derechos sociales

  • Legitimidad

    18,00
    <p>La cuesti&oacute;n de la legitimidad es sin duda una cuesti&oacute;n extra&ntilde;a. No es f&aacute;cil saber qu&eacute; aporta al funcionamiento de unas instituciones que, en principio, cuentan con todos los resortes materiales necesarios para funcionar y son capaces de obtener obediencia por procedimientos &laquo;mec&aacute;nicos&raquo; como la polic&iacute;a, los tribunales o el sistema penitenciario. Sin embargo, nunca deja de ponerse encima de la mesa. En los debates de los medios o incluso en nuestras conversaciones cotidianas es frecuente escuchar afirmaciones como &laquo;puede que sea legal, pero no es leg&iacute;timo&raquo; o &laquo;que lo decida una mayor&iacute;a no significa autom&aacute;ticamente que sea leg&iacute;timo&raquo;. &iquest;Qu&eacute; queremos decir exactamente cuando sostenemos estas cosas? Este libro trata de responder a esta peliaguda cuesti&oacute;n partiendo, como no pod&iacute;a ser de otra manera, de la indagaci&oacute;n filos&oacute;fica. En ella, los autores muestran el camino por el que han ido estableci&eacute;ndose los principios de legitimidad que, de manera irrenunciable, han de guiar el proyecto de un orden civil republicano. Este recorrido nos conduce hasta las exigencias planteadas por la teor&iacute;a feminista, que desde sus or&iacute;genes ha impugnado la legitimidad del poder patriarcal y ha reivindicado que la universalidad de los principios que identificamos con el progreso de la humanidad lo sea de verdad.</p>
  • <p>El presente libro Socialismo, historia y utop&iacute;a busca hacer un balance filos&oacute;fico e hist&oacute;rico de la tradici&oacute;n socialista para entender su legado, en busca de ideas que tengan relevancia y potencial para los retos de la sociedad presente. Haci&eacute;ndose eco de la actitud de Hegel ante la Revoluci&oacute;n Francesa, el libro propone que los fracasos y tragedias del socialismo durante el siglo XX fueron tal vez inevitables dadas las condiciones del momento pero, precisamente por esa misma especificidad hist&oacute;rica, en la sociedad actual las ideas socialistas pueden ser una gu&iacute;a valiosa para la acci&oacute;n en un mundo cada vez m&aacute;s complejo sin que por ello se vaya a repetir el pasado. Antes bien, las transformaciones del capitalismo moderno, especialmente en una era de globalizaci&oacute;n y de crisis ambiental de car&aacute;cter planetario, hacen que sea cada vez m&aacute;s plausible y m&aacute;s viable retomar la agenda de solidaridad y responsabilidad compartida que forma parte de la tradici&oacute;n socialista desde sus or&iacute;genes hace ya m&aacute;s de dos siglos.</p>
  • <p>En su etapa de madurez, neoliberal y globalizado, senil y dist&oacute;pico, el capitalismo sigue apoyando y reforzando sus bases de acumulaci&oacute;n y gesti&oacute;n en la explotaci&oacute;n de las poblaciones y la apropiaci&oacute;n privada de los recursos naturales del planeta. Las poblaciones son explotadas durante su edad activa en el reino de la producci&oacute;n, pero despu&eacute;s son despojadas de sus derechos cuando se hallan en la edad de jubilaci&oacute;n.</p> <p>El mercado de trabajo, con la desregulaci&oacute;n laboral (contratos temporales, bajos salarios, eliminaci&oacute;n del salario m&iacute;nimo, eventualidad, flexibilidad y movilidad geogr&aacute;fica, despidos baratos o inexistentes, proliferaci&oacute;n de los falsos aut&oacute;nomos, etc.), ya facilita que el ataque al sistema p&uacute;blico de pensiones por parte del sector financiero y crediticio, con la ayuda de instituciones p&uacute;blicas mundiales y gobiernos nacionales, logre reformas del mismo en el que se desposee de derechos sociales a la ciudadan&iacute;a en general, y a las poblaciones trabajadoras en particular.</p>
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