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Historia de un combate urbano

Por Íñigo Elortegui

Esta es la historia de un combate. Un barrio defendiendose panza arriba en el lodo de los mordiscos del orden urbano. Virus publica el relato que Miquel Fernández González hace del asedio desde todos los poderes al barrio del Raval barcelonés. La lucha sin cuartel contra sus desertores urbanos hacen del Raval un caso de estudio que se repite en todas las ciudades. Para una derecha puritana, acabar con el Raval es un objetivo moral, como parte del bien que debe ejecutar cualquier plan de ordenación – u ordenamiento – urbano. Para la progresía, acabar con el Raval es parte de la reordenación creativa que convierte a las ciudades en burbujas de mercado habitacional, arquitectónico o cultural. Moralistas y creativos con su horda de mercenarios técnicos, intermediarios y vendedores al por menor han hincado la rodilla en el lodo ravaleño. Miquel Fernández explica con la minuciosidad de un forense cómo todas las facciones que han gestionado el poder en Barcelona han tratado con los mismos métodos de someter al barrio proscrito. La exhausta policía como escuadra y cartabón del urbanismo social.

De su vida cotidiana, de los lazos comunitarios que los desertores del Raval han tejido al margen de las instituciones frente a la que viven, da cuenta Fernández. El mérito es que, con su relato de la calle d´en Robador, el autor desarrolla una etnografía crítica, poniendo su mirada al revés de como lo hacen las ciencias sociales. Fernández narra un estudio negro: unas veces investigador privado, otras forense, para paradógicamente “cazar” el mito del Raval, el barrio chino barcelonés y salvarlo del asesinato que se urde en las altos despachos. El crimen puesto en marcha lo está en muchas ciudades; en todas donde hubo un barrio llamado chino. Así que Matar al chino no es un libro que suceda en el Raval, sino allá donde se hallan desertores urbanos como los denomina Fernández.

 

Reseña publicada en Revista Hincapié, diciembre 2014

 

 

 

13/01/2015 14:35:54

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