El marxismo ha venido tratando lo nacional como un “problema” o “cuestión”, sin desarrollar un concepto propio de nación. Contribuyó negativamente a ello la noción simplista de Stalin, descriptiva y cerrada. Imperó el interés puramente político y externo al hecho nacional. En el libro de Carlos Barros, partiendo de la intuición del judío bolchevique Ber Borojov sobre el uso del concepto “condiciones de producción”, profusamente utilizado por Marx y Engels, se investigan todos sus escritos, tanto teóricos-metodológicos como periodísticos o cartas, a fin de sacar a la luz la noción subyacente de nación, materialista y dialéctica, que informaba sus posicionamientos sobre los hechos nacionales de su tiempo, que les llevó a apoyar con entusiasmo al nacionalismo irlandés y polaco, al tiempo que la unificación alemana. Combinaron los fundadores con destreza lo material-objetivo (geográfico y económico) con lo ideal-subjetivo (histórico, político y cultural), con sus frecuentes y paradójicos cruces, partiendo de la división histórica de la humanidad en clases y naciones, devolviendo al primer plano explicativo las condiciones económicas, entrelazadas con las condiciones naturales e históricas, para aprehender la historicidad, la viabilidad y la durabilidad de las naciones.

El derecho en la democracia constitucional - José Luís Monereo Pérez
El librero asesino de Barcelona - Ramon Miquel i Planas
Reivindicando El Capital de Marx - Andrew Kliman
Restos y rastros - Javier Tébar Hurtado y Joan Gimeno Igual (coords.)
¡El socialismo ha muerto! ¡Viva el socialismo! - Carlo Formenti
Revolucionarias - Pepe Gutiérrez Álvarez

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