Editorial: Dirección Única

ISBN: 9788409094851

78 págs.

XILOGRAFÍAS 1925-1938

Este monográfico reúne 50 xilografías de Gerd Arntz, un tercio de su producción entre las dos guerras mundiales. El constructivismo "objetivo" o "figurativo" que caracteriza la obra de este diseñador gráfico debe considerarse como el resultado del debate sobre la política cultural revolucionaria que tuvo lugar entre 1918 y 1933, principalmente en Alemania. Su concepción del arte gráfico partía del rechazo, tanto del costumbrismo realista como de los excesos expresionistas.
A través de sus isotipos y pictogramas, Gerd Anrzt apostó por un lenguaje sencillo y directo, elaborado en base a símbolos de comprensión universal. La idea que lo guiaba la resumió perfectamente su amigo y camarada, el pintor Franz Wilhelm Seiwert, en pocas líneas: «no queremos hacer cuadros que el burgués cuelgue encima del sofá para hacer más agradable su siesta. No queremos pintar cuadros que hagan que los hambrientos olviden su hambre. Tampoco queremos pintar cuadros en los que el mundo es hermoso y todo es bueno. Porque el mundo no es bello, y no todo es bueno».

12,00

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XILOGRAFÍAS 1925-1938

12,00

Este monográfico reúne 50 xilografías de Gerd Arntz, un tercio de su producción entre las dos guerras mundiales. El constructivismo "objetivo" o "figurativo" que caracteriza la obra de este diseñador gráfico debe considerarse como el resultado del debate sobre la política cultural revolucionaria que tuvo lugar entre 1918 y 1933, principalmente en Alemania. Su concepción del arte gráfico partía del rechazo, tanto del costumbrismo realista como de los excesos expresionistas.
A través de sus isotipos y pictogramas, Gerd Anrzt apostó por un lenguaje sencillo y directo, elaborado en base a símbolos de comprensión universal. La idea que lo guiaba la resumió perfectamente su amigo y camarada, el pintor Franz Wilhelm Seiwert, en pocas líneas: «no queremos hacer cuadros que el burgués cuelgue encima del sofá para hacer más agradable su siesta. No queremos pintar cuadros que hagan que los hambrientos olviden su hambre. Tampoco queremos pintar cuadros en los que el mundo es hermoso y todo es bueno. Porque el mundo no es bello, y no todo es bueno».

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