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<p>«La combinación de distintas pestes, guerras y absolutismos parecen sucederse en la historia de manera que los breves lapsos de civilización casi se nos presentan como períodos anecdóticos dentro de una crisis permanente de la condición humana.» «La plaga de nuestro tiempo está fuertemente arraigada en la naturaleza de nuestras relaciones sociales, en una forma de organización de la explotación y la dominación que hace tiempo dejó de tener más horizonte que el de su propia supervivencia. Hoy se hace patente, de nuevo, que los sacrificios necesarios para la continuidad del modelo se cargarán en la cuenta de aquellos que menos interés tendrían en mantenerlo.»</p>
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<p>Escribe Mel Duarte que la carta de liberación de los esclavos hace mucho tiempo que fue firmada, sin embargo, la población negra sigue siendo mano de obra barata. Más que escribirlo, lo recita, lo grita, lo escupe. Negra desnuda cruda recuerda la ancestralidad de la mujer negra, pero volcándose en las rimas más modernas, casi rapeadas, para propagar toda la potencia necesaria y combatir así el racismo y el machismo que aún existen en nuestros días. A todas las mujeres negras que lucharon a lo largo de la historia les intentaron robar la nobleza y la dignidad. No lo consiguieron. Y además siguen vivas gracias a versos como estos.</p>
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<p>Apoyándose en una vasta biblioteca de documentos del gobierno de Estados Unidos, registros de corporaciones multinacionales, discursos de déspotas y memorias de funcionarios Prashad ha reunido un relato fascinante y espantoso de dónde y cómo Estados Unidos ha perpetrado su "lucha contra el terrorismo", las "drogas" o el "comunismo" global. Pero al lado de la historia del imperialismo estadounidense está la historia de la resistencia mundial. Washington Bullets es también un libro sobre la esperanza y las posibilidades que ofrecen millones de resistencias anónimas.</p>
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<p>La primera industrialización no solo vino acompañada de una miseria de masas, con ella también cambió la forma en la que las clases bajas narraban las dificultades de su presente y sus modos de resistencia. Antes de que se pudiese hablar de proletariado y, por tanto, cuando aún no había palabras que nombraran la experiencia común del desamparo, surgieron y circularon infinidad de textos, informes, estudios socio-estadísticos, boletines y novelas, que fueron después despreciados como reaccionarios, anárquicos y románticos. Su delito fue echar mano de un pasado, en parte idealizado, para atacar a un presente de muerte y destrucción.</p> <p>Esta revolucionaria investigación literaria e histórica es un viaje a una época en la que las personas sometidas al nuevo capitalismo pusieron en marcha una poesía de la clase con la que enfrentar la prosa de la situación, así como una rehabilitación tardía del anticapitalismo romántico.</p>
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<p>«Estar al margen es ser parte del todo, pero fuera del cuerpo principal», escribe bell hooks. A partir de su trayectoria biográfica dentro de una comunidad negra en su Kentucky natal y luego como estudiante y académica negra en el movimiento feminista, hooks nos ofrece una mirada particular, al mismo tiempo desde dentro y desde fuera del núcleo del dominio capitalista, blanco y patriarcal.</p> <p>La crítica teórica de hooks es aguda y fuerte: la teoría feminista carece de totalidad, carece del análisis general que podría abarcar una variedad de experiencias humanas, porque sus más visibles promotoras, mujeres blancas burguesas, han imprimido a las prioridades y propuestas del movimiento feminista un fuerte sesgo de clase y «raza».</p> <p>El feminismo persigue el fin de la opresión sexual en todas sus formas, no solo la igualdad de las mujeres con los hombres o la libertad individual de las mujeres. Su propuesta es aún más fuerte: el feminismo debe convertirse en un movimiento político de masas. Para que esto sea posible hay que transformar la teoría y la práctica. El movimiento feminista debe interpelar a la gran mayoría de mujeres y también a la gran mayoría de los hombres. Para que el feminismo sea masivo y transforme la sociedad debe poner en el centro los problemas de los inmensos márgenes: la pobreza, el racismo, la explotación laboral, la falta de medios públicos y comunitarios.</p> <p>En la visionaria perspectiva de Hooks, solo estableciendo alianzas sin ocultar las desigualdades entre mujeres podremos alcanzar una sororidad política y solo haciendo frente a todas las opresiones podremos cambiar cada una de ellas, y con ello nuestro presente y nuestro futuro.</p>
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<p>En esta nueva historia magistral, Andreas Malm afirma que todo comenzó en Gran Bretaña con el auge de la energía de vapor. Pero, ¿por qué los fabricantes pasaron de las fuentes tradicionales de energía, en particular los molinos de agua, a un motor de carbón? Contrariamente a las opiniones establecidas, el vapor no ofrecía ni una energía más barata ni más abundante, sino un control superior del trabajo subordinado. Animado por los combustibles fósiles, el capital podría concentrar la producción en los sitios más rentables y durante las horas más convenientes, como continúa haciéndolo hoy. Desde el Manchester del siglo XIX hasta la explosión de las emisiones en China, desde el triunfo original del carbón hasta el estancado cambio hacia las energías renovables, este estudio se centra en el corazón candente del capital y demuestra, con una profundidad sin precedentes, que bajar la temperatura significará un derrocamiento radical del orden económico actual</p>
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<p>El capitalismo ha transformado el mundo y aumentado nuestra productividad, pero a costa de un enorme sufrimiento humano y de dinamitar el futuro ecológico del planeta. Si queremos que haya un mañana para todos, debemos pensar un horizonte anticapitalista consagrado a la prosperidad humana. Este breve y poderoso manifiesto póstumo compendia décadas de trabajo académico y militante de Erik Olin Wright, una de las figuras intelectuales fundamentales de los últimos 50 años. Cómo ser anticapitalista en el siglo XXI es un alegato urgente en favor del socialismo, y una guía incomparable para ayudarnos a alcanzarlo. Sí, porque otro mundo es posible.</p>
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<p>En su innovadora historia sobre el sistema de clases en Estados Unidos, Nancy Isenberg expone el crucial legado de la embarazosa, siempre presente y ocasionalmente entretenida white trash. Los votantes que pusieron a Trump en la Casa Blanca han sido una parte permanente del tejido estadounidense: los pobres, marginados y sin tierra han existido desde la época del primer asentamiento colonial británico hasta los actuales hillbillies. Denominados como «basura», «timadores perezosos», «comedores de arcilla» o «crackers» en la década de 1850, los oprimidos eran conocidos por tener niños prematuramente envejecidos que se distinguían por su piel amarillenta, ropa andrajosa y actitudes apáticas. Los blancos pobres fueron fundamentales para el ascenso del Partido Republicano a principios del siglo XIX y la Guerra Civil en sí misma se libró casi tanto por cuestiones de clase como por la esclavitud. Por otro lado, la escoria blanca siempre ha estado en el centro de los principales debates sobre el carácter de la identidad nacional. Examinando la retórica política, la literatura popular y las teorías científicas a lo largo de cuatrocientos años, Isenberg cuestiona los mitos de la supuesta sociedad libre de clases estadounidense, donde la libertad y el trabajo duro garantizan la movilidad social.</p>