Norteamérica

  • <p>Publicada en 1974 y escrita cuando ten&iacute;a 28 a&ntilde;os, la autobiograf&iacute;a de Angela Davis es una radiograf&iacute;a fundamental de las luchas sociales en Estados Unidos durante los a&ntilde;os sesenta y setenta, periodo en el que se convirti&oacute; en un icono del Movimiento de Liberaci&oacute;n Negro. En sus p&aacute;ginas, Davis expone el punto de vista de una militante afroamericana y su particular visi&oacute;n del movimiento negro y el feminismo, en uno de los momentos m&aacute;s efervescentes de la historia pol&iacute;tica reciente, cuando el imperialismo norteamericano estaba a la defensiva tanto en el exterior (Vietnam, frentes de liberaci&oacute;n, etc.) como en el interior. Fue en este periodo cuando fue perseguida y encarcelada por diversas autoridades, falsamente acusada de secuestro, conspiraci&oacute;n y asesinato.</p> <p>M&aacute;s que ideas abstractas, teor&iacute;as o ejercicios intelectuales triviales, lo que encontramos en este volumen es una profunda preocupaci&oacute;n por la dignidad de la gente, en un momento hist&oacute;rico en el que la lucha por estos valores se libraba a vida o muerte. Y Davis luch&oacute; por la vida de muchos como si fuera por la suya propia.</p>
  • <p>La trayectoria vital e intelectual de Angela Davis se enmarca en la tradici&oacute;n estadounidense de la resistencia civil, que nace con las revueltas de los primeros africanos trasladados por la fuerza al hemisferio occidental. Como tantos militantes que pusieron en cuesti&oacute;n la legitimidad de las leyes del Estado, ha sido perseguida, encarcelada y difamada. En 1970, cuando salt&oacute; a la escena p&uacute;blica internacional al ser incluida entre los criminales m&aacute;s buscados por el FBI, se la present&oacute; como una revolucionaria violenta y &laquo;enemiga del Estado&raquo;. En realidad, era una ciudadana consciente, que participaba en la organizaci&oacute;n de un movimiento cuyo objetivo era lograr la inconstitucionalidad de la pena de muerte y la liberaci&oacute;n de los presos pol&iacute;ticos. Profesora de Filosof&iacute;a en la Universidad de California en Los &Aacute;ngeles, nunca ocult&oacute; su pertenencia al Partido Comunista, convencida de que el activismo pol&iacute;tico no era incompatible con ser una educadora eficiente. Pero en 1969 Ronald Reagan, gobernador de California, preparaba su candidatura a la Casa Blanca y necesitaba demostrar a los conservadores que era capaz de aplastar a los activistas de izquierdas &mdash;especialmente a los negros, muy implicados en la reivindicaci&oacute;n de sus derechos civiles&mdash;. En consecuencia, forz&oacute; la expulsi&oacute;n de la joven profesora, un suceso que resultar&iacute;a mucho m&aacute;s medi&aacute;tico de lo previsto. Al recibir la noticia de su destituci&oacute;n, Angela Davis decidi&oacute; continuar impartiendo sus clases al aire libre. A sus estudiantes habituales, se sumaron entonces cientos de otras disciplinas, que manifestaron su repulsa a lo que consideraban un despido injusto. Finalmente, fue readmitida. Sin embargo, empez&oacute; a recibir cartas injuriosas y amenazas de muerte. Una de las dos armas que adquiri&oacute; para defenderse, desencadenar&iacute;a su persecuci&oacute;n por parte del FBI. <br /> <br /> Como activista en favor de los derechos de los presos y contra la pena de muerte, form&oacute; parte de la defensa de Soledad Brothers, tres reclusos de la prisi&oacute;n californiana de Soledad acusados de promover huelgas y revueltas, en una de las cuales fallecieron dos presidiarios y un vigilante. El Estado ped&iacute;a para ellos la pena capital. George Jackson, que llevaba diez a&ntilde;os entre rejas por asalto a una gasolinera (70 d&oacute;lares de bot&iacute;n), se hizo marxista, integrante del Black Panther Party y escritor. En uno de sus libros &mdash;Soledad Brother: The Prison&nbsp; Letters of George Jackson (1970)[1]&mdash;, incluy&oacute; la correspondencia mantenida con la profesora universitaria. La visibilidad de Angela en la causa de los Hermanos Soledad y su acercamiento a los Black Panthers, desencadenaron su expulsi&oacute;n definitiva de la universidad (&laquo;Me hab&iacute;a convertido en un s&iacute;mbolo a destruir&raquo;). [...]</p>
  • <p>Durante d&eacute;cadas, la clase liberal ha sido un mecanismo de defensa contra los peores excesos del poder. Posibilitaba formas limitadas de disidencia y cambio, y serv&iacute;a como baluarte contra los movimientos m&aacute;s radicales, ofreciendo una v&aacute;lvula de escape para la frustraci&oacute;n y el descontento popular, y desacreditando a quienes planteaban un cambio estructural profundo. Sin embargo, una vez perdido su papel social y pol&iacute;tico, la clase liberal y sus valores se han convertido en objeto de burla y odio. La bancarrota del liberalismo ha abierto la puerta a los protofascistas, y los pilares de la clase liberal &mdash;prensa, universidades, movimiento obrero, Partido Dem&oacute;crata e instituciones religiosas&mdash; se han derrumbado. Las clases m&aacute;s pobres, e incluso la clase media, ya no disponen de un contrapeso.</p>
  • <p>Nube Roja fue el &uacute;nico indio americano de la historia en derrotar al Ej&eacute;rcito de EE. UU. en una guerra, obligando al Gobierno a procurar la paz bajo los t&eacute;rminos impuestos por el jefe indio. En la cima del poder de Nube Roja, los sioux llegaron a reclamar el control sobre una quinta parte de lo que ser&iacute;an los contiguos Estados Unidos y disfrutaron de la lealtad de miles de guerreros feroces. Sin embargo, las neblinas de la historia han ensombrecido extra&ntilde;amente su figura. Ahora, gracias al redescubrimiento de una autobiograf&iacute;a perdida y a la investigaci&oacute;n meticulosa de dos galardonados autores como Bob Drury y Tom Clavin, puede contarse al fin la historia del guerrero indio m&aacute;s poderoso del siglo XIX.</p> <p>En este documento, los autores devuelven a Nube Roja su lugar en la historia. Repasando los acontecimientos que desembocaron en la Guerra de Nube Roja, nos ofrecen retratos &iacute;ntimos de las muchas vidas con las que se cruz&oacute; el jefe indio: hombres de monta&ntilde;a como Jim Bridger, generales estadounidenses como William T. Sherman, exploradores intr&eacute;pidos como John Bozeman, y memorables guerreros a quienes Nube Roja prepar&oacute;, como el legendario Caballo Loco. En el centro de la historia se encuentra el gran jefe sioux, luchando por la mera existencia de la forma de vida de los indios.</p>
  • <p>Quince a&ntilde;os despues del inicio de la guerra de Afganist&aacute;n, el nombre de Pat Tillman todav&iacute;a se recuerda como s&iacute;mbolo del gran sacrificio que Estados Unidos pidi&oacute; a toda una generaci&oacute;n en la que ya es la misi&oacute;n militar m&aacute;s larga de su historia. Tillman hab&iacute;a renunciado a un contrato millonario con la Liga de F&uacute;tbol Americano (NFL) para alistarse en el Ej&eacute;rcito, tras el fuerte impacto que tuvieron sobre &eacute;l los atentados del 11 de septiembre de 2001. Pero dos a&ntilde;os m&aacute;s tarde fue abatido en una misi&oacute;n en el sureste de Afganist&aacute;n, y la Casa Blanca y el Pent&aacute;gono emplearon su sacrificio para ennoblecer la guerra y sus motivos. Sin embargo, pronto se descubrir&iacute;a que a Tillman no lo mataron los talibanes, sino el &laquo;fuego amigo&raquo;, y que el Ej&eacute;rcito conspir&oacute; para ocultar esas circunstancias.</p> <p>A trav&eacute;s de los diarios y cartas de Tillman, entrevistas con su esposa y amigos, conversaciones con los soldados que sirvieron junto a &eacute;l y una amplia investigaci&oacute;n, Krakauer expone los acontecimientos y acciones que llevaron a su muerte. Tillman era ateo, recelaba de Bush y vivi&oacute; como un calvario personal su primera misi&oacute;n en Iraq. Como muchos estadounidenses, ve&iacute;a aquella guerra innecesaria, un capricho de la administraci&oacute;n Bush. Se neg&oacute; a dar entrevistas y no quer&iacute;a ser representante de ninguna generaci&oacute;n, s&oacute;lo quer&iacute;a luchar por su patria, como uno m&aacute;s.</p>
  • <div>La expansi&oacute;n y dominio absolutos del capitalismo global desde principios del siglo xxi ha sido generalmente atribuida a la superioridad de los mercados competitivos. La globalizaci&oacute;n se nos aparec&iacute;a como el resultado natural de este proceso imparable. Pero a d&iacute;a de hoy, con unos mercados globales cada vez m&aacute;s turbios y dependientes de la intervenci&oacute;n estatal para mantenerse a flote, se ha hecho evidente que mercados y estados no son lo que se dice fuerzas opuestas.</div> <div>&nbsp;</div> <div>En este trabajo pionero, Leo Panitch y Sam Gindin demuestran la &iacute;ntima relaci&oacute;n entre el capitalismo actual y el Estado norteamericano, en especial en el papel de &laquo;imperio informal&raquo; que promueve el libre comercio y los movimientos de capital. A trav&eacute;s de un potente an&aacute;lisis hist&oacute;rico y estad&iacute;stico, muestran c&oacute;mo EEUU ha supervisado la reestructuraci&oacute;n de otros estados en beneficio de mercados competitivos, as&iacute; como coordinado la gesti&oacute;n de unas crisis financieras cada vez m&aacute;s frecuentes.</div> <div>&nbsp;</div> <div>La formaci&oacute;n del capitalismo global, a trav&eacute;s de un an&aacute;lisis sorprendentemente original de la primera gran crisis econ&oacute;mica del siglo xxi, la relaciona e identifica con la centralidad de los conflictos sociales que se producen en el seno de los estados, m&aacute;s que entre estados; fallas emergentes que alumbran la posibilidad de unos nuevos movimientos pol&iacute;ticos que transformen los estados-naci&oacute;n y trasciendan los mercados globales.</div>
  • <p>Las vallas del Festival de Woodstock son derribadas mientras alguien saquea un almac&eacute;n propiedad de la organizaci&oacute;n y reparte entre la muchedumbre sacos de dormir y tiendas de campa&ntilde;a. En el Lower East Side de Nueva York exhiben navajas, aunque tambi&eacute;n tienen armas de fuego. Se preparan para algo mayor. Proveen de comida a los sin techo de la ciudad, al mismo tiempo que retan a la industria del rock and roll, a los empresarios rebeldes y a MC5. La visita de la banda de Detroit acaba con sus miembros huyendo de la ira motherfucker. No piden nada. Lo toman todo. Simulan el asesinato de un poeta y realizan una abierta apolog&iacute;a de una asesina real, Valerie Solanas y sus disparos contra el arte (Andy Warhol). Intentan cerrar el Museo de Arte Moderno, inundan de vagabundos salas de arte y pretenden acabar con todos los polic&iacute;as de la ciudad. Pelos largos, hombres lobo, drogas, comunas y chaquetas negras de cuero. Est&aacute;n frente al Pent&aacute;gono, desafiando a los polic&iacute;as que lo custodian, mientras los yippies pretenden hacerlo levitar.</p> <p>No eran hippies, ni tampoco una organizaci&oacute;n pol&iacute;tica al uso. Eran una banda callejera politizada, una tribu y un clan revolucionario, un oscuro grupo de afinidad convertido en una verdadera familia cuyo discurso giraba en torno a una constelaci&oacute;n de ideas que inclu&iacute;an a Dad&aacute;, la anarqu&iacute;a y la autodefensa armada.<br /> <br /> Por vez primera en castellano, los textos, panfletos y p&oacute;sters de Black Mask/Up Against the Wall, Motherfuckers!</p>
  • Malcolm X

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    <p>En la d&eacute;cada de 1960, decisiva para el movimiento por los derechos civiles, numerosas voces de protesta y de cambio se elevaron por encima del estruendo de la historia y de las falsas promesas. Pero una de ellas sonaba con m&aacute;s urgencia y pasi&oacute;n que el resto: Malcolm X, el l&iacute;der musulm&aacute;n, instigador y anti-integracionista, calificado en alguna ocasi&oacute;n como el hombre m&aacute;s peligroso de Am&eacute;rica, desafiaba al mundo a escuchar y aprender la verdad como &eacute;l la hab&iacute;a experimentado. Fund&oacute; la Organizaci&oacute;n de la Unidad Afroamericana para enviar a los afroamericanos de todo el pa&iacute;s un mensaje inspirador de orgullo, poder y autodeterminaci&oacute;n. Un perdurable mensaje, tan relevante hoy como entonces.</p> <p>En esta ya cl&aacute;sica autobiograf&iacute;a, publicada originalmente en 1964, Malcolm X cuenta la extraordinaria historia de su vida y la efervescencia del movimiento musulm&aacute;n negro al veterano escritor y periodista Alex Haley, ganador del premio Pulitzer por su libro <em>Ra&iacute;ces</em>. En una colaboraci&oacute;n &uacute;nica, a trav&eacute;s de m&aacute;s de cincuenta entrevistas, Haley escuch&oacute; y comprendi&oacute; al m&aacute;s controvertido l&iacute;der de su tiempo. Sus p&aacute;ginas definen la lucha afroamericana por la igualdad social y econ&oacute;mica en el seno de la cultura americana, una batalla por la supervivencia. Malcolm X ofrece una fascinante perspectiva sobre las mentiras y limitaciones del sue&ntilde;o americano, y sobre el racismo de una sociedad que niega a sus ciudadanos no blancos la oportunidad de so&ntilde;ar. La declaraci&oacute;n definitiva de un movimiento y un hombre cuyo trabajo nunca fue terminado, pero cuyo mensaje es atemporal.</p>
  • <p><em>We de people</em> traza la historia del constitucionalismo estadounidense, desde la fundaci&oacute;n de la Rep&uacute;blica hasta la revoluci&oacute;n de los derechos civiles de la d&eacute;cada de 1960 y la crisis actual provocada por la governance neoliberal, para afirmar con todo&nbsp; vigor la funci&oacute;n primordial desempe&ntilde;ada por el poder constituyente del pueblo estadounidense en el ritmo de producci&oacute;n de la norma constitucional y del derecho positivo. Lejos de afirmar un modelo constitucional basado en la reproducci&oacute;n de la norma jur&iacute;dica al ritmo de los equilibrios de un poder constituido congelado en el tiempo, el profesor Ackerman reivindica y reconstruye con toda precisi&oacute;n te&oacute;rica los momentos hist&oacute;rico-constitucionales, producto genuino de procesos intens&iacute;simos de lucha de clases y de antagonismo social, en los que la voz del pueblo se impone en un complejo juego de desplazamientos de los equilibrios institucionales y de innovaciones en el campo jur&iacute;dico-constitucional.</p>
  • <p><font face="Verdana" size="2">Este libro transita entre el ensayo pol&iacute;tico, la cr&oacute;nica y la historia oral. Su sujeto: la heterogeneidad y multiplicidad de luchas contra el imperialismo y el capitalismo dentro de Estados Unidos. La posici&oacute;n de partida: la universidad. Y la forma empleada: un experimento de escritura que fisura hasta el l&iacute;mite la subjetividad individual a trav&eacute;s del ruido y la furia de lo colectivo. No se trata de escribir sobre las insurgencias, sino de hacerlo codo a codo con ellas. </font></p> <p><font face="Verdana" size="2"> Nos desmarcamos as&iacute; de esa forma de automutilaci&oacute;n epistemol&oacute;gica donde las palabras suplantan a las cosas y la teor&iacute;a no se mezcla con la acci&oacute;n. Y lo hacemos convencidos de que existe una inteligencia propia a los movimientos sociales, de que el movimiento obrero, los feminismos y los movimientos de liberaci&oacute;n afroestadounidenses y chicanos generan su propia epistemolog&iacute;a y sus herramientas te&oacute;ricas en el fragor de sus luchas. En &uacute;ltima instancia, nuestro objetivo no es buscar saberes que aplaquen fuegos o conciencias, ni acabar con la invisibilidad a trav&eacute;s del reconocimiento del Amo. A lo que aqu&iacute; aspiramos es a otra cosa, a destruir una m&aacute;quina, a acabar con una construcci&oacute;n social que reparte invisibilidades con la misma facilidad con que oprime y explota. </font></p>
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