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<p>Este libro es una contribución a la interpretación filosófica de Marx. Su objeto de interés es un concepto aparentemente periférico en el pensamiento marxista: el concepto de naturaleza. Aunque en sus escritos Marx raramente habla de la naturaleza, no se debe afirmar que la naturaleza tenga una escasa significación en su teoría de la sociedad. De este modo, el punto de vista que nos ofrece Alfred Schmidt puede caracterizarse como una exposición fundamental en la interpenetración recíproca de naturaleza y sociedad tal como se produce en el seno de la realidad que abarca ambos momentos. Fiel a la obra de Marx, este libro aclara la posición marxista de la concepción de Engels en lo relativo a la dialéctica de la naturaleza. El concepto de naturaleza en Marx fue el resultado de la reelaboración de la tesis doctoral del autor, realizada bajo la dirección de Horkheimer y Adorno en el Instituto de Fráncfort.</p>
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<p>Para quienes en otro tiempo «democracia» significó caminar hasta la asamblea a poner en común las necesidades individuales y colectivas, a disfrutar de las libertades ganadas en esa alternancia de mando y obediencia y ahora vemos como designa el dominio de los torturadores, la tentación de arrojar el término a los perros que lo custodian es grande y lo cierto es que no nos importaría ceder a esa tentación porque «democracia» ya no designa espacios ganados de libertad ni cuidado de los intereses colectivos. Las sociedades en las que vivimos son democracias despóticas en el sentido literal del término, sociedades al servicio del «despotés», del amo, del patrón. Por otra parte, nada nuevo, puesto que desde la democracia ateniense siempre ha sido así, por lo que lo único que cabe preguntar es si son posibles sociedades democráticas al servicio de todos los individuos que las pueblan o en la medida que pretendamos sociedades isonómicas hemos de abandonar las formas sociales democráticas e inventar otros modos de relación intersubjetiva que garanticen los viejos valores de libertad, igualdad y solidaridad.</p>
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<p>El proyecto de la deconstrucción de Jacques Derrida se concreta en una ciencia general de la escritura, una gramatología que constituye para él el punto de partida de una crítica radical de la cultura y del pensamiento occidentales. Los textos aquí reunidos ponen de manifiesto la multiplicidad de espacios en que acontece su discurso y permiten penetrar en el peculiar estilo de su escritura y en los horizontes de una nueva forma de pensar.</p>
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<p><i><font size="2" face="Verdana">César de Vicente Hernando firma aquí una completa introducción al pensamiento y obra de Günther Anders, sin duda uno de los mayores pensadores y activistas del siglo XX y una gran referencias para un siglo XXI que sigue marcado por la amenaza atómica, la supremacía de las máquinas y la difuminación de la realidad tras el espectáculo de los medios. </font></i></p> <p><font size="2" face="Verdana">La obra de Günther Anders (1902-1992) inaugura una filosofía propia para un siglo que se extiende hasta el presente. El cambio de eje se sitúa en la centralidad de la categoría de situación, en la radical historicidad de sus planteamientos y en la dialéctica que sostiene su trabajo intelectual. </font></p> <p><font size="2" face="Verdana">Los dos asuntos fundamentales de sus obras, la obsolescencia del ser humano en un mundo regido por las máquinas (la televisión como producción de realidad, la imagen como matriz de verdad, la vergüenza ante la perfección de aparatos cuya repetición los hace siempre nuevos, la manipulación genética como promesa de una futura felicidad) y la posibilidad de la aniquilación total de la humanidad (esbozada ya con la utilización de las bombas atómicas, la planificación técnica del asesinato de miles de hombres y mujeres en los campos de exterminio nazis, o la amenaza atómica) constituyen los grandes temas de un siglo XX que se prolonga en nuestros días.</font></p> <p><font size="2" face="Verdana">Anders utilizó todos los medios a su alcance para comprender esta nueva situación del ser humano: desde la poesía hasta el ensayo crítico, desde la novela al comentario de obras artísticas, desde la elaboración filosófica hasta los diarios. <i>Günther Anders, fragmentos de mundo </i>es un intento de compendiar lo que se juega en cada una de las obras del filósofo alemán. Trata de situar a su autor en los conflictos intelectuales, morales y políticos en los que su obra intervino y llevar al lector una buena parte de su propia escritura y forma de pensar.</font></p>
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<p>Dentro del río de rebeliones que recorre el siglo XX, la Internacional Situacionista destaca por haber insistido desde los años cincuenta en el hecho de que la cultura entraña un conflicto que le es propio, un antagonismo que no es un mero reflejo de algo que ocurre en otro lugar. Trenzando el marxismo con las inquietudes de las vanguardias artísticas, la I.S. planteó con énfasis que la transformación social liberadora supone luchar no sólo por otra forma de organizar la producción o el poder, sino también por la invención de otros modos de vivir el día a día. <em>Rupturas situacionistas</em> investiga los desplazamientos dentro de los campos del marxismo y del modernismo que conlleva su proyecto de superación del arte y de revolución cultural. Indaga, igualmente, acerca de los cambios que el proyecto experimenta entre los escritos de la primera época y <em>La sociedad del espectáculo</em> de Guy Debord. Y busca señalar en qué medida sigue siendo relevante para entender el antagonismo cultural en la actualidad.</p>
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<p>El nuevo capitalismo del siglo XXI se rige por la «necropolítica» y el «gobierno privado indirecto». Ahora impera una nueva concepción de la soberanía: la de aquellos actores internacionales que deciden quién debe vivir y quién debe morir en un momento dado, atendiendo a criterios estrictamente económicos. Y las nuevas guerras, en consecuencia, son actos bélicos nomádicos que realizan empresas privadas –en connivencia o no con los Estados, poco importa...– que no buscan obtener territorio ni someter a las poblaciones; tan sólo afianzar recursos estratégicos y obtener beneficios inmediatos a cualquier coste.</p> <p>La necropolítica ha conseguido transformar a los seres humanos en una mercancía intercambiable o desechable según dicten los mercados. Esta nueva forma de gestión de las poblaciones –quizás más evidente en el denominado tercer mundo y, en particular, en el continente africano– es un paso más respecto de la «biopolítica» enunciada por Foucault. Una nueva manera de entender la realidad en la que la vida pierde toda su densidad y se convierte en una mera moneda de cambio para unos poderes oscuros, difusos y sin escrúpulos.</p>
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<p>Los escritos en torno al arte de Louis Althusser y su círculo ocuparon un lugar aparentemente periférico dentro del conjunto de su obra. Sin embargo, leídos hoy, se presentan como una propuesta original y de largo alcance sobre el arte y la literatura. Estas investigaciones desmienten, además, las ya caducas acusaciones de determinismo que las polémicas de los años setenta y sus ecos posteriores lanzaron sobre su trabajo. Inseparables de su concepción de la ideología como práctica, son, actualmente, uno de los lugares privilegiados desde los que las nuevas lecturas de Althusser se abren camino en una nueva coyuntura teórica y política.</p>
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<p>Pierre Bourdieu no habría resultado tan molesto para su época si hubiera asumido el papel previsto para personas como él. Se esperaba que su estatus de hombre de ciencia, poseedor de un conocimiento enorme, debía protegerle del contacto con realidades y modos de pensar «vulgares». Pero él no quiso aceptar ese papel de «sabio en la burbuja», lo que le valió numerosos reproches, pues no entendían que siendo uno de los intelectuales más prestigiosos y privilegiados de su tiempo se hubiera propuesto –y hubiera logrado– acercarse también a la gente normal. Bouveresse y Bourdieu simpatizaron desde el principio, en gran parte debido a la similitud de sus reacciones sobre el modo en que la «razón sabia» debía tratar al «sentido común» y a la gente común. Bourdieu decía que «nunca había sentido justificado su existir en tanto que intelectual». Y consiguió traspasar esa barrera.</p> <p>«Cuando se me pregunta qué he aprendido leyendo a Bourdieu y por qué tengo una deuda tan importante con él –una pregunta completamente comprensible, dado el tipo de cuestiones de las que más me he ocupado en filosofía– estoy tentado a responder que precisamente me obligó no a pensar como él (porque sobre muchas cuestiones siempre he pensado y sigo pensando de manera diferente), sino a pensar más por mí mismo; en otras palabras, a pensar más libremente». (Jacques Bouveresse) <a href="http://www.hiru-ed.com/COLECCIONES/PENSAR/Bourdieu-sabio-y-politico.htm" target="_blank"><br /> </a></p>
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<p>El concepto de Vida es hoy omnipresente. El discurso humanitarista, la bioética, los libros de autoayuda etc. todos se refieren a ella. ¿Y si la Vida (con mayúscula), en realidad, no hubiese existido jamás? Esta afirmación es el resultado de la genealogía de la Vida realizada en estas páginas. Pero si la Vida no existe es porque sólo existe el querer vivir. Más exactamente: sólo existe nuestro querer vivir. Se trataría de analizar su ambivalencia, su recomposición y, finalmente, sus desplegamientos. Así conseguiríamos empezar a entender qué significa vivir y qué relación hay entre vivir y resistirse al poder. De esta manera, preparíamos el camino hacia lo que verdaderamente nos interesa: ¿Cómo tomar, hoy, el querer vivir en nuestras manos? O lo que es igual: ¿Cómo hacer del querer vivir un desafío contra el fascismo postmoderno? Este fascismo postmoderno en el que la realidad se ha hecho una con el capitalismo y en el que la resistencia supone a menudo tener una vida rota</p>
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<p>Las <em>consideraciones</em> son el diario de Mann durante la Primera Guerra Mundial. Por primera vez, el escritor se compromete en el debate ideológico, exaltando los valores que creía amenazados. Defiende aquí una «cierta idea de Alemania», critica los tópicos virtuosos de la propaganda de los Aliados, paladines de la democracia, y afirma que existe una oposición irreductible entre la cultura y la «civilización» de sus adversarios. La cultura se ocupa del alma, es propia de un país y se dirige al individuo. La civilización, preocupada por el progreso técnico y material, es internacional y sólo se interesa por las masas. Nos conduce directamente al reino del termitero.</p> <p>Este panfleto antidemocrático se transforma a veces en una defensa muy discutible del nacionalismo alemán, pero contiene también un elogio de la ironía y páginas impresionantes sobre filósofos como Schopenhauer y Nietzsche, músicos como Wagner y Bizet, escritores como Tolstói, Dostoyevski, Flaubert, etc. En definitiva, un libro que se presta a la discusión y a la crítica, un documento capital sobre una crisis de civilización.</p> </div> </div>