Ecologia i Urbanisme

  • <p>Quan arriba la primavera, la naturalesa desperta lentament i les nits es tornen m&eacute;s c&agrave;lides. Quan sembla que tots dormen, en realitat passen moltes coses al jard&iacute;. Quina gran oportunitat d&rsquo;observar-les!</p> <p>En aquest &agrave;lbum, Anne Crausaz ens guia sigil&middot;losament a trav&eacute;s d&rsquo;una nit de bon temps. Malgrat la foscor, descobrirem moltes coses si encenem una llanterna. I sense l&rsquo;ajuda d&rsquo;aquesta, posant una mica d&rsquo;atenci&oacute;, veurem aterrar una cuca de llum, que normalment nom&eacute;s percebem pel seu petit i brillant ball nocturn, o fins i tot el salt inesperat d&rsquo;un saltamart&iacute;. A mesura que vagi avan&ccedil;ant el dia, anirem notant el cansament, per&ograve; desitjarem la nit que vindr&agrave;.</p> <p>En cada p&agrave;gina doble d&rsquo;aquest &agrave;lbum, l&rsquo;autora no nom&eacute;s ofereix dades sobre la fauna i flora del jard&iacute;, sin&oacute; que ens convida a viure en el present i meravellar-nos amb els tresors de la naturalesa.</p>
  • <p>El capitalismo est&aacute; atrapado en una aparente crisis interminable con estancamiento econ&oacute;mico y agitaci&oacute;n en todo el planeta. Mientras la atenci&oacute;n mundial ha estado obsesionada con el problema econ&oacute;mico, las condiciones ambientales globales han empeorado r&aacute;pidamente y confrontan a la humanidad con su crisis definitiva: la de la supervivencia a largo plazo.</p> <p>Karl Marx, inspirado por el qu&iacute;mico alem&aacute;n Justus von Liebig, argument&oacute; que la relaci&oacute;n del capitalismo con su entorno natural era la de un sistema de robo que condujo a una brecha irreparable en el metabolismo entre la humanidad y la naturaleza. En el siglo XXI, estas ideas cl&aacute;sicas sobre la degradaci&oacute;n de la tierra causada por el capitalismo se han convertido en la base de extraordinarios avances en la teor&iacute;a y la pr&aacute;ctica del ecosocialismo contempor&aacute;neo.</p> <p>En <em>El robo de la naturaleza</em>, Jhon Bellamy Foster y Brett Clark examinan el saqueo de la naturaleza a trav&eacute;s de la producci&oacute;n de mercanc&iacute;as y c&oacute;mo ha llevado a la actual brecha antropog&eacute;nica en el sistema terrestre. La crisis ecol&oacute;gica se extiende m&aacute;s all&aacute; de las cuestiones tradicionales de la de lucha de clases. Una ruptura corporal en la organizaci&oacute;n f&iacute;sica de los propios seres vivos que plantea cuestiones cr&iacute;ticas para la reproducci&oacute;n social, el capitalismo racial, el especismo alienado y el imperialismo ecol&oacute;gico. Siguiendo a Marx, nadie es due&ntilde;o de la Tierra. Debemos mantenerla, colectivamente, para las generaciones futuras y los innumerables y diversos habitantes del planeta. Debemos romper con el capitalismo.</p>
  • Origen

    21,90
    <p>Todos somos uno y habitamos el mismo planeta; de esta idea parte el libro, en el que cada doble p&aacute;gina ofrece una mirada actual y estimulante de m&aacute;s de una veintena de pueblos originarios, los primeros en habitar territorios hoy d&iacute;a mermados por una &laquo;civilizaci&oacute;n&raquo; que solo busca lucrarse con ellos.</p> <p>En estos pueblos prevalece el sentido comunitario de la vida, que se basa en la reciprocidad, la solidaridad y la ayuda mutua, en evitar el exceso y honrar lo que se recibe. Adem&aacute;s, los pueblos ind&iacute;genas custodian el 80 % de la biodiversidad terrestre; son los primeros conservacionistas del entorno natural que habitan.</p> <p>La autora franco-uruguaya Nat Cardozo ha creado un libro &uacute;nico, con hermosas ilustraciones que desdibujan la frontera entre el ser humano y el entorno e identifican una variedad tan amplia de formas de vida como de culturas pr&aacute;cticamente desconocidas.</p> <p>Adem&aacute;s de recoger 22 relatos en primera persona, escritos con la direcci&oacute;n literaria de Mar&iacute;a Jos&eacute; Ferrada (Premio Iberoamericano SM de Literatura Infantil y Juvenil 2021), se trata de un libro divulgativo sobre el pasado y el presente de los pueblos originarios, una larga historia de lucha y resistencia; la defensa no solo del propio territorio, sino tambi&eacute;n de la lengua y la forma de vida tradicional.</p>
  • <p>La historia del siglo xx ha producido una innumerable cantidad de figuras fascinantes, de biograf&iacute;as volcadas en los procesos revolucionarios y en las tr&aacute;gicas guerras que atravesaron el siglo. Paul Mattick es sin duda una de ellas. Obrero tornero, desde muy joven implicado en la izquierda comunista alemana, v&iacute;ctima de la violenta represi&oacute;n que sigui&oacute; a la Revoluci&oacute;n de 1918 y siempre volcado en una continua actividad de autoformaci&oacute;n y discusi&oacute;n. La singularidad de Mattick se cifra en una fidelidad sin mediaciones al principio que impuls&oacute; al movimiento obrero desde la Primera Internacional: que la revoluci&oacute;n solo puede ser obra de los trabajadores mismos. Por eso, fue un cr&iacute;tico temprano e implacable no solo del reformismo, sino del leninismo bolchevique. A la vez, defendi&oacute; la posibilidad de otro tipo de comunismo, resultado de las instituciones democr&aacute;ticas de poder obrero, los soviets, los consejos.</p> <p>Condenado, como tantos otros, a la inactividad pol&iacute;tica en los a&ntilde;os de la Guerra Fr&iacute;a, su esfuerzo se volc&oacute; entonces en una tarea que ya hab&iacute;a comenzado a desarrollar en la d&eacute;cada de 1930: el estudio de la tendencia a la crisis del capitalismo. El an&aacute;lisis de los l&iacute;mites y las contradicciones de la acumulaci&oacute;n de capital parec&iacute;an apuntar, inevitablemente, al colapso del sistema capitalista y con este a la posibilidad de una alternativa revolucionaria. En este sentido, destacan los trabajos te&oacute;ricos en los que aborda las hip&oacute;tesis primeras de Marx acerca de la ca&iacute;da de la tasa de ganancia, pero tambi&eacute;n sobre el New Deal y los l&iacute;mites de la econom&iacute;a mixta (Keynes), adem&aacute;s de la discusi&oacute;n acerca de la tesis del capitalismo monopolista de Estado de Baran y Sweezy. Igualmente significativa es su cr&iacute;tica a Marcuse, as&iacute; como a la conversi&oacute;n del marxismo en una ideolog&iacute;a burguesa o el estudio del incipiente ecologismo de los a&ntilde;os setenta. Temas, todos ellos, que tienen una abundante representaci&oacute;n en los art&iacute;culos contenidos en este volumen, y que convierten este libro en seguramente la representaci&oacute;n m&aacute;s completa de su obra publicada en castellano.</p>
  • <p>Lluites en defensa de la vida i el territori davant de la despossessi&oacute;? Et preocupa el poder desorbitat que acumulen les empreses transnacionals? Formes part d&rsquo;algun col&middot;lectiu? Voleu unir feminisme, anticapitalisme, ecologisme... i interseccionalitzar lluites? Us interessa con&egrave;ixer altres organitzacions i resist&egrave;ncies? </p> <p>En aquest manual no trobareu respostes ni receptes tancades, per&ograve; s&iacute; una proposta col&middot;lectiva que hem teixit des de diferents col&middot;lectius i territoris per impulsar les lluites ecofeministes contra el poder corporatiu. Les idees que trobareu les vam comen&ccedil;ar a dibuixar el maig del 2021 en un espai de debat virtual entre feministes d&rsquo;Am&egrave;rica Llatina i Europa que, des de diferents &agrave;mbits, estem confrontant el poder corporatiu.</p>
  • <p>Este libro resume en siete ideas regeneradoras casi todo lo que necesitamos comprender y lo que es preciso hacer para que la humanidad pueda convivir de forma justa y en paz con el planeta en toda su diversidad. Es urgente desmontar los andamios de la cultura que ya no nos sostiene y nos acerca al abismo. Son necesarias otras bases que iluminen un horizonte posible y deseable. Necesitamos una Nueva Cultura de la Tierra.</p>
  • <p>En <em>El enjambre ardiente</em>, el autor establece un paralelismo entre la lucha de Don, un apicultor que aspira a vivir en armon&iacute;a con la naturaleza, para salvar a sus abejas de los avispones asi&aacute;ticos y la invasi&oacute;n del fundamentalismo religioso. Es su manera de abordar la crisis ecol&oacute;gica y el fanatismo, pero tambi&eacute;n de proponer una soluci&oacute;n: la solidaridad, el trabajo colectivo por un objetivo com&uacute;n, como hacen las abejas.</p>
  • <p>&iquest;C&oacute;mo podemos replantearnos la relaci&oacute;n entre los seres humanos y el suelo, en formas abiertas a futuros ecol&oacute;gicos insurgentes, esperanzadores y decoloniales? &iquest;C&oacute;mo pueden contribuir las relaciones entre los seres humanos y el suelo a detener la herencia de explotaci&oacute;n de la Tierra?</p> <p>En este volumen, que re&uacute;ne intervenciones y textos desarrollados durante m&aacute;s de diez a&ntilde;os, Mar&iacute;a Puig de la Bellacasa nos anima a explorar la relaci&oacute;n entre los humanos y los suelos que nos sustentan. Al mismo tiempo, nos invita a contarnos otras historias sobre nuestro devenir en la Tierra m&aacute;s all&aacute; del capitalismo, y a explorar las formas en que la actual transformaci&oacute;n de las relaciones entre lo humano y el suelo podr&iacute;an reinventar el sentido de pertenencia a una Tierra siempre en conflicto. Aprender de la descomposici&oacute;n elemental de los suelos tambi&eacute;n nos obliga a desdibujar el relato cosmol&oacute;gico, a convertir los or&iacute;genes en ciclos, las l&iacute;neas en espirales, pero tambi&eacute;n a impulsar nuevas afinidades elementales para participar en la recirculaci&oacute;n de vidas compartidas m&aacute;s-que-humanas.</p> <p>Nos urge una ecopo&eacute;tica que abrace la descomposici&oacute;n, donde los imaginarios cient&iacute;ficos, art&iacute;sticos y activistas se opongan a la visi&oacute;n productivista, explotadora y alienante de los suelos como &laquo;recursos&raquo;, promoviendo en su lugar concepciones que cultiven un resurgimiento transformador y ecocultural de las relaciones materiales y afectivas con el suelo, esa &laquo;esencia&raquo; animada que, como dir&iacute;a Donna Haraway, evidencia un mundo de &laquo;compa&ntilde;eras y compa&ntilde;eros&raquo; que comparten el mismo problema.</p> <p>&laquo;Mar&iacute;a Puig de la Bellacasa indaga en una biopol&iacute;tica transformadora a trav&eacute;s del cuidado de los suelos, de la tierra y sus muchas especies (incluyendo las personas).&raquo; &mdash;Donna Haraway</p> <p>&laquo;Los mundos actuales centrados en el suelo contribuyen a la narraci&oacute;n colectiva de m&uacute;ltiples historias de cocreaci&oacute;n ecol&oacute;gica, descomposici&oacute;n y sanaci&oacute;n, representadas por una diversidad de comunidades m&aacute;s-que-humanas, que ojal&aacute; permitan mundosm&aacute;s justos y habitables en esta Tierra. Mundos que quiz&aacute; a&uacute;n no tengan una palabra para ser nombrados.&raquo; &mdash;Mar&iacute;a Puig de la Bellacasa</p>
  • En Urbanismo feminista se concretan y detallan diferentes aspectos relativos a esa ciudad que pone la vida en el centro, desde la clara conciencia de que solamente los procesos impulsados desde abajo, y a partir de la complejidad comunitaria, edificarán una realidad urbana radicalmente distinta a la que conocemos.
  • <p>Un operario de jardines avanza cuaderno en mano. Su desbrozadora calla, por fin, abandonada bajo un &aacute;rbol. Entre sus manos: un cuaderno, alg&uacute;n bol&iacute;grafo, quiz&aacute;s un lapicero. Su actividad previa, guiada por ese humano intento de someter espacios y moldearlos a disciplinados deseos de la sociedad, poco a poco se aplaca. Despierta la observaci&oacute;n. La empat&iacute;a. La capacidad de sentir con. Lo mejor de ese humano regresa cuando comienza a secar el sudor de su frente y nuestro particular jardinero abre su sensibilidad al mundo.</p> <p>En ese remanso, breve, furtivo, Gs&uacute;s Bonilla dibuja y escribe un cuaderno de campo, un poemario, un canto a todas esas plantas que habitan a nuestro lado, que conviven con nuestra incre&iacute;ble arrogancia, un canto a plantas y &aacute;rboles que componen la base de nuestro mundo, el eje de mil dependencias cuyo reconocimiento limpia nuestras mentes e introduce algo de optimismo en este complicado mundo.</p>
  • Nuestra relación con el resto de los animales se haya en un momento inédito: entre la conciencia de la crisis ecológica y cómo esta se encarna en todos los seres vivos, por un lado, y la inercia de milenios de sometimiento, por el otro.
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