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<p>El fuego es algo más que un enemigo, un peligro o un riesgo. Es un desafío comprensivo, un cuestionamiento de nuestras estructuras conceptuales y categorías institucionales, incluso de nuestro modo civilizatorio, valores y relaciones. Fuegos correctos, fuegos incorrectos, fuegos de superficie, fuegos de no superficie ¿Qué significa toda esta jerga? ¿Cuál es su utilidad inmediata? Lo que señala Pyne es la condición urgentemente necesaria del fuego para nuestra vida. Si requerimos del fuego como del oxígeno mismo, es porque el fuego es un proceso biológico imprescindible para nuestra humanidad erecta y deambulante, en un planeta peculiar en condiciones de ignición.</p> <p>El autor nos apremia a mirarlo como un existente biológico y cultural, sin abandonar el saber físico-químico acerca de esta peculiar reacción que adopta la forma de su contexto. El fuego sería una especie de ingeniería reversa de la fotosíntesis, la separación de aquello que la bioquímica vegetal ha unido. Es pues necesaria una biología-cultura del fuego para comprender el despliegue de su salvajismo y aminorar los abusos de sus domesticaciones. Porque el rol de los humanos monopolizando el fuego es central: en las condiciones geológicas actuales y dada las características de los sapiens, la búsqueda de un fuego cerrado y oculto –al interior de los motores, de nuestros hornos– alimentados por combustibles fósiles, despliega necesariamente una contracara de fuegos salvajes de superficie.</p>
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<p>En las últimas décadas, las teorías y estrategias relacionadas con los bienes comunes se han convertido en un elemento fundamental tanto de las ciencias sociales como de numerosos movimientos políticos de todo el mundo. El estudio de los comunes ha permitido comprender la sofisticación de unas instituciones que, en muchas sociedades, regulan el acceso colectivo a los recursos necesarios para la subsistencia. Paralelamente, activistas, sindicalistas, ecologistas o cooperativistas han descubierto en los bienes comunes una poderosa caja de herramientas con la que defender los servicios públicos, garantizar el acceso a la vivienda, la energía o la cultura, organizar el trabajo reproductivo y de cuidados y, más en general, luchar contra la mercantilización y la destrucción ecológica.</p> <p>Este sintético y accesible libro presenta una revisión rigurosa y crítica tanto de las prácticas como de los conceptos relacionados con los bienes comunes: su historia y sus potencialidades políticas, pero también sus limitaciones y ambigüedades.</p> <p>«Si, como escribió una vez Tomás de Aquino, "en caso de necesidad todas las cosas son comunes" [in casu necessitatis, omnia sunt communia], necesitamos leer este libro esta misma semana. César Rendueles –un sociólogo cuyos nuevos libros son siempre un acontecimiento para quienes nos interesamos por las cuestiones más acuciantes de nuestras vidas– no se limita a explicar por qué estamos en una condición de "necesidad", es decir, enmarcados en emergencias ecológicas, políticas y tecnológicas, sino también cómo reclamar nuestros "bienes comunes". Se trata de instituciones sociales colaborativas que regulan recursos (bienes y servicios públicos) que en un plazo relativamente breve serán cada vez menos accesibles para millones de personas que actualmente los dan por sentados. Este libro proporciona a todas aquellas valientes fuerzas sociales que abogan por estrategias democráticas, progresistas y emancipadoras una "política de los comunes" global que parece ser nuestra última oportunidad a medida que nos adentramos en el nuevo régimen del postcapitalismo. El propio Aquino habría respaldado el nuevo libro de Rendueles», —Santiago Zabala, profesor de investigación ICREA en la Universidad Pompeu Fabra</p> <p>«¿Quieres conocer más sobre los comunes? ¿Qué funcionó y qué no, y qué podría funcionar en esta época de crisis? Entonces lee este libro. Como en cualquier otra, la tragedia de los comunes también demandará una catarsis política, y nada mejor que contar con César Rendueles como guía intelectual». —Geert Lovink, teórico de los medios de comunicación y crítico de Internet</p>
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<p><em>La dispersión de las semillas</em> recoge cuatro proyectos de libro —inéditos en castellano— en los que trabajaba Thoreau antes de morir. «La dispersión de las semillas» es el principal: un texto que, en un momento en el que la generación espontánea o la permanencia de las especies eran lugares comunes, cuando no dogmas de fe, trata de demostrar de qué manera el viento, el agua y los animales participan en la creación y regeneración de los bosques. Completan el volumen, preparado por Bradley P. Dean, tres escritos de la misma época y que complementaban ese gran estudio de las semillas: «Frutos silvestres», «Hierbas y pastos» y «Árboles forestales».</p> <p>Este libro cuenta, además, con un prólogo de Gary Paul Nabhan, una introducción de Robert D. Richardson, jr., unas magníficas ilustraciones de Abigail Rorer y un epílogo de Marc Badal.</p>
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<p>Este libro trata de desentrañar el proceso por el cual nuestras sociedades han dado la espalda a la tierra y, creyéndose capaces de vivir al margen de ella, han confundido el desarraigo con la emancipación. De ese modo, hemos constituido una geografía ingrávida que, en dos generaciones, ha hecho olvidar el papel esencial jugado por los pueblos campesinos para conformar nuestro mundo.</p> <p>Marc Badal nos recuerda que «el precio a pagar por el privilegio de habernos liberado de una vida apegada a la tierra no es otro que el de estar permanentemente desubicados. Ya no sentimos ningún sitio como propio: estamos siempre fuera de lugar».</p> <p class="Indent1">[...] Hemos olvidado que somos los descendientes directos de los últimos campesinos y que nuestra existencia está completamente determinada por la renuncia a un legado cultural que, en vano, intentaron transmitirnos. Es decir, no somos solamente los huérfanos del campesinado. Somos aquellos que optaron por convertirse en sus desheredados. [...]</p> <p class="Indent1">[...] Es cierto que en los más variados contextos históricos las élites dominantes siempre han conseguido evitar los rigores de la terrestridad, pero se trataba de un reducido número de personas que vivían al margen de la tierra solamente gracias al expolio de una gran mayoría que no podía hacer otra cosa que arrastrarse sobre ella. Sin embargo, en las actuales sociedades sobredesarrolladas la ingravidez se ha democratizado. Ya no supone una marca distintiva de privilegio sino que constituye un rasgo inherente a nuestra relación con el mundo y, aunque todo cuanto nos ocurre depende de los procesos ecológicos que sostienen el metabolismo social, lo realmente significativo es que actuamos y pensamos como si tales vínculos no existieran. [...]</p>
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<p>El debat sobre l’ampliació nord del Port de València ha generat molts titulars i sovint contradictoris. Ja està construïda o encara està per fer? Ha de tramitar una nova Declaració d’Impacte Ambiental (DIA)? Serà positiva per a l’economia i, si és així, de qui? És tan preocupant per al medi ambient, per a la biodiversitat i per a espais valencians tan rellevants com l’Albufera, com alerten els ecologistes? Com afecta a la nostra salut l’increment de les mercaderies per trànsit marítim i terrestre? Necessita el Port una nova governança que faça la institució més transparent i participativa? No és una infraestructura més: està en joc el model de ciutat de València i el futur de totes.</p>
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<p>Viviendo en los límites de nuestra percepción ordinaria, los musgos son un elemento común pero en gran medida desapercibido del mundo natural. <em>Reserva de musgo</em> es una hermosa mezcla de ciencia y reflexión personal que invita a los lectores a explorar y aprender de la vida elegantemente sencilla de los musgos.</p> <p>En esta serie de ensayos personales, Robin Wall Kimmerer nos ayuda a comprender cómo viven los musgos y cómo sus vidas se entrelazan con las de otros innumerables seres. Nos explica la biología de los musgos con claridad e ingenio, al tiempo que reflexiona sobre lo que estos fascinantes organismos pueden enseñarnos. Basándose en su experiencia como científica, madre, profesora y escritora de ascendencia indígena americana, Kimmerer explica las peculiaridades de los musgos en términos científicos, así como en el marco de las formas de conocimiento indígenas.</p> <p>En este libro, la historia natural y las relaciones culturales de los musgos se convierten en una poderosa metáfora de las formas de vivir en el mundo.</p>
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<p>Considerado precursor del ecosocialismo y de las teorías del decrecimiento, el filósofo y periodista de la RDA Wolfgang Harich nadó a contracorriente del pensamiento oficial en los países del Este. Defendió desde el marxismo las tesis del Club de Roma sobre los límites del crecimiento, aunque su propuesta se basaba en plantear un comunismo decrecentista con un Estado fuerte, pues consideraba que la sociedad solo aceptaría restricciones al consumo de bienes mediante mecanismos coercitivos.</p> <p>Ambas corrientes tendieron a converger en las décadas posteriores, siendo la base del ecosocialismo –desde el ámbito más teórico al más activista– que ha llegado a nuestros días: interpretar el desarrollo del capitalismo como una Raubwirtschaft o economía de rapiña continuada y creciente para impulsar la acumulación de capital. Entendidos así, los movimientos sociales a menudo tienen un contenido ecológico al intentar resguardar los recursos naturales fuera de la economía mercantil, y colocarlos bajo control comunitario.</p>