroto: «Ocurrió que cuando fusilaron a los otros condenados que iban en el mismo camión que Maroto, después de darles el tiro de gracia, cogieron a Maroto, es decir, al montón de carne que habían dejado del gigante anarquista, sin dispararle el tiro de gracia, ya que el jefe del pelotón de fusilamiento no sabía en
qué parte de su cuerpo le podía disparar».

Reseña publicada el 21/09/2011 en Teleprensa.es. Periódico digital de Almería

 

  Maroto, el héroe

 


13/10/2011 10:37:00 Versió per imprimir

«El anarquismo rechaza lo que la Antropología ha demostrado que son excepciones históricas: el Estado y la lógica del capital»

Por Arsenio Lupax

Recientemente la editorial Virus ha traducido Fragments of an Anarchist Anthropology, un panfleto que afirma la afinidad del anarquismo y la Antropología social. Una disciplina y un movimiento que se consolidan en el siglo XIX y que comparten la consciencia profunda de los trascendentales cambios sociales de la época. La primera nace buscando el contraste con otras sociedades, el segundo una salida revolucionaria. David Graeber lanza sugerentes reflexiones apuntando a su común poso revolucionario y a la potencialidad de su convergencia. En base a su propia etnografía o citando a eminentes antecesores de la disciplina, Graeber señala lugares comunes antropológicos que no lo son tanto para el anarquismo: por ejemplo que la mayoría de sociedades han funcionado sin Estado o que el primado ético ha sido la solidaridad y no el interés egoísta. Así, nos encontramos con que el anarquismo rechaza lo que la Antropología ha demostrado que son excepciones históricas: el Estado y la lógica del capital. Se trata de aprender políticamente de ello, como en los casos registrados de sociedades que eluden a voluntad el control del Estado pero sin enfrentarse a él directamente. Por eso, diríase que contra cierto dogmatismo insurreccionalista, lanza una proclama en favor de la estrategia: “Los cultivadores de arroz merina... saben algo que muchos aspirantes a revolucionarios desconocen: hay momentos en que alzar la bandera rojinegra y hacer declaraciones desafiantes es la mayor estupidez que uno puede cometer”.

 

Reseña publicada en Le Monde Diplomatique n.º 192, octubre de 2011

 

Fragmentos de antropología anarquista


04/10/2011 10:12:54 Versió per imprimir

Hola

Saludos desde Virus. Os enviamos las novedades recibidas en esta guarida a lo largo del mes de septiembre. Entre ellas tenemos que destacar, obviamente, la traducción al catalán de la biografía de Quico Sabaté, el primer libro publicado por Virus hace ahora veinte años y con cuya edición en catalán celebramos la efemérides.

Por otra parte, la distribución de nuestras editoriales en catalán viene con fuerza. Por un lado os damos a conocer una editorial joven y arriesgada, El Tigre de Paper, que se ha lanzado al complicado mundo de la edición con tres títulos de literatura crítica y social: Harraga, La guerra just acaba de començar y Tropel. Por su parte, Pol·len edicions acaban de publicar un detallado y riguroso título en torno a la energía nuclear, que quiere ser una herramienta tanto para los profesionales expuestos a radiación de manera cotidiana como al resto de la población: Avui actius... o demà radiactius, es el más que significativo título de este volumen.

A otro nivel Traficantes de Sueños acaba de editar Nuevos feminismos. Una historia de trayectorias y rupturas en el Estado español y Cojos y precarias haciendo vidas que importan, aportando herramientas de reflexión para unos movimientos sociales en proceso de transformación permanente. Finalmente, para los amantes del punk y la contracultura, hemos comenzado ha distribuir las ediciones del colectivo vasco Banizu Nizuke, entre ellas la maleta con los más de 30 números de la revista Muskaria, auténtica encicloperia de la escena musical vasca de los años 80. Todo muy pero que muy jugoso, aunque quede mal que lo digamos nosotros. Felices lecturas, pues

Os recordamos que podéis pedir estos títulos y el resto de libros de Virus y de las editoriales que distribuimos en: http://www.viruseditorial.net



Virus

Sabaté. Quinze anys de guerrilla urbana antifranquista (1945-1960)
Antonio Téllez Solà
ed. Virus
ISBN 978-84-92559-18-3 | 320 págs. | 23 euros

  
   
Antonio Téllez a la seva obra ens narra la història de la lluita d’aquells que, acabada la Segona Guerra Mundial, van decidir que encara no havia arribat el moment de descansar. Calia continuar la lluita fins acabar amb el sanguinari règim que s’havia imposat a l’Estat espanyol després de la Guerra Civil.

Partint de la vida d’un dels personatges més coneguts de la resistència contra el franquisme a Catalunya, en Francesc Sabaté Llopart (el Quico), ens presenta tota una generació de militants llibertaris hereus de les idees anarcosindicalistes i actors de la revolució de 1936. Els protagonistes d’aquest llibre comencen l’any 1944, mitjançant la propaganda i l’acció de guerrilla, un combat contra una dictadura que nega ferotgement a l’individu qualsevol dret a la llibertat d’expressió, ensenyament, associació, difusió d’idees i fins i tot el mateix dret a pensar; i responsable d’una política econòmica i social que provoca nombroses mostres de descontent entre la població des de començaments dels anys cinquanta.

Pocs homes i dones lluitadors van sobreviure a la repressió, desesperança i a la mort durant aquest llarg combat. Acorralats per la policia i els serveis d’informació espanyols, i abandonats per la CNT (Confederació Nacional del Treball) per la seva voluntat de continuar el combat actiu, mentre l’organització llibertària a l’exili s’esclerotizava, els grups d’acció mantenien una lluita cada vegada més precària, desesperada i solitària.

Els estrets llaços d’amistat que unien l’autor del llibre amb alguns dels seus protagonistes principals i els esforços que va dedicar a recopilar documents i testimonis directes dels fets que s’expliquen permeteren a Antonio Téllez donar-nos a conèixer alguns dels aspectes menys coneguts de la resistència llibertària de l’època: l’estructuració i el funcionament dels grups d’acció, el paper de les diferents organitzacions reagrupades al Moviment Llibertari Espanyol de la postguerra, i el paper de nombrosos militants que, ni herois ni màrtirs, no van ser una generació sacrificada debades.

Tot això converteix aquest llibre en un dels relats més apasionants i profunds sobre la resistència llibertària, un text indispensable i que s’ha convertit en referent de tots els posteriors escrits que s’han fet sobre Sabaté i sobre la lluita armada contra el franquisme a Catalunya.

Antonio Téllez Solà va néixer a Tarragona el 18 de gener de 1921. Va combatre a l’Exèrcit republicà fins a la retirada cap a França el febrer de 1939. Dels camps de concentració als camps de treball, va acabar integrant-se al maquis francès. Va participar en l’alliberament de Rodés i en la invasió fracassada de la Vall d’Aran l’octubre de 1944. A França treballa en diferents feines abans d’exercir com a periodista a l’agència de notícies France Presse. No deixa de militar activament a la FIJL (Federació Ibèrica de Joventuts Llibertàries), de la qual n’és membre actiu des de 1936. També col·labora, des de 1944, amb la revista Ruta i el diari Solidaridad Obrera. Després de la mort del seu amic Josep Lluís Facerias a Barcelona el 30 d’agost de 1957, funda amb altres companys la revista Atalaya (de desembre de 1957 a juliol de 1958). L’any 1961, poc després de l’assassinat d’un altre dels seus amics, Francesc Sabaté, mort el gener de 1960, abandona la militància organitzativa i es consagra a escriure la història dels militants dels grups d’acció i a col·laborar amb la premsa llibertària. Antonio Téllez Solá va morir a Perpinyà el 26 de març de 2005, deixant rere seu nombroses obres publicades i una gran documentació sobre la història recent del moviment llibertari peninsular.


El Tigre de Paper

Tigre de Paper edicions vol ser més que una editorial, pretén ser un projecte cultural des d’on desenvolupar el pensament crític, teixir identitat col·lectiva i enriquir l’àmbit literari en llengua catalana.

Així com Antoni Serra considera que “l’escriptor no és un ésser aïllat del context social on desenvolupa la seva activitat professional”, des de Tigre de paper Edicions considerem que la literatura ha de respondre a la crítica, al pensament i a la imaginació de la societat.

Perquè no només cal combatre la ignorància amb el coneixement, sinó que també cal combatre l’apatia amb el despertar, amb el fer, amb el caminar.
 

Tropel. Una dècada de lluita estudiantil a Colòmbia
Carlos Medina Gallego
ed. Tigre de paper
ISBN 978-84-938960-1-0 | 244 págs. | 15 euros
14,5 x 22,5 cm

       
   
Crònica novel·lada sobre el moviment estudiantil de la Universitat Nacional de Colòmbia als anys 70. Els debats ideològics, la lluita de carrer, les vagues, els amors i la quotidianitat, la clandestinitat, les manifestacions... Les il·lusions i frustracions d'una generació de tropeleros i tropeleras que reneix amb el pas del temps.

Un clàsic de la literatura activista colombiana, que pretèn deixar el record d'aquelles persones que amb el seu temps, el seu esforç i la seva vida van escriure perquè se segueixi escrivint la història del moviment estudiantil.

Perquè no hi ha tropel sense tropeleros i tropeleras...

Harraga
Antonio Lozano
ed. Tigre de Paper
ISBN 978-84-938960-2-7 | 152 págs. | 15 euros
14.5 x 22,5 cm

   

Novel·la negra basada en les màfies de la migració. Tràfic de drogues i de persones enmig de dos mons amb institucions corruptes, dos mons que confronten tradició i modernitat, pobresa i luxes, il·lusions i frustracions. On sicaris, camells, narcotraficants, policies de fronteres, polítics i respectables advocats, conviuen enredats en una trama de diner ràpid i tret fàcil.

La guerra just acaba de començar
Miguel López Crespí
ed. Tigre de Paper
ISBN 978-84-938960-0-3 | 114 págs. | 15 euros
14.5 x 21 cm

  

Un col·lage literari que divaga entre els petits grans moments històrics dels períodes revolucionaris i la vida política, clandestina i quotidiana de la rebel·lia a la ja turística i alienada Mallorca dels anys 70.

Relats que ens faran relacionar les guerres imperialistes i les injustícies que podem copsar pel carrer, del Vietnam a una vaga de treballadors portuaris, del despertador que sona cada matí per anar a treballar a la cita per conspirar contra l'ordre establert, per retratar-nos a les qui pretenem canviar el món o a les qui preferim deixar-nos endur per la corrent.


Pol·len edicions

Avui actius... o demà radiactius. Un manual de protecció de les radiacions, tant per als professionals exposats com per a tothom. Un llibre de divulgació científica sense embuts ni enganyfes
Jordi Bigues (coord.), Ulrich Beck, Helena Fusté, Josep Martí i Eduard Rodríguez Farré
ed. Pol·len edicions
ISBN 978-84-86469-17-7 | 136 págs. | 20 euros
14.5 x 21 cm

   
   
Les lliçons de la catàstrofe nuclear del complex nuclear de Fukushima són la repetició d'altres ja conegudes, però que el potent motor de l'amnèsia ens intenta fer amagar i oblidar: que el poder nuclear és l'exponent màxim del fonamentalisme tecnològic i l'integrisme cientifista. si la catàstrofe de Txernòbil (1986) va ser una metàfora del final del totalitarisme del segle XX i ens va mostrar que el risc en el món contemporani no té fronteres; ara Fukushima és una metàfora del nou totalitarisme de la indiferència i la resignació.

Aquest llibre pretén repassar els temes centrals del debat. Preguntes i respostes clares, sense embuts, amb tots els ets i els uts.


KM 0. Guia de restaurants slow food de Catalunya
 
Rosa Solà Maset
ed. Pol·len
ISBN 978-84-86469-16-0 | 124 págs. | 15 euros
15 x 21 cm

   

Escrit per Rosa Solà Maset, aquest llibre és una guia que reuneix per primera vegada tots els establiments de restauració del nostre país distingits amb el segell “Km 0” de Slow Food. La guia és fruit de mesos de treball conjunt amb els xefs, que mai no han dubtat a participar per enriquir aquesta guia que no vol ser convencional. En efecte, aquí hi trobareu el perfil humà dels cuiners, les anècdotes de la seva vida, el seu camí cap a la sostenibilitat i l’ecologia, les seves receptes amb fotografies, les adreces dels seus productors i els esdeveniments i mercats de relleu a prop dels restaurants. Inclou itineraris turístics slow al voltant dels restaurants per no oblidar mai que no hi ha turisme autèntic sense coneixement de la gastronomia local, com no hi ha gastrònom mereixedor d’aquest títol que no tingui interès pels orígens d’allò que menja. Cuinar Km 0 és fer producció neta? Sí, sempre que la sapiència culinària s’integri amb ingredients de proximitat, tradicionals, de temporada i ecològics.

Benvinguts: Slow Food acaba d’obrir la porta d’un nou concepte gastronòmic respectuós amb el món, amb els pagesos… i amb el consumidor! Ferran Adrià i Carlo Petrini en signen el pròleg i la introducció respectivament.

Que vagi de gust!

 


Traficantes de Sueños

Nuevos feminismos. Sentidos comunes en la dispersión. Una historia de trayectorias y rupturas en el Estado español 
Silvia L. Gil
ed. Traficantes de Sueños
ISBN 978-84-96456-62-3 | 346 págs. | 20 euros
16 x 23.5 cm

       

¿Qué ha pasado en las últimas décadas con el movimiento feminista? ¿Ha mutado? ¿Ha desaparecido? ¿Qué son los nuevos feminismos? ¿Con qué y con quién dialogan? ¿Qué aportan para pensar lo político en la actualidad? Este libro se sitúa donde la mayoría de las historias del movimiento feminista español se detienen: la década de los noventa.

A partir de una amplia base gráfica y documental y a caballo de tres grandes hilos narrativos (autonomía, genealogía de las diferencias y mapas de la globalización), Silvia L. Gil desbroza cuestiones como el fin del sujeto único del feminismo, las posibilidades transformadoras de la autonomía y la diferencia en un capitalismo que se nutre de las mismas y, sobre todo, la posibilidad de preguntarse por lo común, cuando la experiencia de lo compartido parece haber sido robada, y cuando el malestar y la vulnerabilidad de los cuerpos se sienten a flor de piel. Señala, en definitiva, una de las preguntas fundamentales de nuestro tiempo: ¿cómo ser capaces de dibujar sentidos comunes en la dispersión?

Cojos y precarias haciendo vidas que importan
Autoría Colectiva
ed. Traficantes de Sueños
ISBN 978-84-96546-62-3 | 256 págs. | 18 euros
16 x 23.5 cm

       
   
Fruto de tres años de conversaciones, reflexiones y encuentros nace este Cuaderno polifónico. En su redacción han participado personas que formaban parte del Foro de Vida Independiente y de la Agencia de Asuntos Precarios Todas aZien; personas con diversidad funcional, mujeres feministas y otras inclasificables. Aquí nos dedicamos a abordar cuestiones como la vulnerabilidad y los cuidados, la normativización de los cuerpos y sus discriminaciones, la autonomía y la independencia, el encierro institucional de la diferencia, la victimización y el asistencialismo, los límites y posibilidades de las identidades. Todo ello bajo una hipótesis,
 una pregunta que se pone en juego día a día: pensar y construir una vida que merezca más la pena, y esto no sólo para las personas con diversidad funcional, sino para todas y todos. Instrucciones de lectura: este texto es multiforme, el panfleto convive con el ensayo, el cuento con las conversaciones y las entrevistas; se puede leer de la primera a la última página, pero también a saltos según la curiosidad de cada cual.


Bósforo

Etnocracia. Políticas de tierra e identidad en Israel y Palestina
Oren Yiftachel
ed. Bósforo
ISBN 978-84-936189-8-8 | 420 págs. | 18 euros
15 x 22 cm


   
Oren Yiftachel presenta una nueva teoría crítica y un nuevo marco comparativo para explicar la geografía política de las sociedades etnocráticas. Para Yiftachel, una etnocracia es un régimen político que facilita la expansión y el control de tierras en disputa por parte de un determinado grupo étnico. En este régimen, los derechos y las capacidades jurídicas dependen básicamente del origen étnico y la ubicación geográfica. Para el autor «en el caso israelí, la etnocracia se manifiesta como una continuada estrategia sionista de judaización del hogar nacional, construido durante el último siglo como la Tierra de Israel, entre el río Jordán y el mar Mediterráneo».

Asimismo, los intereses de la (etno)clase fundadora y dominante en Israel -judios ashkenazis de origen europeo- se perpetúan mediante mecanismos de asignación de recursos y de representación que consolidan, por un lado, la separación intrajudía en diversos colectivos desigualmente favorecidos (ashkenazis, mizahíes, rusos, etíopes...), al tiempo que agudizan entre la comunidad palestina de Israel -que representa un veinte por ciento de su población- el sentimiento de no pertenencia a un Estado que se autoproclama «judío y democrático».

«El sionismo sigue siendo un movimiento colonial cuyos objetivos nacionales se basan en la tenencia de la tierra, el asentamiento y el control de la planificación espacial»


Banizu Nizuke

Muskaria. Kalean músika
AA. VV.
ed. Banizu Nizuke
1600 págs. | 50 euros
Maleta de cartón con los 30 números de la revista + 1 especial

       

Vocero del Rock Radical vasco, enciclopedia del punk ochentero, del donosti sound, de los jevis del barrio, de la movida roker, del primer Ska y la Euskadi tropical, documento imprescindible de consulta y sobretodo obra definitiva sobre la escena musical vasca y no tan vasca, desde 1980 hasta 1987. Esto es MUSKARIA.

La primera revista dedicada exclusivamente a la música hecha íntegramente en Euskalherria. Quizás alguno conoceréis su historia, o erais de los que bimensualmente conocía a través de la revista a aquellos grupos emergentes que con el paso de los años se convirtieron en tótems de la música. El caso es que la salida de cada nuevo número era todo un acontecimiento, sus páginas iban reflejando los cambios generacionales y sus diferencias en los gustos musicales. Si en los primeros números mandaban los cantautores folkies, los últimos reflejaron como nadie lo que se cocinaba en la Euskadi convulsa de los ochenta con su “Rock Radikal Vasco” y su “Euskadi Tropical”. Pero nunca fue portavoz oficial de nada. Si alguien quiere documentarse sobre el pop que se hacía en Getxo o el “Donosti Sound”, o sobre el famoso concierto de los Clash en Anoeta, tendrán también que acudir a MUSKARIA para encontrarse con ese material. La reista informaba de las últimas maketas, discos y conciertos locales, anunciaba los nuevos discos internacionales y sobretodo se convertía en el escaparate y altavoz de toda una generación de jóvenes que estaban cambiando las formas de entender su propia manera de vivir.

Aquel primer ejemplar lleno de titulares torcidos y fallos de imprenta ya mostraba a escondidas, las líneas maestras de su posterior trayectoria, reflejo de todo lo que se movía en la calle, afición por las polémicas y atención también a lo que era vanguardia musical en el resto del mundo mundial.


Portu sound. Catálogo de bandas de música moderna en Portugalete (1962-2009)
Banizu Nizuke
ed. Banizu Nizuke
ISBN 978-84-60024-56-9 | 314 págs. | 20 euros
21 x 21 cm

   

A principios de 2007, empezamos este proyecto con la intención de recopilar, en un único catálogo, la máxima información sobre todas las bandas de cualquier estilo de música moderna que hayan surgido en Portugalete. Partíamos con muy poco, pues la información está excesivamente dispersa. Lo primero que hicimos, fue hacer una lista preguntando a gente de diferentes edades los grupos que conocía. el primer mes llegamos a recopilar más de cien nombres. A partir de ahí, empezamos a buscar a los integrantes y su contacto para poder reunirnos con ellos. Al mismo tiempo, nos pusimos a bucear en fanzines musicales, periódicos y otras publicaciones relacionadas con el tema. Descubrimos que la revista Muskaria, tenía un apartado en todas sus ediciones dedicado a los grupos locales, titulado: «los maravillosos grupos locales», también descubrimos un dossier editado por los ayuntamientos de Barakaldo, Ortuella, Portugalete y Sestao, en mayo de 1987 con el título: «Sonidos de la margen izquierda», en el que se recopilaba a 56 grupos de Ezkerraldea y Meatzaldea. Descubrimos que el Correo Español, allá por el 84, tenía una página los jueves titulada «Rockmanía» donde de vez en cuando hablaba de algún grupo local o que Egin y su: «Bat, bi, hiru...» daban cuenta todos los viernes de una agenda de conciertos y solían presentar en un reportaje a algún grupo local.

Ese trabajo de documentación, las entrevistas con los grupos y la recopilación de material gráfico, sonoro y audiovisual, el resultado es Portu Sound


Bilbao invaded

Space invader
ed. Banizu Nizuke
ISBN 978-84-613-8153-1 | 120 págs. | 10 euros
17.5 x 13 cm

   

Space invader es un artista francés, anónimo, dedicado a intervenir en la calle con la colocación de marcianitos alicatados en baldosas a modo de píxeles. Nunca revela su identidad ni pide permiso para realizar su obra; y la iconografía que emplea está tomada del videojuego Space Invaders, desarrollado en 1978 por Toshiro Nisihikado. Una propuesta para ver la ciudad y potenciar su entorno mediante un juego de circuito que propone fijarse en detalles de la ciudad que quizás aún no has visto.

Desde hace más de 10 años interviene en núcleos urbanos de todo el mundo. El artista ya había trabajado en ciudades como Nueva York, Tokyo, Katmandú, París, Londres, Los Ángeles o Bangkok, hasta que llegó a Bilbao en diciembre de 2007
 



Txalaparta

Venenos de Dios, remedios del diablo 
Mia Couto
ed. Txalaparta
ISBN 978-84-8136-621-1 | 200 págs. | 17 euros
13.5 x 21.5 cm

 

El médico portugués Sidonio Rosa llega al pequeño pueblo africano de Villa Cacimba en busca de la mujer que lo abandonó sin dejar rastro. La respuesta a sus pesquisas la tiene una pareja de ancianos que necesitan de su ayuda: Doña Munda, hechicera y Bartolomé Sozinho, un viejo lobo de mar gravemente enfermo. En esta relación simbiótica, averiguar la verdad sobre su amor se convertirá para el joven médico en la búsqueda de un síntoma, oculto en una maraña de mentiras, traiciones, desafíos y medias verdades, en la cual el lector irá percibiendo poco a poco que nada es lo que parece en la brumosa villa africana.

 


Los Libros de la Frontera

El cadáver del padre [artes de vanguardia y revolución]
Ángel García Pintado
ed. Los Libros de la Frontera
ISBN 978-84-8255-090-9 | 276 págs. | 20 euros
14 x 21 cm

   

Un viaje cavilante por el reino de las vanguardias, en busca del verdadero rostro de la modernidad. Divulgación y análisis conviven, en virtud de subjetivas leyes de teoría combinatoria, en este ensayo del escritor y periodista Ángel García Pintado.

Futurismo, expresionismo, dadaísmo, surrealismo y todos los demás ismos que se negaron a cargar con el cadaver del padre son diseccionados, recompuestos y revividos en incursión incisiva, esclarecedora y beligerante a un laberinto donde se asiste a la actividad volcánica del arte en la Rusia de los soviets y a la gestación del monstruo «realismo socialista» (no nacido por generación espontánea). Necesidad retrospectiva de una historia de artistas y políticos, con sus grandes y pequeños culpables; historia que desemboca en «Revolución traicionada» y cuyas consecuencias se sufren, aún hoy, en carne viva.


04/10/2011 10:03:27 Versió per imprimir

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